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| 1/20/2011 12:00:00 AM

El Partido Verde la ve gris

La elección del candidato en Bogotá, las posibles alianzas con otros sectores, la mirada centralista y las investigaciones a su vocero amenazan la unidad de la organización que obtuvo la segunda votación más importante en el 2010.

Atrás quedó la época en que los exalcaldes de Bogotá Luis Eduardo Garzón, Enrique Peñalosa y Antanas Mockus aparecían sonrientes en las calles de Bogotá, como un símbolo de unidad y caballerosidad mientras hacían campaña. Ahora, las diferencias de estilo e ideológicas han salido a la luz, lo que amenaza su cohesión.

Al menos cuatro retos deberá superar la colectividad para que sus líderes, a los que se sumó el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo el año pasado, permanezcan unidos: la elección del candidato a la alcaldía de Bogotá, la definición de las alianzas con otros sectores, la integración real con los líderes regionales y la investigación de la Contraloría a su vocero. Veamos:

La elección del candidato

Este fin de semana los 23 integrantes de la Dirección Nacional del Partido Verde se reunirán en Barranquilla. Uno de los puntos que van a tratar es el del mecanismo de elección de los posibles candidatos de cara a las elecciones del 2011.

El tema no es menor, pues la falta de claridad sobre quién será el candidato del Partido Verde ha dejado en vilo su unidad. Las recientes declaraciones de Mockus, Peñalosa y Sergio Fajardo (exfórmula vicepresidencial) dejaron ver las diferencias internas en la dirección de la colectividad.

Primero fue el excandidato presidencial Antanas Mockus, quien en declaraciones a la prensa no descartó la posibilidad de participar en una consulta para elegir el candidato a la alcaldía de Bogotá.

“Yo no he dicho ni un no definitivo, ni un sí porque acabo de salir de una campaña, pero me parece importante que haya opción de escoger varios candidatos”, dijo Mockus en declaraciones al noticiero CM&.

Además dijo que no tendría ningún problema en “aglutinarse” con Gustavo Petro, quien a finales del año pasado salió del Polo Democrático después de haber sido su candidato a la Presidencia.

Sus declaraciones sorprendieron a varios integrantes del partido porque los Verdes tenían un acuerdo tácito de apoyar a Peñalosa, quien fue el primero en anunciar que volvería a participar en las elecciones por el segundo cargo más importante del Ejecutivo. Así lo confirmaron varias fuentes de la organización.

No obstante, señaló el senador John Sudarsky, mockusiano, “no había ninguna definición sobre ningún candidato, por lo cual me parece muy bien que se haga una consulta no sólo con Mockus y Peñalosa, sino también con otros nombres”.

Peñalosa, sin embargo, respondió desde Europa: “Me parece positiva una consulta con Antanas”, lo que fue de buen recibo en la colectividad porque atemperó los ánimos.

Ahora, la colectividad está empeñada en definir los posibles candidatos a través de una consulta o de una encuesta, en los casos donde haya más de dos aspirantes. El temor, según no ocultaron algunos de los militantes consultados por Semana.com, es que Peñalosa decida ser candidato, independientemente del resultado de la consulta. Por eso la próxima reunión de la dirección será determinante.

¿Petro o Uribe?

Pero la salida de Mockus puso el dedo en otra llaga: la posibilidad de que Petro entre a la colectividad. Esa opción es respaldada por un sector del Partido Verde en el que están antiguos militantes de la Alianza Democrática, movimiento político que surgió de los acuerdos de paz del Gobierno con el M-19, al cual perteneció Petro.

Pero Peñalosa ha dicho que no está de acuerdo con el ingreso de Petro a ese partido, pues ha tenido diferencias con él en el pasado. Con la supuesta llegada de Petro a la colectividad, Peñalosa tendría la mejor excusa para irse de los Verdes. Sin embargo, el propio Petro ha dicho que su interés no es entrar en los Verdes sino formar un movimiento propio.

Entonces, ¿a qué se debieron las declaraci0nes de Mockus? El excandidato presidencial habló con CM& dos semanas después de que el propio Peñalosa dijo al diario El Tiempo que “sería honroso contar con el apoyo de Uribe”.

Peñalosa ha mantenido un diálogo fluido con el uribismo y sus coqueteos no le disgustan, más cuando La U no ha encontrado aún su candidato. No hay que olvidar que el propio Uribe respaldó a Peñalosa en la campaña por la alcaldía de Bogotá, en el 2007, y por estos días varios voceros de La U han salido a defender esa posible alianza.

