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| 9/6/1993 12:00:00 AM

EL PULSO

Más que una simple competencia política entre los ministros William Jaramillo y Juan Manuel Santos, detrás de la elección del Designado hay un violento forcejeo de grupos económicos y medios de comunicación.

EL MINISTRO DE COMUNICACIONES WILLIAM Jaramillo Gómez y su colega de Comercio Exterior Juan Manuel Santos se sientan al lado, hombro con hombro, en la mesa del Consejo de Ministros, según el orden establecido por el protocolo de la Casa de Nariño. Pero esa cercanía física contrasta de manera dramática con el abismo que se ha abierto entre los dos como resultado de la puja que protagonizan en el marco de la elección del último De signado a la Presidencia en la historia del país.
Lo curioso es que a la inmensa mayoría de los colombianos, la elección del último Designado le resulta absolutamente in diferente. El señalamiento por parte del Congreso, de la persona que debería reemplazar al presidente César Gaviria en caso de que éste faltara o se viera obligado a abandonar el poder de manera temporal o definitiva, es un asunto de muy escaso interés debido en buena medida a que el actual huésped de la Casa de Nariño es un hombre joven que goza de buena salud, y quien a pesar del natural desgaste de su imagen, parece tener garantizada la culminación de sus cuatro años de mandato en agosto del año entrante.
Sin embargo, el grado de pugnacidad alcanzado en esta batalla, el peso de las empresas y los medios de comuicación que se han visto involucrados en ella, y los golpes bajos de que se acusan mutuamente los contendores, han convertido la que hubiera debido ser una elección rutinaria, en una de las más feroces confrontaciones de poder de los últimos años en el país.

