Jueves, 30 de octubre de 2014

| 2013/06/01 08:00

El POT de la discordia

El Plan de Ordenamiento Territorial que propone Petro para Bogotá ha levantado una avalancha de críticas. Estas son las razones.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, le ha pedido a los constructores que piensen en las personas antes que en los negocios. Foto: Alejandro Acosta / Dinero

En el Concejo de Bogotá se discute un proyecto del cual dependen buena parte del futuro económico de la convivencia y del desarrollo de la capital. Se trata de la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la hoja de ruta para la ciudad propuesta por el alcalde Gustavo Petro.

 Como todo lo que propone el alcalde, ha armado una polvareda. Distintos sectores académicos, políticos y gremiales han expresado sus objeciones ideológicas, jurídicas, técnicas y formales a la iniciativa. El revuelo no es infundado: la propuesta de modificación del POT tendría vigencia hasta 2019 con efectos que podrían ser irreversibles en el modelo de planeación. Están en juego el valor del suelo y los bienes inmuebles, el acceso que puedan tener los bogotanos a la vivienda y a servicios públicos y la convivencia, entre otros asuntos de crucial importancia. 

La propuesta de Petro tiene buenas intenciones en la medida que busca preparar a la ciudad para el cambio climático, evitar la expansión de la ciudad hacia los bordes y permitir que la vida de los barrios se desarrolle combinando los usos de su suelo residencial con otros de bajo impacto, como las tiendas o las pequeñas microempresas, siempre y cuando cumplan con algunos requisitos. 

Hasta ahí suenan bien sus fines, ¿pero cómo lograrlo? La iniciativa debería ser el resultado del consenso, pero ante la falta de mayorías en el Concejo y con dos de cada tres personas con una opinión desfavorable sobre la gestión del gobierno distrital (según la encuesta Invamer Gallup de abril), ese objetivo parece imposible. 

La propuesta de reforma al POT es tan ambiciosa que la veedora distrital, Adriana Córdoba, consideró que no era una simple modificación sino que lo cambiaba todo. La diferencia es importante porque una modificación es legal y necesaria, pero un nuevo POT es ilegal, pues el vigente no ha cumplido sus cuatro periodos. La propuesta de modificación, según el secretario de Planeación, Gerardo Ardila, “solo cambia el 46 por ciento de los artículos y los fines que persigue el POT vigente se mantienen”.

No obstante, en las 428 páginas del proyecto se redacta nuevamente casi un 90 por ciento la norma. Ardila aduce que lo que su equipo hizo fue ordenar el POT. Sin embargo, ese argumento no basta, pues quienquiera que conozca el trámite de las leyes sabe que el cambio de una palabra podría alterar el sentido de un artículo. En las palabras del concejal Miguel Uribe Turbay, quien radicó una ponencia negativa, “el proyecto cambia el modelo de ocupación que tiene el POT vigente, por eso no admite una concertación. Hay que parar ese atropello”. 

Centro y periferia

La médula de esta discusión está en cómo se usaría el suelo a partir de ahora, después de casi un siglo de desarrollo desordenado. El Distrito propone estimular la construcción vertical en un área llamada el Centro Ampliado de la ciudad (que comprende las calles Primera y Cien, entre la avenida Boyacá y la carrera Séptima). 

A cambio de poder construir con pocos obstáculos de altura, los constructores deberán ceder áreas para el espacio público, asumir los costos de mantenerlo y hacer los estudios para las redes de alcantarillado, entre otros. Además, deberán ceder el 20 por ciento del área construida para desarrollar viviendas para los más pobres, o darle el equivalente en dinero al Distrito para que las haga. 

