Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2001/03/19 00:00

El problema no es de Colombia

Por primera vez, después de dejar el cargo como zar antidrogas de los Estados Unidos, el general Barry McCaffrey habla en exclusiva con SEMANA.COM...

El problema no es de Colombia

Por primera vez, después de dejar el cargo como zar antidrogas de los Estados Unidos, el general Barry McCaffrey habla en exclusiva con SEMANA.COM sobre la aplicación del Plan Colombia, el proceso de paz, el presidente Pastrana, y revela los nombres de los candidatos a sucederlo en el cargo.

SEMANA.COM: Pareciera como si la guerra contra el narcotráfico fuera sólo un asunto de traficantes y cocaína. Existen otros componentes como el contrabando, la importación de armas ilegales, el lavado de dinero y los precursores químicos, que en su mayoría son producidos en Estados Unidos. ¿Cree usted que estos otros factores se están controlando lo suficiente?

General Barry McCaffrey: Es un excelente punto. La solución al problema de las drogas está en atacar todo un sistema criminal y no sólo atacar las drogas ilegales. Debe acabarse con la percepción de que la guerra se gana atacando sólo los factores externos como la captura de los grandes traficantes. La verdad es que se está incrementando cada vez más el presupuesto para la política antidrogas interna de Estados Unidos. Hay una guerra frontal contra el contrabando en los puertos marítimos dentro del país, en especial para controlar el contrabando de armas ilegales. El lavado de dinero se ha convertido en una de las prioridades de la política nacional al igual que el tema de los precursores químicos, que entre otras cosas no estoy de acuerdo que todo los que entra de químicos a Colombia viene de Estados Unidos porque, por el contrario, la mayoría le llegan de Europa y China. De todas formas dentro de Estados Unidos se está controlando mucho más la producción de químicos para drogas como el éxtasis y la marihuana. El único grave problema que existe es que los químicos usados para la creación de la cocaína y la heroína también se usan para hacer otros materiales como el cemento, eso hace que sea mucho más difícil el control en la producción de estos precursores químicos. Cada vez es más claro que la guerra contra las drogas se gana con cooperación multilateral y atacando los múltiples focos que alimentan el negocio.

SEMANA.COM: Hay personas dentro del Congreso de Estados Unidos que aseguran que el control a la producción de drogas no sirve para nada. ¿Qué opina? ¿Cree que se debe atacar mas la oferta que la demanda?

G. B. M.: El eje central del esfuerzo de Estados Unidos en la política contra las drogas debe ser y ha sido en los últimos años tratar de reducir la demanda, es decir el consumo de drogas al interior del país. Todo nuestro presupuesto de política antidrogas es de 19. 200 millones de dólares, mientras el Plan Colombia para dos años es de 1.300 millones de dólares.

Hay gente que asegura que la solución es enfocarse sólo en prevención, mientras otros dicen que se debe atacar a los productores internacionales. Mi posición es que se deben hacer ambas cosas. Nuestra responsabilidad como país es cuidar a nuestros hijos para que no abusen de las drogas. Por eso se han incrementado en grandes cantidades los recursos para prevenir el uso de la droga y los tratamientos. En este momento se está librando en Estados Unidos la campaña de educación para gente joven mas agresiva a través de los medios de comunicación que va a durar cinco años y vale 2.000 millones de dólares. Vamos en el tercer año y el programa se adelanta en 11 idiomas pues, por ejemplo, en Estados Unidos 16 millones de personas hablan español en sus casas. En los últimos dos años el uso de las drogas en niños ha bajado un 21 por ciento. En los cinco años anteriores al programa el abuso de la droga se había doblado. Es un cambio dramático.

SEMANA.COM: La política antidrogas de Estados Unidos durante la administración pasada dependió en gran medida de usted. ¿Cuál fue su mayor aporte?

G. B. M.: El eje central de la estrategia antidrogas de Estados Unidos tiene un componente local muy alto e importante. Durante la administración pasada el presupuesto para educación y prevención se aumentó un 55 por ciento, un 36 por ciento en los programas federales de tratados y un 34 por ciento en investigación. Yo estuve al frente de la política exterior antidrogas, y mi posición desde el principio se basó en la necesidad de construir cooperación con la comunidad internacional, para mi esa es la única solución inteligente para Estados Unidos. Durante los cinco años que tuve esas responsabilidades el objetivo fue crear mecanismos multilaterales para atacar el problema de las drogas y crear una cooperación internacional mucho más extensiva. En términos generales creo que el congreso se acercó a esa visión aunque hubo problemas políticos, como la certificación.

SEMANA.COM: ¿Eso quiere decir que para usted el mecanismo de la certificación es inútil?

