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| 1/4/1993 12:00:00 AM

El primer golpe

La delación de un amigo íntimo y una sórdida historia detrás de la captura del número 3 del ELN.

CUANDO LOS 12 AGENTES DEL GRUPO UNAse irrumpieron a las 11:00 de la mañana del pasado jueves en una residencia localizada en el barrio El Diamante I, al nororiente de Bucaramanga, Francisco Galán, el tercer hombre de la línea de mando del Ejército de Liberación Nacional, se encontraba solo. Estaba sentado en el borde de su cama, tenía el pelo largo, una poblada barba, los ojos inyectados de sangre y una mirada desorbitada. Parecía que estuviera borracho. Trató de ponerse de pie, pero no pudo. Se desplomó en el piso, y antes de que uno de los agentes le anunciara que estaba detenido, Galán balbuceó unas cuantas palabras para decir que se rendía.
Segundos después, en un campero blindado y escoltado por 20 soldados, fue conducido a las instalaciones de la V Brigada. Allí fue recluido en un calabozo de dos metros por dos. Como no podía mantenerse en pie, dos soldados le ayudaron a cambiar su pantalón de lino y su camisa azul, por una piyama de rayas blancas y negras preparada pa ra la ocasión, un atuendo similar al que lució Abimael Guzmán, el jefe de Sendero Luminoso, el día que el gobierno peruano lo mostró a la prensa mundial.
Posteriormente, un médico legista le tomó unas muestras de sangre y orina para determinar si su lamentable estado obedecía a los efectos del alcohol o por el consumo de drogas. Horas más tarde el resultado de los examenes comprobó que el tercer hombre del ELN no estaba borracho sino drogado. Había consumido cocaína y marihuana en cantidades abundantes.
Y mientras Francisco Galán dormía la resaca en uno de los calabozos de la V Brigada, las autoridades iniciaron una carrera contra el tiempo para verificar la verdadera identidad del hombre que habían detenido en el barrio Diamante I. El nuevo look que lucía -barba y pelo largo así como su demacrado semblante, los había hecho dudar. Y mucho más cuando comprobaron que era un adicto a las drogas. Por eso solicitaron a la Registraduría Nacional sus huellas dactilares. Mientras se adelantaba el proceso de identificación por cotejación dactilar, un testigo secreto que lo conocía de tiempo atrás y que se encontraba en Bogotá, se desplazó de inmediato a Bucaramanga para ayudar a su identificación. El testigo manifestó que el Galán que él conocía no tenía barba ni pelo largo. Tan prontó Galán despertó, se le ordenó afeitarse y un soldado le cortó el cabello. Después de ello, la identificación fue cosa de segundos. Se trataba de Mario Pieschacón Negrini, alias Francisco Galán, de 51 años, 22 de los cuales llevaba metido en la guerrilla; de 1.65 de estatura y graduado en filosofía y letras de la Universidad de Caldas. Con esta información, a las siete de la noche del jueves pasado se dio a conocer la noticia sobre su detención.
TRAS SUS HUELLAS
La captura del tercer hombre del ELN no fue un golpe de suerte. Fue el resultado de un proceso que se inició hace un mes. Con la llegada de la Brigada Móvil número II a los santanderes para hacerle frente a la ofensiva desatada por el cura Manuel Pérez y sus hombres, se dio inicio a una labor de inteligencia que le permitió a la V Brigada del Ejército atar cabos. Pudieron así conocer los movimientos de los hombres más importantes de este grupo subversivo. El primer paso que se dio fue lograr penetrar a la organización del ELN. Eso se obtuvo con la ayuda de informantes, quienes a cambio de buenas recompensas han venido colaborando con el Ejército.
