Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1999/05/24 00:00

EL RASTRO DEL CORONEL

Cómo se logró la captura del hombre que puede ser la ficha clave para esclarecer el asesinato de <BR>Alvaro Gómez.

EL RASTRO DEL CORONEL


EL CORONEL (r) DEL EJERcito Bernardo Ruiz Silva, o 'don Daniel', su nombre de trabajo en la Brigada de
Inteligencia, llevaba pocas horas en Bogotá y su aspecto era muy distinto al que se le conocía como militar.
Había salido de uno de sus escondites en algún rincón del país para tener un encuentro con su hija Alejandra,
y fue sorprendido por los investigadores del Cuerpo Técnico de la Fiscalía, que le se guían los pasos desde
hacía siete meses. La misión estuvo a cargo de cinco agentes especiales de la Fiscalia quienes rabajaron en
secreto siguiendo las orientaciones del director del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), Pablo Elías
González. El grupo sabía que se enfrentaba con un hombre audaz y experto en las labores de inteligencia y
que la mision no iba a ser sencilla.
Y realmente no lo fue. La primera vez que lograron dar con el rastro de Ruiz fue casi un mes después de
librada la orden de captura. Lo ubicaron en la zona de San Gil, Santander. Los investigadores comenzaron por
esa región porque allí viven sus hermanos y algunos de sus amigos. Un día, aprovechando la presencia del
Fiscal General y varias personalidades del Poder Judicial en esa ciudad, montaron retenes en las calles por
algunas horas para controlar el tránsito de vehículos y organizaron patrullajes por las zonas aledañas. En la
finca Los Laureles encontraron una camioneta Rodeo, color gris, aparentemente abandonada. La dueña del
lugar les explicó a los agentes que el carro era de Bernardo Ruiz, que él no estaba, que le había comentado
que tenía problemas, que andaba armado y que en unos días volvería por su vehículo. Esa fue la primera de
varias oportunidades en que los investigadores y el coronel se cruzaran en el camino.
Ante ese fracaso el grupo encargado de seguir a 'don Daniel' entendió que tenóa que estudiar más al
personaje. Por lo que encontraron dentro del carro supieron, por ejemplo, que le gustaban las rancheras, y por
las palabras de la dueña de la finca entendieron que el oficial tenia miedo, que temia por su vida y que si
se veía en una situaciín difícil podría responder a tiros.
Los investigadores empezaron de nuevo. Algunos informantes les dijeron que el coronel estaba en
Bucaramanga, en el apartamento de un amigo. Pero allí también llegaron tarde. Ruiz se había ido para Cúcuta,
a la casa de un hermano. Rápidamente ubicaron el lugar y esperaron a que el oficial diera signos de vida. No
pasaba nada, hasta que un día lo detectaron hablando por teléfono. Armaron el operativo y se dirigieron a la
dirección que les indicabala línen teléfonica. Pero cuando entraron a la casa no había nadie. 'Don Daniel' utilizí
un aparato inalámbrico y la llamada la hizo desde otra casa. Nuevamente se les había ido.
Los investigadores del CTI nunca pudieron verlo. No sabían cómo sería su aspecto. Pero el olfato de quienes
trabajan en inteligencia les decía que lo más seguro era que su fisonomía estuviera distinta a la del porte
militar y sabían que no podían confiar en nadie. Por esos días no volvieron a tener noticias suyas. Era como si
la tierra se lo hubiera tragado. No se comunicaba ni con sus familiares ni con sus amistades. Hasta un día en
que alguien les trajo el rumor de que estaba en Venezuela. Dos meses después, cuando Ruiz ya estaba de
nuevo en el país, supieron que vivió en Caracas y que trabajó en un taller de un pariente vendiendo repuestos.
Luego de este episodio los hombres del CTI lo volvieron a ubicar en Bucaramanga, donde sólo estuvo de paso.
Después supieron que estaba en Cali. Pero no lograron dar con el sitio de su escondite. Por lo menos en dos
ocasiones habló por teléfono con su hija, pero nunca el tiempo suficiente para rastrear la llamada. El mismo
coronel era consciente de que le seguían los pasos. Por eso decía "no hablo más porque me detectan " y
colgaba rápidamente.

