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| 4/21/2012 12:00:00 AM

El pulso por los recursos de las regalías

El ministro de Hacienda libra una dura batalla en el Congreso y en las regiones para sacar adelante el nuevo sistema de regalías que este año distribuirá 9,1 billones de pesos en todo el país.

La reglamentación del nuevo sistema de distribución de las regalías petroleras y mineras resultó más brava de lo que pensaba el propio ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry.

El texto de conciliación de la reforma aún no ha sido aprobado en el Congreso, pues ha tenido una fuerte oposición de algunos parlamentarios y dirigentes regionales que reclaman para sus departamentos y municipios más plata de la que les tocó de los 9,1 billones de pesos que se distribuirán este año.

Aunque el gobierno cuenta con el apoyo del Partido de la U, entre algunos parlamentarios liberales hay bastante resistencia. El director del Partido Liberal y presidente de la Cámara de Representantes, Simón Gaviria, ha dicho que el proyecto de reforma a las regalías centraliza los recursos de la nación y que hay que hacerle correctivos.

El gobierno espera que este miércoles la comisión que tiene a su cargo la conciliación de los textos vote la Ley, pero no la tendrá nada fácil.

El ministro de Hacienda sabe que está dando una dura batalla y que esto solo se arregla con plata. Por eso se la jugó con nuevas propuestas. Anunció que incluirá en la Ley un cambio para que el 10 por ciento del Fondo de Compensación Regional (que financiará proyectos de impacto regional o local) se distribuya entre los 343 municipios de menores ingresos, de cuarta, quinta y sexta categoría, que habían denunciado que no recibirían un solo peso. Esto, en plata blanca, significa 120.000 millones de pesos, una suma nada despreciable. Solo por esta partida, la población que menos recibirá contará con 30 millones de pesos, pero a la mayoría le corresponderá entre 100 y 800 millones de pesos, una cuantía que para un pequeño municipio hace toda la diferencia del mundo.

Con esta modificación el ministro de Hacienda corrige una de las críticas que se le ha hecho a la Ley, y es que no todos los 1.089 municipios del país recibirían dinero de las regalías. Ahora a todos, por alguno de los esquemas -esto es, regalías directas, específicas o Fonpet (Fondo de pensiones de las entidades territoriales)- les tocará una tajada de la torta.

Aunque el ministro no cree que tenga problemas en la Corte Constitucional por este cambio, Maritza Martínez, única senadora de la Orinoquia -perteneciente al Partido de la U- advierte que, ante los cambios que han sufrido los textos aprobados en el Senado y la Cámara de Representantes, no se puede descartar que la reforma pueda hundirse en la Corte Constitucional.

Pero este no es el único as bajo la manga que tiene Echeverry para contentar a las regiones. Es consciente de que hay que corregir otros asuntos en los cuales los mandatarios locales han expresado preocupación. Uno de ellos tiene que ver con las llamadas regalías escalonadas, que recibían los municipios que no son productores pero sí son vecinos de productores. Bajo el nuevo esquema, a estos municipios, que son más de 100, se les redujeron los recursos, en algunos casos hasta cero. El gobierno está dispuesto a meterse la mano al bolsillo y sacar del presupuesto nacional una plata para que este año y el próximo los alcaldes no queden descubiertos y puedan cumplir con las obligaciones adquiridas.

Para destrabar la conciliación, el ministro acudió a otra carta. Autorizará a los municipios para que, cuando cubran el 125 por ciento del pasivo pensional, puedan usar los recursos del Fonpet para pagar pensiones corrientes. Esto les libera recursos importantes en el futuro.

Como los problemas de plata se resuelven con plata, también el gobierno está agilizando los giros que debe enviar a las regiones y que, por la falta del decreto reglamentario de las regalías, se había retrasado este año.

El ministro piensa que con estos correctivos el camino hacia la aprobación de la conciliación queda despejado. Sin embargo, en el ambiente regional todavía hay más reparos. Algunos piensan que la plata que se ahorrará en el nuevo Sistema General de Regalías (el 25 por ciento de las regalías) se quedará en el bolsillo del gobierno nacional. Echeverry asegura que no es así. Que las cuentas quedarán a nombre de los departamentos. Cuando las regalías caigan, por precio o por producción, estos recursos se revertirán en las mismas regiones.

El ministro de Hacienda reconoce que, por sofisticada, no ha sido difícil socializar la Ley de Regalías. Pero afirma que se trata de una especie de trasatlántico que no puede tener un sencillo manual de manejo. Lo que pasa, dice, es que pasamos de un sistema informal a uno reglamentado, ordenado y con controles para que no tengamos en el futuro piscinas de olas, mientras la gente aguanta hambre.
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