Fue así como se estableció en qué andaban el cura Pérez, Francisco Galán y Gabino. Estos se movilizaban en una zona conocida como el "triángulo dorado", que está conformado por las poblaciones de Abrego, Aguachica y Sabana de Torres. Los tres son la piedra angular donde el ELN se mueve como pez en el agua, y donde a lo largo y ancho tienen tendidas sus redes de extorsión, sccuestro y boleteo. A esa zona llegaron hace un mes los tres jefes guerrilleros para poner orden en la casa, pues dos de las cuadrillas más importantes -Manuel Gustavo Chacón y Claudia Isabel Escobar habían iniciado una guerra interna. Unos y otros se acusaban mutuamente de ponerle conejo a los contabilistas en las cuentas entregadas por el recaudo de secuestros y boleteos.
Hasta allí llegaron el cura Pérez, Galán y Gabino, y hasta allí llegaron tras ellos los soldados de la Brigada Móvil que montaron un operativo que al final no dio los resultados esperados, pues los tres hombres alcanzaron a huir. Una semana después, Gabino y Galán fueron detectados en Sabana de Torres, cuando ambos se encontraban inspeccionando la reversión de los pozos petroleros a Ecopetrol por parte de la Esso. Dos informantes entregaron pistas sobre el paradero de los dos hombres pero cuando llegaron los miembros de Unase era demasiado tarde. En las últimas dos semanas se hahía perdido la pista de los tres homhres del ELN. Sólo el jueves a las 10 de la mañana se volvió a saber de ellos. Esta vez fue una llama da de un hombre a la V Brigada con el fin de entregar información sobre el lugar exacto donde se encontraba Galán. Esta vez las cosas salieron bien. Media hora más tarde el operativo había concluido con total éxito.
LA OTRA CARA
En esta historia sobre la captura de Francisco Galán, no sólo ha habido droga de por medio sino también una amplia dosis de sexo. Para las autoridades, todo parece indicar que Galán mantenía un affaire amoroso desde hace varios años. Y según grabaciones y videos que están ya en manos de la Fiscalía, era una relación homosexual con un amigo que Galán conoció hace siete años. Fue una tarde de domingo en un parque en Bogotá. Desde ese primer encuentro mantuvieron una relación muy cercana y durante un largo tiempo convivieron por períodos, cuando la actividad del líder guerrillero se lo permitía. Según los organismos de inteligencia, cada mes Galán le hacía llegar a su amigo regalos costosos que iban desde joyas y electrodomésticos hasta automóviles. Cada mes le giraba un cheque al portador que pasaba del millón de pesos. Antes de viajar a Caracas para la primera etapa del diálogo con el Gobierno, Galán le regaló un carro, que posteriormente le cambió por un campero.
Pero en los últimos meses las cosas se complicaron. El amigo se cansó de Galán porque, según sus declaraciones, éste se volvía muy violento cada vez que consumía droga. Toda esta trágica historia de amor está consignada en un video de media hora, en el que el joven amante hace un relato pormenorizado de su aventura con el tercer hombre del mando del ELN. Las pruebas fueron entregadas por las autoridades a la Fiscalía Regional de Santander y harán parte del proceso que se le seguirá a Francisco Galán. El hombre que fue trasladado el viernes pasado de Bucaramanga a Bogotá a las 7:07 de la noche, en medio de un especlacular operativo en que participaron cerca de 200 soldados, tres helicópteros y un avión Hércules de la Fuerza Aérea que con sus motores encendidos lo esperó en la cabecera del aeropuerto de Palonegro de Bucaramanga. A las 7:45 de la noche aterrizó en la base de Catam, en Bogotá, donde también se montó otro gran operativo para llevarlo a un calabozo del DAS.
LAS IMPLICACIONES
Al terminar la semana, no era aún claro el verdadero alcance del primer golpe de importancia dado al ELN desde los tiempos del cerco a los hermanos Vásquez Castaño en Anorí, a principios de la década de los 70. Las primeras evaluaciones eran más de forma que de fondo, y se referían a lo que algunos consideraban como una burda copia del procedimiento impuesto en el Perú tras la captura de los máximos jefes de Sendero Luminoso, que fueron presentados a la prensa en un espectáculo de falsas celdas y piyamas de presidiarios sólo vistas antes en los comics de Walt Disncy.