EL HOMBRE DE CONFIANZA
Las autoridades sospechaban que Ruiz debía tener otra forma de comunicarse con su gente. Así que
comenzaron a vigilar su casa, sus oficinas y sus negocios. Detallaron a todo el que entraba y salía hasta que
hace 20 días dieron con un personaje para ellos desconocido y ajeno. Se trataba de 'don Diego' o alias 'Belén',
un conductor de bus que hacía trabajos a distintas empresas movilizando personal. El fue la clave para dar
con el paradero de 'don Daniel'.
Los agentes de la Fiscalía siguieron a 'don Diego' y se dieron cuenta de que era el encargado de traer y llevar
razones para el coronel. Le detectaron un telefono célular que no estaba inscrito a su nombre sino al de una
persona de San Gil, lo que les reafirmó la idea de que trabajaba para Ruiz. Pero las conversaciones no les
decían mayor cosa a los investigadores. En los rastreos que le hicieron a las llamadas siempre se hablaba de
una señora pero nunca se mencionaba el nombre del militar. Hasta el día en que alguien cometió la
equivocación de decir el nombre de Ruiz y los fiscales entendieron que cuando hablaban de la señora era
porque se estaban refiriendo al coronel.
La llamada que permitió la ubicación de 'don Daniel' se dio el martes de la semana pasada. El mensajero de
Ruiz hablaba de una dirección en la que debía reunirse con unas personas en las horas de la noche. Así fue
como los hombres de la Fiscalía llegaron al apartamento ubicado al norte de Bogotá, donde el oficial estaba
esperando a que le cumplieran la cita. Allí lo reconocieron de inmediato a pesar de su aspecto cambiado.
Es probable que 'don Daniel' hubiera pasado varias veces por el frente de los investigadores de la Fiscalía sin
ser reconocido. Desde hacía varios meses andaba por las calles vestido como un indigente. Permanecía con
un gorro de lana nesgro, el pelo largo y desordenado y una barba abundante.
Utilizaba chaquetas largas y descoloridas por el tiempo de uso y unos pantalones desgastados.
En la Fiscalía sabían, sin embargo, que eso podía suceder y habían realiza do varios retratos con las posibles
apariencias de Ruiz Silva. Y los agentes encargados de la captura los habian me morizado para el día en que
se les atravesara un personaje sospechoso. Por eso, cuando se encontraron cara a cara con el coronel, ya no
tenían duda de que se trataba de él y sin pensarlo dos veces lo inmovilizaron y le notificaron la detención.
Quienes participaron en el operativo aseguran que fue un momento de mucha tensión. Primero porque el oficial
había manifestado en varias ocasiones su temor a que lo mataran en medio de su captura, así que cualquier
error podía ser fatal; y segundo porque los investigadores de la Fiscalía sabían que se enfrentaban a un
hombre con mucha experiencia en asuntos militares y de inteligencia y temían que pudiera presentarse un
enfrentamiento.