Para un sector del partido, esa salida no fue afortunada porque no se explica cómo se podrían aliar con quienes fueron sus contradictores políticos en la campaña presidencial en la que Uribe no ahorró ataques al candidato de los verdes, y Mockus respondía que “no todo vale”.

“A Mockus le preocupa el posible apoyo de Uribe a Peñalosa, y es probable que sus declaraciones hayan sido una reacción”, explicó a Semana.com Daniel García, actual secretario del Partido Verde.

Para Sudarsky, “un candidato puede mantener las puertas abiertas a diferentes apoyos, pero mucho de eso debe definirse en la Dirección Nacional del partido”.

Se “bogotanizó” el debate

Las palabras de Sudarsky dan cuenta de una de las debilidades de la organización que pueden dar al traste con lo que han conseguido: la falta de mecanismos institucionales para dirimir sus diferencias.

Muestra de ello fue otro episodio reciente. La semana pasada Fajardo, en Caracol Radio, hizo duras críticas a la dirección del partido porque el debate está concentrado en quién será el candidato en Bogotá y se ha descuidado la dimensión nacional. Criticó, por ejemplo, el hecho de que el Partido Verde hubiera cancelado una gira programada para darles las gracias a los votantes de las elecciones del 2010.

Horas después, la representante Ángela Robledo les salió al paso a las declaraciones de Fajardo y dijo que la gira no se había cancelado sino que se había postergado.

Las declaraciones de Fajardo y la posterior corrección de Robledo pusieron en evidencia, o que el exalcalde de Medellín estaba desinformado o que había entendido mal. En cualquier caso, el mensaje que deja el partido es que hay falta de coordinación.

Por esta razón, para el politólogo Fernando Giraldo, uno de los problemas predominantes de la colectividad “es que no tiene una metodología para tramitar las diferencias internas sin que eso desemboque en confrontaciones, incluso, antes de que salgan a la luz pública”.

Giraldo argumentó que la organización está sufriendo del “síndrome polista”, que en su criterio es la concentración de la discusión en Bogotá y el descuido de otros temas importantes como el norte de la organización, la agenda verde y los mecanismos para la elección de los candidatos en las regiones, entre otros.

Lucho, investigado

Otro de los problemas que ha tenido que enfrentar la organización es que su vocero, el exalcalde Luis Eduardo Garzón, está investigado por la Contraloría por presuntas irregularidades en su gestión.

El ente investigador afirma que “en los dos últimos días de gobierno de la administración del ex alcalde Luis Eduardo Garzón, se firmaron 5.112 contratos, siendo los más voluminosos los suscritos en las últimas 48 horas por el IDU”.

Garzón fue quien adjudicó la construcción de la III fase de TransMilenio, que incluye las obras en la calle 26 y en la carrera Décima, licitación que ganó el Grupo Nule.

No obstante, el exmandatario ha explicado que hay documentos firmados por la Procuraduría que avalan los diseños del proyecto. También dijo en días pasados: “No conozco a los Nule, ni me reuní con contratistas”.

Por esta razón, uno de los temas que Garzón pondrá en la agenda de la reunión del próximo fin de semana es la permanencia suya en el cargo de vocero. Una de las preocupaciones, dijo uno de los militantes de la organización que prefirió la reserva de su nombre, es que las investigaciones avancen y terminen por afectar a toda la colectividad.

No obstante, hasta ahora, los integrantes de la Dirección Nacional han expresado satisfacción con la labor que ha desempeñado y su solidaridad. “Conocemos el proceso y el partido tiene cómo sustentar que no hay irregularidades”, dijo García.

El golpe que sufriría la organización, en caso de que Garzón se viera obligado a marginarse de la copresidencia, sería lesivo para su unidad. El carisma y la capacidad de diálogo que ha demostrado el exalcalde han servido para visibilizar al partido y para que las diferentes facciones encuentren un punto de convergencia.

En los últimos días, la colectividad se debate entre el pragmatismo político que exige la nueva campaña, el peso que significa haber sido la segunda votación más importante en la carrera presidencial del 2010 y las diferencias de criterios. Cada una de estas contingencias significa un reto a vencer, que para una organización que está comenzando a definir su rumbo no es tarea fácil. Falta ver cómo les va a sus dirigentes en la próxima reunión.

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