G. B. M.: Es interesante ese problema. Mientras fui funcionario tratamos de buscar nuevos mecanismos de cooperación multilateral para las 34 democracias. Ese proceso está andando. Lo cierto para Estados Unidos es que todas estas naciones están mucho mejor y atacan mejor el problema de las drogas bajo la cooperación que con la confrontación. Creo que la certificación va a desaparecer. Es más, de alguna manera ya se está volviendo irrelevante.

SEMANA.COM: De alguna manera usted se inventó el Plan Colombia. Ahora, que ya lo ve operando, ¿no cree que el componente militar de ayuda es muy alto?

G. B. M.: Ante todo el paquete de ayuda fue diseñado por los líderes políticos colombianos. El Plan Colombia es una función de Pastrana y sus funcionarios con contribuciones de la Unión Europea, Japón y Estados Unidos. Por eso, la prioridad la crean los líderes de la democracia en Colombia. El Plan Colombia es de tres años y 7.500 millones de dólares, cifra que incluye dineros de las instituciones financieras internacionales y 4.000 millones de Europa. El componente de Estados Unidos es solamente de dos años y de 1.300 millones de dólares, de los cuales 240 van dirigidos a cultivos alternativos, a fortalecer la justicia y el tema de los derechos humanos. Claramente esta ha sido la ayuda no militar más grande del gobierno de Estados Unidos. Además de la plata dirigida a lo militar, una gran parte no va sólo para equipos sino para entrenamiento del Ejército y la Policía.

SEMANA.COM: La ayuda de Estados Unidos a Colombia se está orientando mucho más al Ejército que a la Policía. ¿Por qué?

G. B. M.: Eso no es cierto. El apoyo de Estados Unidos a la Policía en Colombia ha sido muy alto siempre. Lo que pasa es que al Ejército nunca se le apoyaba por diferentes motivos entre esos el problema de los derechos humanos. Ahora con el Plan Colombia, se decidió fijar un componente para la movilización de tropas dentro del Ejército que implica, no sólo la compra de helicópteros, sino el entrenamiento para batallones antinarcóticos. La suma que recibe el Ejército, en términos cuantitativos, es muy grande por los altos costos pero en realidad es el único componente en el cual se está apoyando al Ejército colombiano. De resto, porcentualmente está recibiendo más ayuda la Policía.

SEMANA.COM: Si usted hubiera podido diseñar el plan, ¿qué porcentaje le hubiera dado al desarrollo alternativo, cuanto al fortalecimiento en las instituciones y cuánto a la fumigación?

G. B. M.: Uno no debe concentrarse en porcentajes sino en la cantidad absoluta de dólares que van para el programa de interés. Así se ven los hechos y no los porcentajes. Los hechos es que hay más de 240 millones de dólares en el Plan Colombia para programas como sustitución de cultivos y programas no militares y es el esfuerzo mas grande que Estados Unidos está haciendo en el mundo. Ojalá que los europeos y los japoneses puedan hacer más. Estados Unidos también es capaz de proveer los helicópteros y lo necesario para abastecimiento militar que está necesitando a gritos el Ejército y la Policía en Colombia. Así pueden ir al sur del país y proveer seguridad sin que todo el esfuerzo se vaya al suelo.

SEMANA.COM: Como ex funcionario ¿cree que el Plan Colombia va a ser exitoso?

G. B. M.: Sí, sin ninguna duda. Depende de los colombianos decidir si quieren que los principios democráticos rijan su futuro o, por el contrario, dejarlo en manos de los terroristas, la insurgencia, los paramilitares o los narcotraficantes. Creo que los colombianos están enfermos con la violencia, la mayoría de ellos no tiene nada que ver con drogas, y creo que en los próximos cinco años, si la región se queda con Colombia, vamos a ver crecer la paz, la economía y una reducción dramática en la violencia que generan estas empresas criminales de la droga.

SEMANA.COM: ¿Tiene críticas al Plan Colombia tal como está funcionando actualmente?

G. B. M.:Es difícil decir porque acaba de empezar a operar. Lo único que tengo claro es que el componente de Estados Unidos es de dos años, pero es necesario que se haga un seguimiento en los próximos cinco años. Debe hacerlo desde ahora. Cada año Estados Unidos no sólo debe continuar sino renovar el apoyo a Colombia, y no sólo a Colombia sino a la región. Las cosas van andando, la erradicación está funcionando en el sur del país, los funcionarios del Plante están trabajando para crear alternativas para 20.000 familias, la Policía está entrando a Putumayo y Caquetá, la Fiscalía está enviando sus agentes a la región. Pero quedan como mínimo cinco años de trabajo por delante. Debemos recordar a cada momento que este no es un problema de Colombia sino de la región.