LAS PRUEBAS DE LA FISCALIA
En medio de la fatiga de tanto esconderse y del desconcierto de verse capturado el coronel empezó a rendir
indagatoria ante un fiscal sin rostro que lo sindica de haber participado en el homicidio de Alvaro Gómez. Tal
sindicación está basada en las declaraciones de varios testigos sin rostro, en la relación de Ruiz con los
integrantes del grupo Cazador de Bucaramanga cuatro de los cuales están detenidos por el mismo hecho y
en las actuaciones del propio coronel después de ocurrido el magnicidio.
La primera pista de la Fiscalía para esclarecer el asesinato fue una llamada al 112 de un hombre que dijo ser
conductor de un bus y que en 58 segundos le dijo al agente de policía que había visto un carro sospechoso
cerca del lugar del atentado. "Anoté las placas.. LIW 033... en un campero color beige, cuatro sujetos, los
sospechosos", dijo. Después colgó la llamada.
Los investigadores descubrieron que esas placas estaban asignadas a la Brigada 20 de Inteligencia Militar,
pero que habían sido prestadas al vehículo de la escolta del entonces director de la Escuela Militar, el general
Ricardo Emilio Cifuentes. Según se ha explicado, ese día los conductores del carro estaban comprando varias
revistas Cromos y por eso se encontraban cerca del lugar de los hechos. Lo que resultó sospechoso para los
fiscales fue el afán del coronel en conocer la hoja de vida de las placas.
Aunque Ruiz ha manifestado que cuando se enteró por los medios de la su puesta participación de un carro
del Ejército en el asesinato su intención fue la de aclarar de inmediato el asunto, lo cierto es que esa reacción
terminó por enredarlo. Cuando los investigadores llegaron a revisar los documentos que registraban las placas
se encontraron con adulteraciones y enmendaduras en datos como el lugar de expedición y la casilla
correspondiente a los apellidos del propietario.
Otro punto que los fiscales tienen comprobado es la relación que el oficial tuvo con el grupo Cazador, que
operaba en Bucaramanga en labores de inteligencia. En el expediente hay testimonios con claves como los
de 'gorritas', 'conde', 'salsa' y 'joyero' y otros sin reserva como los de René Carvajal y Giovanni Gómez, que
coinciden en afirmar que Omar Berrío Loaiza, alias 'Juan Camilo', era el coordinador del grupo y que actuaba
bajo las órdenes del coronel Ruiz.
También está comprobado por los fiscales que una vez llevado de Bucaramanga a Bogotá, Ruiz ordenó el
traslado de alias 'Juan Camilo'. Este ultimo llegó a trabajar a la Brigada 20 y más tarde lo hicieron otros
integrantes del grupo Cazador. A todo esto Ruiz ha dicho que el grupo Cazador nunca existió, que los testigos
son falsos y que Berrío Loaiza era un simple analista de la Brigada de Inteligencia. Los investigadores
interceptaron, sin embargo, una llamada del coronel en la que ofrecía pagar los abogados de los cuatro
integrantes del grupo Cazador, detenidos por ser los supuestos autores materiales del homicidio de Gómez.
Los fiscales esperan resolver esos puntos. De hacerlo, habrán dado un gran paso en el esclarecimiento del
asesinato de Gómez. Y de paso podrán aclarar si, como dicen algunos de los testigos, hubo alguna relación
entre la muerte del líder conservador y un supuesto golpe de Estado contra el presidente Ernesto Samper.
Nada más ni nada menos.

LOS TESTIMONIOS CONTRA EL CORONEL RUIZ SILVA
CLAVE EMILIO 1
Este testigo ha dicho que por el testimonio de un sargento de nombre Réne Carvajal se enteró de los hechos.
Según sus declaraciones, Réne servia de enlace entre el general Zuñiga y el coronel Ruiz. Esta confidencia
salio a flote a raíz de la orden que envio el general Zuñiga al coronel Ruiz Silva relacionada con la muerte del
doctor Alvaro Gomez. Réne comento que la orden que imparió vervalmente. Emilio asegura que cuando se dio
la orden Ruiz aún era comandante de inteligencia de la Brigada de Bucaramanga y que las reuniones para
planear el atentado se dieron en el motel los Gansos, de propiedad de Cristian Chaparro, muy cercano a Ruiz
y a alias Juan Camilo. Según dice Emilio, entre los tres reclutaron del grupo Cazadores a los que ejecutaron
el atentado.

emilio dice, además, que el motivo para que el general Zuñiga diera esa orden radicó enque el doctor Alvaro
Gomez no quiso aceptar que se llevara a cabo un golpe militar para derrocar al doctor Samper. Asegura
tambien que se encontraban involucrados como complices auxiliares un general ruiz que era inspector general
de las Fuerzas Armadas y el general Ricardo Emilio Cifuentes. Emilio dice tambien que el general Fernando
Landazabal lo mataron los mismos por tener conocientos de todos estos hechos.

