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| 10/21/2013 12:00:00 AM

“La U no ha traicionado sus principios”

Sergio Díaz-Granados asegura que no le teme al ‘uribismo’ y que las bases del partido están con Santos.

Este lunes, el exministro Sergio Díaz-Granados se posesionó formalmente de la que será su nueva oficina: la sede nacional del Partido de La U. El escenario no le es del todo ajeno, pues en noviembre del 2005 fue, junto a Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, fundador del movimiento que nació con el objetivo de respaldar el pensamiento de Álvaro Uribe, y en el 2010 fue el secretario general de la colectividad en la campaña en la que se convirtió en el partido mayoritario en el Congreso. 

Ahora vuelve como el timonel del partido de gobierno y encuentra una colectividad diferente a la que dejó hace cuatro años. Para empezar, el inspirador de La U, Álvaro Uribe Vélez, está en la oposición y formando un nuevo movimiento.

Sin embargo, Diaz-Granados asegura que el Partido de La U no traicionó sus principios, como lo advierten los dirigentes cercanos al expresidente Uribe luego de tres años en los que el presidente Santos se apoderó del control total del partido. 

“Lo que nos motivó a fundar el partido de La U es lo que seguimos defendiendo. Ahí están las actas de fundación. Nos comprometimos con la seguridad de país y nunca hemos abandonado esa bandera. Nos comprometimos con la integración económica de Colombia y las cifras demuestran que ha sido en el gobierno de La U en el que mayor inversión extranjera ha habido en el país. Este partido se llama Partido Social de la Unidad Nacional, y precisamente en materia social hemos cumplido el 70 % del programa con el que Juan Manuel Santos se comprometió en el 2010. 

Entonces, ¿quién se ha movido? ¿Quién ha cambiado sus principios? No hemos sido nosotros, que seguimos en La U”, dice en clara alusión a los uribistas.

Es más, según Díaz-Granados, las bases del partido y la bancada de congresistas, a pesar del disenso que hay en todos los movimientos políticos, están con el presidente Santos. Como prueba de ello muestra una carta en la que 69 de los 74 congresistas del partido respaldaron su designación como jefe único de la colectividad para, entre otras, defender la obra de gobierno del presidente Santos. “Eso demuestra hacia qué lado están las bases del partido”. 

Además revela que las únicas peticiones de desafiliación del partido que ha recibido fueron precisamente las de Óscar Iván Zuluaga y la exsenadora Adriana Gutiérrez, pero advierte que hoy no hay militantes que hayan manifestado sus intenciones de renunciar al partido. 

Es más, aunque hay tres parlamentarios de La U que actualmente defienden las tesis uribistas, casos de Juan Lozano, Juan Carlos Vélez y el representante Miguel Gómez, Díaz-Granados dice que no los expulsará del partido, pero les dice que quien no se sienta cómodo en La U está en todo su derecho de irse. “El Partido de La U no tiene grilletes”. 

Aunque el reto de Díaz-Granados será llevar La U a la victoria en las elecciones parlamentarias, esta contienda será la primera que afrontará sin el respaldo de Uribe Vélez, o, como dicen algunos uribistas, sin los votos del expresidente. Por eso auguran que La U será el partido más afectado por la presencia del Centro Democrático. 
 
“No creo que nuestros congresistas hayan sido elegidos en el 2010 por obra y gracia de Uribe. Es arrogante y vanidoso decir que los votos de La U son de Uribe. Hemos trabajado muchas personas, lideradas por el presidente Santos, por que los colombianos votan por un proyecto político, y ese es el que hemos defendido”. 

Sin embargo, a la vista de muchos, La U parece rezagado en su estrategia, pues el Centro Democrático ya lanzó sus cartas sobre la mesa. Pero Díaz-Granados asegura que La U ya demostró su capacidad en el 2006, cuando en menos de tres meses se fundó y consiguió la victoria en las elecciones legislativas de ese año, y además que son otros los movimientos los que están necesitados de “madrugarle” a las elecciones. 

“Tenemos plazo hasta el 9 de diciembre para presentar nuestras listas. Vamos a tomarnos todo el tiempo porque es una decisión que merece toda la responsabilidad. Las listas no se hacen a la carrera. Entiendo que hay partidos que tienen que recoger firmas, entonces tienen otro tipo de afanes. Tampoco hay afán sobre quién encabeza la lista al Senado, que es más un puesto simbólico que otra cosa”, explicó el presidente de La U, quien negó que le haya ofrecido la cabeza de lista al general retirado Óscar Naranjo. 

Otro de los retos que tendrá Díaz-Granados está en recuperar la imagen de La U. En ocho años de vida ocho han sido los congresistas que el partido ha tenido que sancionar por sus líos con la justicia. Para las próximas elecciones, el presidente de La U se compromete a aumentar filtros para depurar las listas y que no se ‘cuelen’ candidatos que posteriormente puedan significarle líos al partido. Incluso activará un mecanismo en las redes sociales para que los ciudadanos participen, eso sí, se respetará el debido proceso para que una investigación se pueda convertir en inhabilidad. “Trabajaremos de la mano con las autoridades de control”, dice.

Pero además de las elecciones de Congreso, la gran apuesta de la U será la reelección del presidente Juan Manuel Santos. Por eso, Díaz-Granados confiesa que si el 25 de noviembre el presidente decide declinar a su derecho de aspirar a la reelección, el partido tendría que reunirse de urgencia para saber qué hacer. “Nosotros no tenemos plan B,”, confiesa. 

Porque La U, asegura, será la plataforma política de la reelección, al aclarar que la fundación Buen Gobierno, que preside el exministro Germán Vargas Lleras, es una ONG que no tiene la capacidad para hacer política.  

Incluso defiende la labor de Vargas Lleras a pesar de que, como presidente de Buen Gobierno, aparece públicamente acompañando a los candidatos al Congreso por Cambio Radical. “El exministro Vargas tiene responsabilidad política y es normal que aconseje al partido que fue su casa. Pero eso no contradice su labor. Nadie puede dudar que Germán Vargas Lleras tiene trascendencia en la política y pueda reunirse con dirigentes regionales. Pero yo no le pongo tiza a eso”, dice al aclarar que Buen Gobierno sólo producirá insumos, pero el programa de gobierno será el que avale el Partido de La U.
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