Para los constructores estas cargas desestimulan la construcción. Según las cuentas de Camacol se dispararía el precio del suelo hasta en un 50 por ciento. A esas voces se ha unido el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, quien dijo la semana pasada, que “como está planteado, el POT le quitaría competitividad a Bogotá”. El secretario de Planeación respondió que, por el contrario, al liberar de restricciones de la construcción hacia arriba se genera una renta nueva del suelo, de la cual se puede beneficiar la ciudad, y con la que los constructores pueden ceder espacios públicos y pagar las cargas. 

Otro debate irreconciliable es que el POT propuesto por el gobierno distrital concentra la construcción en el Centro Ampliado. Ahí riñe con otros modelos de planeación, que en el pasado sugirieron que la ciudad debía expandirse hacia el norte y el occidente. La propuesta de Petro considera que lo ideal es que la gente esté más cerca al centro. 

Algunos urbanistas le han salido al paso con varios argumentos. Por ejemplo, dicen que en esa parte de la ciudad hacen falta equipamientos (colegios, infraestructura, entre otros) y el suelo es caro; pero además, la Bogotá que se planeó en el pasado, esbozada en el POT vigente, buscaba desarrollar muchos centros y mantener la zona histórica para no limitar su crecimiento.

El POT del gobierno distrital mezcla además el uso del suelo en las zonas residenciales. Aunque Ardila aclaró que se trata de permitir que se desarrollen actividades comerciales de bajo impacto en los sitios en donde hasta ahora no están permitidas, el problema es que abrir esa puerta podría generar una proliferación de negocios ruidosos, como bares y discotecas. 

Muchos se preguntan si hoy esos negocios están prohibidos en zonas residenciales y aun así abren y es difícil controlarlos, cómo será si los autorizan.  En ese sentido, los detractores de la iniciativa han argumentado que el POT propuesto podría aumentar los conflictos entre vecinos. “Un uso mixto del suelo en una ciudad densificada genera conflictos. Se necesitaría una mayor fuerza policiva, ¿pero quién se encarga?”, dijo a SEMANA el experto urbanista Eduardo Behrentz.

Lo que viene

La propuesta del nuevo POT es una de las cartas duras que el alcalde se juega en un momento en el que un sector de la ciudad busca revocar su mandato. Al mismo tiempo, en el Concejo también se discuten otras normas trascendentales, como la modificación del cobro de valorización y un cupo de endeudamiento de 4,3 billones de pesos. Las tres normas están entrelazadas, pues delinean el proyecto de ciudad que Petro tiene en la cabeza pero que le ha costado vender a la ciudadanía. 

La suerte de la reforma al POT tiene tres escenarios: 1) que no se alcance a votar, 2) que el Concejo la niegue y 3) que finalmente se llegue a un acuerdo. El más pesimista es que el Concejo no alcance a votarlo por falta de tiempo. Entonces el alcalde podría decretarlo y seguramente se vendría una avalancha de demandas. 

No obstante, podrían pasar años antes de que se resuelva definitivamente la legalidad de la norma. Mientras tanto, la ciudad quedaría sumida en una incertidumbre jurídica que limitaría la toma de decisiones de inversionistas y propietarios. 

Otro escenario es que el Concejo vote contra la iniciativa. En ese caso tampoco existe claridad jurídica, pues hay unos argumentos a favor de que el alcalde lo decrete y hay otros que dicen que no se puede, porque una decisión del Cabildo no se puede soslayar. Aquí la gran pregunta es si el alcalde se atrevería a decretarlo a pesar de que este lo haya votado en contra, lo cual sería un desafío político al Cabildo.

Y el tercer escenario es el más difícil pero el más deseable: que el Concejo y el Distrito se pongan de acuerdo. La tarea no es nada fácil: las diferencias políticas, los intereses económicos y los tiempos son obstáculos infranqueables. Ante lo que está en juego que es, ni más ni menos, la viabilidad y el desarrollo de la ciudad, la reforma al POT debería discutirse con la mayor responsabilidad. Pero para eso hay que poner el bien común por encima de los intereses políticos y económicos. ¿Será posible? 

Javier de la Torre / Semana

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×