En el caso de Francisco Galán, su presentación a la prensa a lo Abimael Guzmán hace parte de una cierta magnificación que las autoridades han hecho del golpe dado a la dirigencia del ELN. A tres semanas de haber declarado la conmoción interior y de haber lanzado la política de guerra integral contra la guerrilla, el Gobierno estaba necesitado de una presa para mostrar. Y Galán le vino como anillo al dedo.
Es evidente que Galán no es Abimael, pero no por ello su captura deja de tener una gran importancia. Primero que todo, por su significado sicológico tanto para el país como para las Fuerzas Militares. Para el primero, porque no creía que este tipo de capturas fuera posible. Y para las segundas, porque se anotan el primer gran triunfo a menos de un mes de la masacre de policías en el Putumayo, que colmó la copa de la paciencia del Gobierno.
Pero aparte del plano sicológico, en la propia realidad militar y operativa, perder a Galán es costoso para el ELN. Era el tercer hombre en la línea de mando después del cura Manuel Pérez y de Gabino. Se le considera el autor de la tesis de hacerle la guerra no tanto al Gobierno como a la economía nacional, mediante el terrorismo contra la infraestructura petrolera, de comunicaciones y de transportes del país. No en vano fue el encargado de representar al ELN en las rondas de Caracas el año pasado, donde sin pelos en la lengua reconoció en rueda de prensa que su grupo secuestraba y volaba el oleoducto.
Además de su peso en el plano teórico, se le considera un conductor de grandes operaciones. Fue el cerebro que organizó el secuestro de la hija del senador Rafael Forero Fetecua, por quien cobró tres millones de dólares. En Caracas, la prensa venezolana lo acusó de aprovechar las negociaciones para cobrar millonarios rescates por media docena de ganaderos del vecino país secuestrados en la frontera. En los círculos de las empresas multinacionales, son pocos quienes no han oído hablar de él. Ha sido el negociador de las grandes extorsiones y de los secuestros de ejecutivos extranjeros. Ultimamente estaba dedicado a dirigir los planes de sabotaje a la infraestructura del transporte terrestre en toda la región nororiental del país.
Quienes saben del funcionamiento interno del ELN, coinciden en afirmar que Galán se distingue por ser inflexible con quienes considera enemigos de la organización. Las autoridades tienen informes de que su opinión fue definitiva en la decisión del Comando Central de asesinar al obispo de Arauca, monseñor Jesús Emilio Jaramillo, hace tres años. También hay serios indicios de que estuvo detrás de las amenazas de volar la sede del diario bumangués Vanguardia Liberal y de matar a sus directivos, por negarse éstos a publicar los comunicados del ELN.
La reacción de la cúpula del ELN frente a la captura de Galán, confirma a las claras la importancia del golpe. Una comunicación de radio interceptada el viernes en la mañana al cura Manuel Pérez dirigiéndose a sus frentes, revela que se trataba de un hombre de primera línea. El tono del discurso del cura confirma además lo que algunas fuentes aseguraron desde un principio: que Galán era una especie de niño consentido del jefe del ELN. Por otra parte, el envío a Bucaramanga, por orden de los jefes máximos de esa organización, de un comando terrorista a poner bombas y desatar el pánico en la capital santandereana a las pocas horas de la captura, es una respuesta que deja ver claramente el aprecio que el ELN le tiene a su número tres.
Todo esto sin mencionar el efecto que puedan tener, hacia adentro y hacia afuera de la organización terrorista, las revelaciones de algunos detalles de la captura. Por un lado están los exámenes de medicina legal que prueban el consumo de marihuana y cocaína por parte de Galán. Y por el otro, los indicios de relaciones homosexuales con un amigo íntimo que sería el mismo que lo habría delatado.
No hay duda pues de que la detención de Galán tiene un gran significado. Pero por tratarse apenas del primer golpe de este tipo al ELN y en general a la Coordinadora Guerrillera, los colombianos saben que sólo se podrá cantar victoria en la lucha antiguerrillera cuando los jefes subversivos encarcelados y empiyamados no puedan ya contarse con los dedos de las manos.
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