EL TIRE Y AFLOJE
Hace poco más de 15 días, Juan Manuel Santos tenía asegurada su elección. Era el resultado de más de seis meses de trahajo, iniciado desde cuando se anunció que Humberto de la Calle, entonces ministro de Gobierno y Designado, se retiraría del gabinete para lanzar su nombre como precandidato liberal a la Presidencia. De la Calle había derrotado pocos meses antes a Santos por amplia mayoría, en un primer intento del Ministro de Comercio Exterior por hacerse a la Designatura, y se suponía que mantendría esa dignidad hasta el final del mandato de Gaviria. Pero su lanzamienlo como precandidato despertó en algunos sectores reservas sobre si podía conservar su condición de Designado. Esto determinó, tras una serie de consultas que involucraron al propio presidente Gaviria, al jefe del Partido Liberal Julio César Turbay, a De la Calle y a Santos, que el Designado anunciara su retiro y lo protocolizara la semana pasada, y que el Ministro de Comercio reviviera su aspiración.
Durante todo ese tiempo, Santos, quien llegó a su cargo con empaque de técnico y ha adquirido el de po- lítico, se dedicó a contactar uno por uno a los parlamentarios liberales, con el fin de consolidar un respaldo mayoritario. Los contactos entre Gaviria, Turbay, De la Calle y Santos habían definido, entre otras cosas, que la elección del Designado se haría tras el regreso del Presidente de su visita a Londres. Fue así como desde mediados de julio, el Ministro de Comercio Exterior aceleró su campaña. Mientras tanto, el rechazo por parte de su colega de Gobierno, Fabio Villegas, a la oferta que le hiciera un grupo de congresistas liberales de aspirar a la Designatura, dejó a Santos prácticamente solo en la carrera .
Pero una nueva candidatura, la de William Jaramillo, por la que inicialmente pocos habían apostado, comenzó a crecerse en la misma semana en que Santos se encontraba en Londres, como miembro de la comitiva que acompañaba al Presidente. Con el apoyo del diario El Espectador -del que Jaramillo fue columnista por años y de la cadena Caracol y el Grupo Santo Domingo, la aspiración de Ministro de Comunicaciones cobró una fuerza inusitada. Mientras El Espectador aseguraba el miércoles 28 que el apoyo a Jaramillo se estaba consolidando, Caracol entrevistaba a los parlamentarios que lo respaldaban, algunos de los cuales enfilaron sus baterias contra Santos y le endilgaron los problemas que afrontaba en esos días el presidente Gaviria en Londres, ante el aplazamiento de la firma de un tratado sobre protección a la inversión británica en el país. El viernes 30, El Espectador también optó por cobrarle a Santos los problemas del tratado con Gran Bretaña, al afirmar en un editorial que el Ministro de Comercio equivocadamente había asegurado "antes del periplo, que todo estaba listo paa la firma ".
YO ACUSO,
TU ACUSAS
A partir de ese momento se inició una larga cadena de acusaciones. Los partidarios de Santos cuestionaron el hecho de que la empresa Bavaria del Grupo Santo Domingo y patrocinadora de la selección colombiana de fútbol, hubiera utilizado un almuerzo el sábado víspera del encuentro Colombia-Paraguay en Barranquilla, para promover el nombre de Jaramillo entre los parlamentarios que habían sido invitados a esa ciudad para ver el encuentro. La historia fue brevemente reseñada en la edición del lunes 2 de El Tiempo, diario propiedad de la familia del Ministro de Comercio.
El jueves, los partidarios de Jaramillo ripostaron y en un artículo de El Espectador titulado 'Lobby de Santos en el Congreso", propagaron una versión en la cual llegaron a comprometer el nombre del noticiero de televisión QAP, entre cuyos propietarios se encuentran dos hermanos del Ministro de Comercio. QAP reveló el martes en la noche una encuesta que realizó, cámara en mano, con cerca de medio centenar de parlamentarios, tras la cual Santos apareció con ventaja sobre Jaramillo. Según El Espectador, el Ministro de Comercio se presentó el martes en la tarde en los recintos de Cámara y Senado para hablar "de pupitre en pupitre" con los congresistas. "Detrás de él, por curiosa coincidencia agregaba la nota un grupo de dos reporteros y una cámara del noticiero QAP se paseaban por los recintos interrogando a los parlamentarios a quemarropa (...) ¿Por quién votará usted?, preguntaban los periodistas en presencia del Ministro de Conzercio Exterior. Al principio los parlamentarios miraban al Ministro y contestaban algo desconcertados: 'Por Santos '. Esta actitud provocó una reaccion tremenda en el seno de las corporaciones".
En el baile de señalamientos no han faltado las acusaciones exageradas y hasta falsas, como aquella en el sentido de que el editor general de El Tiempo, Enrique Santos Castillo, había llamado personalmente a varios parlamentarios para pedirles el voto de su hijo Juan Manuel; o la otra según la cual Augusto López, presidente de Bavaria,había hecho lo mismo para conseguir votos en favor de Jaramillo.
Pero sin duda la más explosiva de las interpretaciones la dio eldiario conservador La Prensa en sus ediciones del sábado 31 y el lunes 2, al vincular la elección de Designado con el proceso de adjudicación del servicio de telefonía celular, que se encuentra en curso y que deberá definir el Ministerio de Comunicaciones. El diario de la familia del ex presidente Misael Pastrana, dibujó el siguiente panorama sobre lo que llamó la"Designatura celular":
· Cada uno de los candidatos tiene un periódico que lo respalda: Santos El Tiempo y Jaramillo El Espectador. Ambos periódicos participan en sendos grupos que intervendrán en la licitación del celular: El Tiempo en Movicel S.A. y El Espectador en Servicelular S.A.
El Designado influirá en la decisión de dicha licitación.
Aunque los dos primeros puntos pueden ser válidos, el tercero, el que pudiera considerarse como el móvil de la operación, es bastante traído de los cabellos, pues la posición de Designado no ofrece absolutamente ninguna ventaja para influir en la decisión del celular. salvo en el supuesto poco probable de que el Designado asuma la Presidencia.
En un editorial del domingo primero, El Tiempo respondió las aseveraciones de La Prensa, negó que tuviera candidato a la Designatura y dijo que en esas informaciones del diario de los Pastrana "todo es tan falso como malévolo ".

EL PRESIDENTE EN NEUTRO
Cuando el presidente Gaviria regresó de Londres el domingo primero se encontró con un panorama de guerra. En palabras de un alto funcionario de la Casa de Nariño "es como si el Presidente hubiera asomado la cabeza por la puerta de una cantina y hubiera visto un encendido tiroteo del que pensó que depronto nadie iva a salir vivo, y por eso prefirió no meterse". La verdad es que el primer mandatario no acostumbra abstenerse de intervenir en aquellos procesos en que puede jugar un papel. De ahí que desde un principio estuvo en espera de una oportunidad propicia para zanjar la confrontación.

