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| 11/18/1996 12:00:00 AM

EL PRINCIPIO DEL FIN

Tras su destitución por la Corte Suprema y su inminente detención por la Fiscalía, todo indica que la novela de Orlando Vásquez a aproxima a su desenlace.

Hace dos meses, cuando por un tecnicismo jurídico Orlando Vásquez quedó en libertad, muchos creyeron que la suerte del procurador general estaba cambiando. Se equivocaron. No era más que la antesala de su peor mala hora. Como muy pocas veces en la historia de un alto funcionario público, a Vásquez se le juntaron lo disciplinario y lo penal. Y es difícil que la opinión pública diferencie claramente entre una destitución y la cárcel.El calvario del Procurador empezó en noviembre del año pasado cuando Gonzalo Parra, un hombre de edad que se apoyaba en una muleta para caminar, llegó a la Procuraduría y presentó una queja contra el ministro de Educación de 1991, es decir, el hoy fiscal Alfonso Valdivieso. De acuerdo con el demandante, Valdivieso habría violado la ley por haberle entregado a un congresista un lote de la Nación para que lo usufructuara durante 50 años.Sin embargo el proceso sufrió un cambio radical cuando la Fiscalía denunció disciplinariamente a Vásquez ante la Corte porque descubrió que el testigo contra Valdivieso formaba parte de un montaje, orquestado al parecer desde la Procuraduría, para sacar del camino al Fiscal. Pero lo que decidió la suerte del jefe del Ministerio Público fue la aparición, el 3 de mayo pasado, de dos cartas en las que Parra le pedía dinero al Procurador y al secretario de la Presidencia, José Antonio Vargas. Con base en los dos mensajes, entregados a la Fiscalía por una mujer que servía de correo entre el testigo y la Procuraduría, la Corte suspendió a Vásquez de su cargo mientras terminaba de investigar. Lo que nadie entiende es porqué razón si los hechos que motivaron la denuncia pueden haber ocurrido, aunque su gravedad sea leve, desde el despacho del Procurador general se haya orquestado una maniobra de tal naturaleza, sacrificando la posibilidad de haber iniciado de oficio la indagación.En desarrollo de las pesquisas adelantadas personalmente por el presidente de la Corte Suprema, José Roberto Herrera, se comprobó además que Vásquez nombró al menos a tres familiares de Parra en la Procuraduría. Igualmente, quedó probado en el expediente que el testigo visitó en cinco ocasiones las dependencias del Departamento Administrativo de Seguridad _DAS_ y que el entonces subdirector de ese organismo, Juan Manuel Cubides, le entregó cerca de 400.000 pesos en efectivo.Por más feo que suene todo esto, el régimen jurídico existente prevé que una destitución produce automáticamente una inhabilidad. Sin embargo, para Orlando Vásquez _que apelará el fallo de la Corte_, lo más grave que viene ahora es el proceso penal que en su contra adelanta la Unidad de Fiscales delegados ante la Corte.La primera acusación contra Vásquez Velásquez fue formulada en noviembre de 1995 por el contador del cartel de Cali, Guillermo Pallomari, quien fue interrogado en algún lugar de Estados Unidos por dos de los fiscales que investigaban el proceso 8.000. Pallomari relató que el Procurador recibió aportes en dinero provenientes de una empresa de fachada del cartel de Cali con destino a la campaña al Senado en la que Vásquez participó en 1994. Después de intensas averiguaciones, en abril de este año la Fiscalía encontró una compleja operación financiera por medio de la cual los dineros del cartel habrían entrado a la campaña de Vásquez.Igualmente el hombre de confianza de Miguel Rodríguez, que se entregó a la DEA a mediados de 1995, contó que Vásquez se hospedó en el hotel Intercontinental de Cali por invitación de Inversiones Ara, otra empresa de fachada del cartel. Al mismo tiempo los investigadores descubrieron que el movimiento político de Vásquez recibió más de 30 millones de pesos en aportes de personas de dudosa reputación y no los reportó en los libros contables que presentó al Consejo Nacional Electoral.Así, con un extenso expediente penal en su contra, el destituido procurador Vásquez enfrenta la inminencia de una nueva orden de captura, la que se produciría al comenzar la semana. Habrá que esperar a que a partir de ahora el ex jefe del Ministerio Público se defienda y explique el cúmulo de acusaciones en su contra.
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