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| 7/12/2009 12:00:00 AM

El poder de Dussán

Hasta dónde llegan los tentáculos del senador y presidente del Polo Democrático, que tiene temblando a medio gabinete del alcalde Samuel Moreno.

El pasado 6 de julio, eL alcalde Samuel Moreno y el resto de su gabinete se quedaron esperando la llegada de Óscar Molina al Palacio Liévano, sede de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Pocos días antes habían decidido que aprovecharían el espacio habitual del Consejo de Gobierno para darle la despedida a quien, desde el comienzo de la administración y hasta el 30 de junio, había sido secretario de Planeación y uno de los funcionarios más disciplinados de la Alcaldía.

Pero Molina nunca llegó a la cita protocolaria. Según sus más cercanos colaboradores, su inasistencia se debió a la profunda molestia que sintió con el Alcalde por no haber reaccionado a las críticas que el día anterior y en una entrevista en el diario El Tiempo, el senador Jaime Dussán le había hecho a su gestión. "Era lento en las decisiones", dijo el senador y presidente del Polo Democrático.

El secretario Molina no fue el único sorprendido con las declaraciones de Dussán a los medios y con el silencio del Alcalde. Buena parte de los concejales, incluidos algunos del Polo, quedó aterrada con que el presidente del Polo no sólo enfilara baterías contra el secretario de Planeación, sino que además afilara la espada con la intención de descabezar a otros altos funcionarios de la Alcaldía de Moreno. "Hay que buscar funcionarios más comprometidos con el Plan de Desarrollo, menos cansados y más entusiastas", le dijo a El Tiempo.

Casualmente al tiempo que se evidenció la intención de Dussán de buscar un relevo en la guardia pretoriana del Alcalde de Bogotá, empezó a sonar una crisis de gabinete. "Nos llamó la atención que un senador anuncie qué se debe hacer y qué no en Bogotá", dice el concejal de Mira Carlos Alberto Baena, refiriéndose a la certeza con que Dussán informó que habría relevos.

Lo mismo piensan la concejal Gilma Jiménez y el representante David Luna quienes, a pesar de estar en la oposición, le enviaron una carta de respaldo a Moreno al considerar injusto que Dussán asumiera las funciones de vocero de la Alcaldía. "Señor Alcalde: expresamos nuestros votos para que sea usted, y no otros, quien lleve las riendas de la administración distrital en todos los ámbitos. En particular, en aquellos relacionados con su equipo de gobierno", escribieron.

¿Qué tanto tiene que ver Dussán con la salida de Molina? Todo apunta al interés del senador en que el Distrito sacara adelante un proyecto de gran rentabilidad económica: el Plan Parcial de Renovación Urbana en los alrededores del Hotel Hilton y la zona comercial San Martín, en el centro de la ciudad. Algunos altos funcionarios de Planeación aseguran que la renuncia del secretario fue en gran parte motivada por las presiones de Dussán para sacar adelante el Plan Parcial. "El doctor Molina se molestó mucho con algunas llamadas que le hizo el senador Dussán a Leonardo García (director de Renovación Urbana y subalterno de Molina) para agilizar el Plan Parcial del Hilton. Él mismo le comunicó al Alcalde que lo preocupaban esas presiones, ante lo que él le respondió que estuviera tranquilo y que tramitara ese proyecto con argumentos técnicos y como todos los demás", aseguró un alto funcionario a SEMANA.

El interés de Dussán sobre este proyecto quedó plasmado en sus declaraciones a la prensa cuando dijo que había hablado con el Alcalde para "mover eso rápido" y para preguntar "por qué no lo agilizan". También cuando contó que "tuvieron que acudir" a Leonardo García. El epílogo de este incidente es que las determinantes del proyecto de renovación fueron aprobadas el primero de junio, el mismo día que renunció Molina. Una casualidad preocupante. (Ver recuadro).

No es la primera vez que se vislumbra la ascendencia del senador Dussán sobre la administración de Moreno ni que salen a flote las críticas que lo califican de político tradicional. En 2004, la Procuraduría lo sancionó con 45 días de salario mínimo por hacer recomendaciones burocráticas a la Contraloría. Hoy, cinco años después, sus declaraciones dejan entrever que muchas de sus actuaciones políticas se guían por viejos criterios de la izquierda radical, según los cuales sus gobiernos deben someterse al partido y los funcionarios, más que técnicos, deben ser piezas del engranaje ideológico y burocrático del proyecto político que hoy encabeza. "Siempre reclamaré la presencia activa de miembros del Polo en el gabinete", dice.

Al menos 20 concejales, entre todas las bancadas, le dijeron a SEMANA que Dussán tiene un gran poder burocrático en la Alcaldía. Sobre todo en la Secretaría de Educación, en la que habría 'ubicado' algunos funcionarios provenientes del sindicato de maestros, donde tiene su mayor fortín electoral. Una investigación del concejal Felipe Ríos, de Cambio Radical, demuestra que de la lista de delegados distritales al último congreso nacional del Polo que apoyó Dussán, 19 personas han sido contratistas del Distrito y nueve son de planta, la mayoría en la Secretaría de Educación.

Según la evidencia de Ríos, los contratos asignados a estos miembros de la lista oscilan entre siete y 54 millones de pesos y su objeto es tan laberíntico como el de "efectuar seguimiento y acompañamiento a las entidades distritales que deben consolidar la información correspondiente a las historias laborales de los retirados del distrito" o "prestar servicios profesionales en la ejecución del proceso de inspección, vigilancia y control sobre las organizaciones comunales de primer y segundo grado".

Además de estos supuestos recomendados, en la Alcaldía trabajan tres familiares de Dussán: su hermano Carlos Alberto es personero de la localidad Rafael Uribe; su hija Rocío es subdirectora del Instituto Distrital de Participación, y otro de sus hermanos, Gilberto, es asesor de la gerencia del Acueducto. Pero él no ve en esta circunstancia ningún conflicto ético. "No me pueden prohibir que personas que sean de mi familia trabajen en la administración pública", dijo a la emisora La W el 7 de julio.

Sólo el miércoles el Alcalde habló y anunció que por ahora no habrá relevos en el gabinete. Sin embargo, entre algunos funcionarios de la Alcaldía hay la sensación de que vendrán relevos, como el de Catalina Velasco, la secretaria de Hábitat y una de las más serias y técnicas de la actual administración. Esta sospecha se sustenta, también, en los señalamientos de Dussán. No en vano "la veo pensando en otras cosas, más cerca de Lucho que de Moreno", anotó el presidente del Polo.

Pero, más allá de las especulaciones sobre la crisis del gabinete de la capital, lo que los bogotanos esperan es que el Alcalde se concentre en la solución de grandes problemas de la ciudad, como la movilidad, la inseguridad y el deterioro urbano. No se trata de exigirle que gobierne a espaldas de su partido, o que lo haga con los enemigos políticos. Pero sí de que en los dos años y medio que le quedan de gobierno asuma con independencia el reto de timonear la capital en compañía de los mejores funcionarios. Al fin y al cabo, Bogotá heredó de Mockus, Peñalosa y Lucho un gran aprendizaje político: los avances se logran cuando los intereses públicos se ponen por encima de las motivaciones políticas y de los afanes electoreros de los miembros de un partido.
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