TESTIGO MARYLUZ
Esta testigo es la primera en revelar los nexos entre el coronel (r) del Ejercito Bernardo Ruiz y los integrantes
del grupo Cazador. Ella llego a la Fiscalia de Bucaramanga para denunciar por alimentos a su esposo, Carlos
Albero Gaona, uno de los sindicados en el homicidio de Alvaro Gomez, y revelo que su marido, quien era un
conductor en la Brigada de Institutos Militares, participo activamente en el asesinato.
Además de contar cómo estaba organizado el Grupo Cazador y detalles de sus trabajos, ella dijo que los
autores materiales fueron Daniel, el señor Luis Fernando Jutinico, Gustavo Adolfo Jaramillo, Vanessa, que
iban en un carro color gris comprado en Pereira. En otro carro iban Hector Paul y no se quien más y en el otro
carro rojo iban Segundo Chavarro, Franklin Gaona, Carlos Gaona.
Parte de su testimonio fue avalado por la Fiscalia pero algunas afirmacionesparecen fantasiosas como que a
Alvaro Gomez lo mataron por unas pruebas que el tenia contra politicos. El autor intelectual de la muerte del
doctor Gomez fue el doctor Samper. El le pagó al coronel Osorio 100 millones. La plata la llevaron a la finca
de Acacías, Meta. A mí me presentaron a un señor Ivan, que era el jefe de Franklin. En esa finca, esa plata se
la entregó un señor de cordoba el coronel Osorio.

TESTIGO RENE CARVAJAL
Asegura haber sido miembro del grupo Cazador, dirijido por alías Juan Camilo bajo las ordenes del coronel
Bernardo Ruiz Silva. Según su testimonio, quienes estuvieron involucrados en el homicidio del líder
conservador fueron algunos integrantes del grupo de Bucaramanga. Exactamente los hermanos Berrío Loaiza
y los Gaona Ovalle, quienes fueron trasladados a Bogotá para llevar a cabo la operación.
Este testigo asegura que se enteró de que la orden se la habían dado al coronel Bernardo Ruiz o Don Daniel
para que él personalmente ornizara al grupo que iba a efectuar la operación. El informante dice además que
Ruiz tenía muy buenos contactos con los integrantes del Cazador, quienes tenía fama de hacer los mejores
trabajos, sobre todo contra los grupos guerrilleros. El declarante también les conto a los fiscales que la orden
la recibio Ruiz de un alto oficial, del general Camilo Zuñiga Chaparro, y que este orden el atentado al encontrar
el rechazo de Gomez Hurtado al golpe militar.
De acuerdo con lo que Rene le comentó a Emilio I según otra declaración ante la Fiscalia, el general Ricardo
Emilio Cifuentes había proporcionado un jeep para ejecutar el hecho, y la mejor información, con horas y
lugares, la habria suministrado el conductor de Alvaro Gómez.

CLAVE ROMANA
El testigo dice que en una cafeteria oyo la conversación entre dos personas y que una de las trabajaba para la
Brigada 20 de inteligencia. Según el testigo, uno de los hombres decía como le parece la de Juan Camilo que
la cago (sic) con meterse a ir a darle a Alvaro Gómez. Según el testigo, los que hicieron ese trabajo los
reclutaron del grupo Cazador de Bucaramanga, porque era el mejor y por que Juan Camilo era buena vara, es
decir tenia buenas relaciones con Don Daniel o el coronel Ruiz. Ramona asegura que la única forma de parar
el complot o el golpe de Estado de los militares era eliminado la unica cabeza visible que podia gobernar, el
doctor Gomez. También le oyó mencionar que el billete les tocó conseguirlo por parte de los narcos, que
serían los más perjudicados con el golpe, porque lo primero que haría el nuevo gobierno era extraditarlos y
también posiblemente llevarse a Samper y a Serpa para Estados Unidos. El testigo dice que el dinero se
utilizo para trabajos de seguimiento al Doctor Gomez y que esa labor la hicieron mujeres. En la charla
aseguraron que en una reunión de generales encabezada por el general Cifuentes que había tratado el tema
del golpe y que más del 80 por ciento de la cupula estaba de acuerdo, pero que habia unos oficiales que no lo
estuvieron. Mencionaron a los generales Zuñiga y Bonett, segun ellos, fieles al presidente Samper y quienes
fueron comandantes de las Fuerzas Militares.

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