SEMANA.COM: Conociendo y viendo desde fuera la administración Bush, ¿cree que están dispuestos a apoyar un plan regional y darle continuidad a su gestión?

G. B. M.: Hace un años tuve la oportunidad de reunirme con el ahora presidente Bush y sus lugartenientes en Texas. Les dije cuál era la estrategia para apoyar a Colombia, porque Bush siempre estuvo alerta con este tema y en líneas generales apoyaba nuestro intento para solucionar un problema que es de toda la región. Días antes de dejar el cargo estuve con Pickering sentados durante tres horas con Colin Powel y el equipo de transición y les expliqué la amenaza tan grande que había en Colombia. Ahora como funcionarios públicos veo que apoyan ciento por ciento la estrategia para continuar el apoyo a Colombia y a la región. Cuando estuvimos en Cartagena con el presidente Clinton, estuvimos con personalidades de los dos partidos porque queríamos que esto no fuera una iniciativa de Bill Clinton sino de Estados Unidos y por eso debía seguir.

En este momento hay un buen paquete de ayuda que está llegando a Bolivia y Perú. La asistencia también está creciendo a Ecuador, Panamá, Venezuela, y algo para el Salvador.

SEMANA.COM: ¿Tiene alguna idea de quién puede ser el nuevo zar antidrogas de los Estados Unidos?

G. B. M.: El primer candidato es un hombre maravilloso, Jim Mcdona, director de política antidrogas de la Florida, el era el estratega que planeaba a nivel nacional las políticas contra las drogas, desde hace dos años lo hace para el estado de la Florida.

El segundo es el alcalde de Boise, capital del estado de Idaho. Se llama Brend Coles, lleva 14 años en el sector público, es republicano, y por los últimos cinco años ha sido conferencista sobre drogas a nivel nacional.

El tercero es Alana Leshner, es el director del Instituto Nacional de Abuso contra las drogas. Es un científico neuroquímico con mucha experiencia. Los tres son excelentes.

SEMANA.COM: ¿Cree usted que Colombia es una amenaza para la región, o por el contrario son los países los que se han convertido en una amenaza para Colombia?

G. B. M.: Las dos. Hay una alta producción de drogas en Perú, Bolivia, Colombia, México y Estados Unidos, entre otros. Hay un problema de consumo grande en Colombia, Perú, Bolivia, México, Panamá, Venezuela y Estados Unidos. Hace un tiempo yo entendía que 15 años atrás se dijera que Estados Unidos fuera el mayor consumidor de drogas y que por esa razón ustedes producían la droga. Ya no podemos decir eso. Estados Unidos es un productor mayor de drogas ilícitas y por eso estamos haciendo erradicación aérea, operaciones por tierra, interdicción, así como una campaña extensiva para alentar a la gente joven para que no usen drogas y para ocuparse de los cinco millones de americanos que son adictos. Cuando uno va a Colombia, se da cuenta que el problema no es sólo la producción de cocaína y heroína, sino la corrupción y la violencia en las instituciones democráticas y también que el consumo aumenta rápidamente. Debemos entender este problema que nos incumbe a todos. En Europa están pagando dos veces más que en Estados Unidos la coca que viene de Colombia, las drogas colombianas están ubicando nuevos mercados. El consumo de cocaína en Estados Unidos está cayendo fuertemente. Por eso reitero que la solución sólo es posible con la cooperación multilateral.

West Wing in the White House (el ala oeste de la Casa Blanca), es un programa de televisión en Estados Unidos que tiene uno de los ratings más altos de la televisión. La semana pasada se mostró en un capítulo la forma en que varios oficiales estadounidenses morían al sur de Colombia en una de las operaciones del Plan Colombia. Cree usted que esta sea la realidad del Plan Colombia? ¿Qué probabilidad hay de una intervención más militar por parte de Estados Unidos?

Ese programa es de entretenimiento y no tengo tiempo para verlo. Yo me leo cuatro periódicos diarios, veo CNN y el canal de historia, pero no tengo tiempo para ver shows de diversión. Pero hay algo que he repetido varias veces en el Congreso, no hay ninguna posibilidad de que Estados Unidos intervenga militarmente en Colombia, entre muchas razones porque ni los gobernantes colombianos ni los ciudadanos mismos lo han pensado o querido.

SEMANA.COM: ¿Piensa usted que el proceso de paz colombiano va a tener éxito?