Inicialmente, y aunque sabía que Santos llevaba meses trabajando y había conseguido un respaldo significativo, creyó que saldría un segundo candidato a competirle. De hecho, ese segundo candidato fue, a mediados de julio, el ministro de Gobierno Fabio Villegas. Pero el propio Villegas vio lo que venía, en especial cuando surgió la aspiración de Jaramillo. Como le dijo SEMANA un senador liberal que respaldó entonces el nombre del Ministro de Gobierno, "lo que Fabio vio es que Santos tenía a El Tiempo, Jaramillo Caracol y a El Espectador, y él nada tenía que hacer frente a eso,contando si acaso con el Diario del Otú". Luego, mientras estaba en Londres, Gaviria creyó que podría darse una tercería,como una manera de resolver de manera más tranquila una batalla en la cual las armas sucias parecían haber ganado demasiado terreno, hasta el grado de comprometer la estabilidad del actual gabinete. Algunos altos funcionarios trataron de promover dicha tercería con el nombre del ministro de Defensa Rafael Pardo, quien cuenta con toda la confianza del Presidente y muchos amigos y pocas resistencias en el Congreso. Pero Pardo prefirió mantenerse acuartelado en las oficinas del ministerio, y se abstubo de hacer lo minimo necesario para abrirle paso a su aspiración. Fué así como al regreso de Londres, el Presidente tomó la decisión de conservar su neutralidad y dejar el asunto en manos de la junta de parlamentarios.
Algunos congresistas le han criticado dicha actitud y han censurado su decisión de pasar agachado. Otros,sin embargo, le pidieron desde un principio que dejara que el asunto se decidiera por votación. Gaviria, hombre pragmático y quien ocupó durante casi dos décadas una curul en la Cámara y conoce bien las claves del lenguaje parlamentario, entendió el mensaje y asumió que, además de los costos que podía tener intervenir, un grueso de los congresistas no recibiría con agrado el tradicional guiño.

LA HORA DE LA VERDAD
Es así como al final de la semana, las cartas quedaron repartidas en la mesa y los jugadores se aprestahan a casar sus apuestas. Santos contaba con un fuerte respaldo, tras haber unido bancadas regionales que rara vez votan de manera unificada, como la del Tolima o Boyacá, y tras haber dividido fuertes grupos que inicialmente parecían conspirar contra él, como el bloque costeño o el de los antioqueños quienes hace un año se unieron para respaldar el nombramiento de Jaramillo en la cartera de Comunicaciones, pero en esta oportunidad dividieron sus preferencias entre los dos candidatos. Su gestión al frente del Ministerio de Comercio ha sido ampliamente elogiada, a pesar de las criticas recientes en torno a la fallida firma del tratado con Gran Bretaña. Santos representa para muchos, la renovación y la nueva política, con todo el apoyo que dicha característica consigue,y también con las resistencias que despierta entre algunos sectores del Capitolio. Su vinculación con el diario El Tiempo también produce efectos ambivalentes: a muchos congresistas les gusta estar bien con la casa Santos, pero a muchos otros el primer diario del país les produce antipatía.
En cuanto a Jaramillo, la verdad es que en muy pocos dias de campaña logró conquistar un bloque parlamentario que hizo viable su aspiración. Si Santos representa la renovación,Jaramillo es una expresión de la tradición, lo cual le garantiza el respaldo de viejos parlamentarios que fueron sus colegas y por quienes siempre ha sido respetado. Se le abona su experiencia política y administrativa. El respaldo que le han brindado El Espectador y el Grupo Santo Domingo es tan importante como riesgoso,pues ambos tienen amigos y enemigos en eI Parlamento. Su gestion en la cartera de Comunicaciones ha sido valorada positivamente. Con la habilidad del viejo zorro ha ido ganando batallas como la de sacar adelante la ley del celular, la inversión extranjera en telefonía y el proyecto de televisión. Sin embargo, el hecho de que El Tiempo,El Espectador y Caracol, tres de los interesados en la adjudicación del celular que deberá hacer el ministerio a su cargo,hayan resultado involucrados en la batalla por la Designatura,lo está colocando en muy dificil posición.
Aunque resulta muy arriesgado hacer predicciones, los cálculos y sondeos que se hacían al cierre de esta edición coincidían en que, a pesar de la ofensiva de William Jaramillo, Juan Manuel Santos conservaba una ventaja. Pero más allá de quién gane y quién pierda, lo cierto es que esta última batalla por la Designatura adquirió una dinámica de confrontación de grupos políticos, económicos y de comunicaciones que jamás se había visto en un episodio parlamentario. Son muchas las heridas que los contrincantes se han causado y muchos los rencores que han quedado sembrados. Y es justamente esa sensación de que las cosas se salieron del cauce, esa impresión de que el lenguaje y las armas que caracterizaron la lucha no fueron los más limpios, la que hace pensar que de pronto, tanto esfuerzo no se ha justificado ni siquiera para el ganador.
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