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| 12/11/2010 12:00:00 AM

El Poblado, ¿despoblado?

El sector más exclusivo de Medellín pasa por su peor momento.

La escena parece cada vez más recurrente: apartamentos ofrecidos en alquiler por precios de oferta, justo en la zona más cotizada del Valle de Aburrá, estrato 6, en la parte alta de El Poblado, el sueño de cualquier habitante de Medellín. ¿La razón? La misma en casi todos los casos: el infarto vial que sufre esa zona por culpa del cierre por casi un año de la vía Las Palmas, que comunica a Medellín con el oriente cercano y el aeropuerto José María Córdova.

Ya desde antes, acceder a las exclusivas unidades residenciales era demorado por la estrechez y lo empinado de las calles, pero ahora parece imposible por los estragos del peor invierno en dos décadas. Las lluvias, sumadas a graves desaciertos de infraestructura, destruyeron un tramo de la doble calzada y los casi 10.000 vehículos que transitaban a diario por ese corredor vial, inaugurado apenas hace dos años, ahora improvisan una ruta por el laberinto de calles del barrio hasta desembocar en la loma de Los Balsos, única salida desde el sur de Medellín hacia el oriente del departamento. Parece cosa de locos.
 
Norman Velásquez compró un penthouse de dos pisos en la Transversal Superior. Fue un sueño hecho realidad, a un precio de 2.600.000 de pesos el metro cuadrado. No hace un año de eso. Ahora, por culpa de las congestiones que aumentaron el tránsito desde su trabajo de 15 a 50 minutos, y los viernes a 70 minutos, él decidió mudarse a la casa de una tía en el barrio Laureles, a donde llega, pese a estar en el otro extremo de la ciudad, en menos de la mitad del tiempo. Su caso es el de muchos otros.

Rosalina Cantillo, administradora de dos unidades residenciales de El Poblado, admite que varias familias decidieron marcharse a otros sectores de Medellín y renunciar a un ambiente exclusivo pero menos infartado, como perder para ganar. "Lo común es el letrero de arriendo o vendo", reconoce la mujer, que omite el nombre de las unidades para no afectar las expectativas económicas de sus propietarios. Según las autoridades, las emanaciones por monóxido de carbono en las lomas de El Poblado, particularmente en la loma de Los Balsos, se han incrementado hasta en un 300 por ciento, "y es posible que aún más", advierte un funcionario del área metropolitana, autoridad ambiental del Valle de Aburrá. Ojalá fuera el único problema.

A la contaminación por el humo de los carros se suma la del ruido. "Yo compré por aquí porque oía pájaros. Ahora solo oigo carros", dice, desilusionado, Eduardo Betancur, un abogado asesor en compra de finca raíz. No es solo la interrupción de Las Palmas por el alud de tierra que destruyó la calzada el pasado fin de noviembre. A ese cierre se suma el de la otra vía que sube hasta el aeropuerto, la de Santa Elena, y el paso restringido por la autopista Medellín-Bogotá, donde suelen caer derrumbes provocados por las lluvias. "Entonces todo el mundo sale por aquí. La vida se nos acabó", afirma, ofuscada, Victoria Jaramillo, en el balcón de su casa. La fila de carros se prolonga loma abajo como un animal tenebroso y los pitos son su exhalación constante. Un hijo suyo, vecino de la misma unidad con nombre de santo medieval, acaba de poner en venta su apartamento y se fue a vivir a la América, a un barrio dos estratos menos.

El caos vial en la zona alta de El Poblado es tan crítico que varios supermercados y restaurantes decidieron cancelar el servicio a domicilio los viernes y los fines de semana por la incapacidad de cumplir con los encargos a tiempo. "Antes entregábamos una pizza en 15 minutos, ahora, incluso en moto, nos podemos tardar 40 minutos", reconoce el administrador de un negocio del Parque Lleras.
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