G. B. M.: Yo no hablo mucho de eso. La razón es que ni yo ni ningún funcionario de Estados Unidos vamos a ser responsables ante la historia por el éxito o la muerte del proceso de paz. Darle fin a esta violencia loca que esta arruinando oportunidades para Colombia, esa es la meta más importante del gobierno colombiano. Va a ser mas fácil para Pastrana alcanzar la paz si se logra reducir el aumento de cientos de millones de dólares de la droga que están entrando para alimentar la violencia de las FARC, el ELN y las AUC. Será más factible hablar de paz cuando las amenazas sean sólo extorsión, robo de bancos, asesinatos y destrucción ambiental, sin los billones de dólares que generan las drogas. Apoyar a los líderes colombianos y no sustituirlos, ese debe ser el papel de Estados Unidos.

Estados Unidos apoya el proceso de paz con las FARC, Qué pasaría si se comprueba que las FARC sí tienen relación directa con el cartel de Tijuana, si se comprueba que ellos son narcotraficantes en todo el sentido de la palabra. ¿Cambia en algo las cosas?

Hay 0 dudas de que las FARC sean narcotraficantes. Siempre planteamos un debate en estos términos: ¿Son las FARC una organización criminal, en el sentido de que están vendiendo cocaína en Nueva York? No. ¿Están las FARC promoviendo el crecimiento de los cultivos de coca? Si. ¿Están las FARC financiándose con la plata que viene de la droga? Si. Protegen los cultivos, ponen impuesto a los laboratorios, impuesto a los químicos y el transporte por agua. Ahora tenemos a los mexicanos alegando (y yo les creo) que las FARC tienen un representante que han arrestado en México coordinando negocios de narcotráfico. No hay ninguna duda de que tanto las FARC y las AUC están peleando por la plata de la droga mas que nada.

SEMANA.COM: ¿Cual es la diferencia en la relación de la guerrilla con las drogas y los paramiliares con las drogas?

G. B. M.: Tenemos una evidencia continua que tanto las FARC como las AUC tienen relación con negocios de la droga. Ambas organizaciones promueven los cultivos y los laboratorios a los que les cobran impuestos. La única diferencia es que las AUC cobran menos que las Farc. Pero admito que me choca la falta de voluntad política de las FARC, no entiendo por qué en Putumayo cerraron las redes viales negándole a la gente acceso al agua y la comida, por qué aterrorizan a la población, no entiendo por qué las FARC cultivan grandes cantidades de coca dentro de la zona de despeje, políticamente no entiendo cómo usan la zona de despeje como una base militar de combate para atacar a la Policía y asesinarlos. No lo entiendo. Desde el punto de vista política esto es ilógico.

SEMANA.COM: ¿Cree que el gobierno de Pastrana tiene la voluntad y es capaz de ganar la guerra si se daña el proceso?

G. B. M.: No es conveniente que funcionarios o ex funcionarios estadounidenses opinen sobre eso o substituyan a los líderes colombianos. Esa debe ser una pregunta de los ciudadanos, de los políticos y de los medios de comunicación en Colombia. En cuanto a mi percepción, creo que las FARC, el ELN y las AUC van a parar sus actividades y negocios relacionados con las drogas solamente cuando haya un castigo suficiente que los haga pensar que deben parar. Soy optimista de que Colombia debe y va a conseguir alcanzar el progreso en el problema de las drogas, el proceso de paz y la economía.

SEMANA.COM: ¿Cree usted que exista alguna relación entre el Ejército colombiano y los paramilitares?

G. B. M.: Ha habido cambios importantes en los últimos cinco años en Colombia. El Ejército no está institucionalmente vinculado a los paramilitares, han llevado a cabo serios operativos en contra de los paras. Hay un serio compromiso por parte de oficiales como el general Tapias y el general Mora para cambiar el ambiente del Ejército y para aplicar el respeto por las reglas de la guerra, aunque este cambio toma tiempo. El gran problema de violación a los derechos humanos es más de parte de las FARC, el ELN y las AUC, no del Ejército colombiano o la Policía. Creo además que la naturaleza humana hace que las AUC no sean la amenaza para el Ejército o la Policía. Cada vez que el sol se esconde, los soldados no se duermen atemorizados de pensar que los paramilitares los van a atacar para matarlos, como sí piensan cada noche que las FARC los van a asesinar.

SEMANA.COM: ¿Todavía considera que el mundo está perdiendo a Colombia?

G. B. M.: Yo no creo que Colombia pueda caer más hondo a causa de la amenaza interna de las drogas. No creo que la gente lo vaya a permitir, nadie quiere vivir en un ambiente de narcoestado. Hace dos años dije que si los socios de la región y en especial Estados Unidos no apoyaban fuertemente a Colombia, el país iba a estar en serio peligro. Le dije al presidente Clinton que era una emergencia y debíamos recurrir a muchos recursos y apoyo. Hemos estado haciendo esto y quedan aún cinco años de trabajo duro.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.