Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2002/09/23 00:00

El primer gol

El gobierno se salió con la suya para incluir el tema económico en el referendo. Pero los independientes harán rancho aparte.

La presion del estado de las finanzas públicas trasladó las prioridades del gobierno en el tema político a las urgencias económicas. Así, lo que empezó como un debate entre distintas visiones de la reforma política terminó, mes y medio después, en una discusión sobre la congelación del gasto público. A pesar del giro de última hora el gobierno del presidente Alvaro Uribe logró que los congresistas ponentes, uribistas y conservadores, respaldaran íntegramente un texto de referendo. Los liberales le dieron su apoyo en todo menos en el punto crucial del gasto.

El debate del referendo arrancó aun antes de que comenzara el nuevo gobierno. Durante la campaña presidencial era claro para los colombianos que la prioridad de Uribe era sacar una reforma política con un sesgo marcadamente antiparlamentario. El entonces candidato disidente propuso la reducción del número de congresistas a 150 en una sola cámara legislativa, la eliminación de los auxilios parlamentarios y la suspensión de privilegios salariales y pensionales de congresistas, diputados y concejales.

El 7 de agosto, minutos después de la toma de juramento, el presidente Uribe y el ministro del Interior, Fernando Londoño, radicaron en el Congreso el proyecto del 'Referendo contra la Corrupción y la Politiquería'. En los días siguientes el nuevo gobierno buscó un acuerdo con la bancada liberal y los independientes para impulsar el trámite del proyecto (ver cronología).

El motivo de la discordia

La semana pasada, después de 45 días de reuniones con los ponentes, la mayoría de los puntos iniciales de la propuesta de referendo del gobierno sobrevivió. El texto final mantiene el voto público de los congresistas, la eliminación de las suplencias, el endurecimiento de las causales de pérdida de investidura, la supresión de personerías y contralorías, las audiencias públicas para el presupuesto, entre otros. No obstante dos caballitos de batalla del uribismo, el unicameralismo y la revocatoria del Congreso, no pasaron la concertación.

Para la representante Gina Parody el balance del gobierno es positivo, "el referendo mantiene dos artículos importantes para Uribe: la reducción del número de congresistas y la congelación del gasto público por dos años". Fue precisamente este último punto el que enredó hace dos semanas los acuerdos que se habían tejido entre el gobierno y los demás grupos políticos. "El ministro Londoño fue un verdadero puente entre Uribe y los partidos", manifestó el senador liberal José Renán Trujillo.

Luego de renunciar a la revocatoria y al unicameralismo, Londoño y los ponentes habían introducido nuevos temas, como la eliminación de la Comisión Nacional de Televisión, la independencia de la organización electoral y el nuevo sistema de elección de alcaldes. Sin embargo la explosiva situación del déficit fiscal llevó al gobierno a una propuesta de alto riesgo: presentarle al Congreso una reforma tributaria más suave a cambio de congelar por referendo el gasto público. Ahí fue Troya. Los liberales serpistas, los conservadores y los independientes reaccionaron al unísono en contra de la idea del gobierno.

Epilogo de un acuerdo

El pasado viernes, sin embargo, el gobierno negoció con los conservadores, logró con su apoyo armar una mayoría y hubo humo blanco. Los uribistas lograron incluir el artículo de la congelación, que implicaría un ahorro total de tres billones de pesos en los próximos dos años. Lo que esta nueva propuesta busca no es congelar las transferencias a las regiones. La Nación las seguiría girando pero las entidades territoriales tendrían la obligación de ahorrar una parte significativa para incrementar los fondos de sus pasivos pensionales (ver tabla). Esta decisión motivó a los independientes, liderados por el senador Antonio Navarro, a separarse de la ponencia mayoritaria y anunciar un proyecto propio.

Por su parte, los liberales oficialistas no sólo hicieron una salvedad en ese punto sino que convocaron a varios ex ministros de Hacienda para proponerle al gobierno un "pacto fiscal por el crecimiento económico". Para el Partido Liberal el centro de la discusión con el gobierno ya no será político sino económico.

En conclusión, el presidente Uribe podrá llevar a Washington esta semana el acuerdo para la congelación como un punto a favor para conseguir más recursos para el país. Claro está que aún no se sabe a ciencia cierta qué efectos producirá esta decisión en los debates con el resto de congresistas. Tampoco suena muy fácil mover seis millones de votos para un referendo sin el atractivo de la revocatoria y con el peso de congelar recursos. "No bastará el solo texto del referendo, se necesita un proceso pedagógico", afirma el senador liberal Andrés González.

Al final de cuentas el proyecto de referendo incluye cambios importantes, como la restricción a la operación avispa en el Senado, al establecer que sólo aquellas listas que obtengan más del 2 por ciento de la votación total podrán elegir senadores. El alivio al déficit con el fondeo de las pensiones es otro logro dada la crítica situación fiscal. Para muchos, no obstante, el referendo se quedó corto y no apunta a transformar a fondo la estructura política colombiana, que ha incentivado muchos de los vicios que hoy existen. Por el momento quedó evidente cómo las angustias económicas pesan más que las reformas políticas.

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