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| 9/2/1985 12:00:00 AM

EL RETO DE GALAN

Qué significa el galanismo y qué posibilidades tiene de llegar al poder.

En 1982 no era más que un afiche. Un dibujo en plumilla de un hombre en camisa roja con gesto desafiante y pelo alborotado. Hoy, tres años después, se ha constituido en el reto más serio que ha enfrentado el bipartidismo desde los días de Rojas Pinilla y la Anapo. Lo que todo el mundo se pregunta es si el reto, como todos los que ha tenido el bipartidismo en el pasado, está condenado a fracasar o si el sistema político tradicional colombiano ha llegado a tal grado de desprestigio, que una disidencia surgida en cuatro años tiene una opción real de llegar al poder .
El solo hecho de que todo esto hubiera ocurrido en tres años, demuestra que Luis Carlos Galán es un fenómeno político con pocos antecedentes en la historia reciente de Colombia.
Gran parte de su éxito se debe a que es, sin duda alguna, un político afortunado. Protegido de los poderosos apenas salido de la adolescencia, fue ministro a los 27 años, embajador a los 28 y senador a los 35 sin haber ocupado antes ningún cargo de representación popular. Si su carrera hubiera terminado en ese momento, habría llegado más lejos que el 95°70 de los políticos colombianos. Pero su buena estrella estaba apenas comenzando a brillar.
En 1982, su candidatura, suicida en términos electorales, lo convirtió en figura nacional de la noche a la mañana al volverse símbolo de todo el sentimiento antirreeleccionista y antilopista del país. Esto se tradujo en el hecho de que el Nuevo Liberalismo, que había tenido menos de 30 mil votos en 1980, pasó dos años más tarde a la nada despreciable cifra de 700 mil
votos .
Resultados iguales o aún superiores habían obtenido en el pasado disidencias como la de Alfonso López con el MRL o la de Rojas Pinilla con la Anapo. Pero ninguno de ellos llegó a contar con una circunstancia que bien pudiera ser considerada como el cenit de la buena estrella de Galán: es el primer político a quien se le ha permitido hacerle oposición al sistema, por cuenta del sistema. El acceso a los medios de comunicación y a la burocracia estatal, pilares fundamentales para sostener cualquier movimiento y que les habían sido vedados a los rebeldes del pasado, en el caso de Galán sirvieron a su causa.

NO SOLO SUERTE
Sería, sin embargo, enormemente injusto atribuirle el éxito de la carrera de Galán solamente a las bendiciones que la providencia le ha prodigado. Luis Carlos Galán, además de ser un hombre afortunado, es un político excepcionalmente completo. La política de hoy requiere dos elementos: producto y mercadeo. Mucha gente tiene uno de ellos, pero no los dos. Galán los tiene. Juventud, carisma, inteligencia, tenacidad y una enorme capacidad de trabajo son algunos de los elementos que componen el "producto" Galán. Domina, como lo hizo Carlos Lleras en su momento, ese campo estéril e ingrato que es la administración pública. Tiene el organigrama y las cifras del país en la cabeza. No es un intelectual ni, inclusive, un gran parlamentario como pueden serlo William Jaramillo o Rodrigo Marín Bernal. Pero tiene un don de liderazgo que inspira mística en sus seguidores, fundamental para la posición a la que ha llegado.
No menos importante que todo lo anterior es la capacidad que tiene de "mercadear" esos atributos. Como dirían las mamás hace veinte años, no solo hay que ser bueno sino parecerlo. Y Galán logra proyectarse como bueno. Esto obedece a que es el mejor comunicador del país. Su dominio de la televisión no tiene rival.
Ni siquiera Belisario Betancur, considerado el Reagan colombiano, lo supera. El Presidente de la República conquista a su auditorio, pero hay una dosis de teatro en su fórmula, que una vez descubierta le resta credibilidad. Galán, no obstante su falta de sentido del humor, maneja un lenguaje directo de gran efectividad ante el televidente, fundamentalmente en ese 45% del electorado menor de 30 años, caracterizado por su independencia, en el cual cifra sus esperanzas. El exceso de pantalla de que goza se debe principalmente a esta efectividad. Como dirían los encuestadores Galán tiene rating. Actualmente, los procesos electorales en el mundo son una combinación de maquinaria y televisión. El reto de Galán y sus posibilidades presidenciales son básicamente el reto de la televisión, que es suya, contra la maquinaria, que no lo es. En la próxima elección jugarán un papel definitivo los espacios de media hora que el gobierno adjudicará a los candidatos, para que se dirijan directamente al electorado. Cualquier pronóstico antes de esta etapa resulta prematuro, dada la superioridad que tiene Galán sobre sus rivales en este campo. Sería como especular sobre las posibilidades de Lucho Herrera en la Vuelta a Francia, sin tener en cuenta las pruebas de montaña. Inclusive, si el gobierno decidiera otorgar los espacios antes de las elecciones parlamentarias, con toda seguridad los resultados del Nuevo Liberalismo se verían positivamente afectados en esta especie de primarias, que es el evento en donde se definirá la viabilidad de la candidatura de Galán.

DE ESO TAN BUENO NO HAY
No obstante las innegables virtudes de Galán, su movimiento no está exento de contradicciones. Su reto al bipartidismo y al establecimiento político tradicional sería más lógico y coherente si no tuviera un pie en el Partido Liberal y por medio de este, un pie en la burocracia. Su invento del suprapartidismo, no es más que una estrategia electoral como la candidatura nacional de Betancur y Gómez Hurtado para sumarle votos a una minoría. Contenido real no tiene ninguno, puesto que bajo el régimen del 120, los gobiernos "nacionales", "suprapartidistas" o "multipartidistas" son no sólo una costumbre, sino una obligación constitucional. Su cruzada contra el clientelismo se enfrenta a la dura realidad de que a nivel departamental y municipal no es posible hacer política sin ese ingrediente. De ahí que los gobernadores y alcaldes del Nuevo Liberalismo han sido tan clientelistas como los oficialistas, pero con la diferencia de que estos últimos tenían por lo menos la "legitimidad" que les daba el haber ganado las elecciones. Ideológicamente, sus programas no se diferencian mucho de los del oficialismo liberal (apertura democrática, reforma agraria, no alineamiento internacional y pago de la deuda con renegociación de condiciones). La diferencia radicaría no tanto en los programas, como en la voluntad política de llevarlos a cabo y en la mayor credibilidad entre sus seguidores de que "sí se puede".
Su movimiento, aun cuando en teoría se rige por instancias democráticas impersonales, tiene un elemento de nepotismo irritante para muchos de sus seguidores. De implantarse en el gobierno la estructura de poder que existe en el Nuevo Liberalismo en la actualidad, se vería igual, o inclusive, más influencia familiar en el manejo del Estado, que en cualquiera de las administraciones anteriores.
Los hombres que rodean a Galán, por su parte, no representan ninguna élite de genios y no significan un cambio sustancial con respecto a lo que hasta ahora se ha visto en el país. Con excepciones como la de Gabriel Rosas, sus altos mandos tienen la misma cuota de personas comunes y corrientes incluyendo oportunistas, resentidos o cadáveres políticos reencauchados, en la misma dosis que cualquier partido. En términos generales, el movimiento, aunque con más fe y más mística que los otros, es inferior a su líder.
Toda esta fe y esta mística se enfrenta en las próximas elecciones a la aceitada maquinaria del Partido Liberal. No es la primera vez y el cementerio político en Colombia está lleno de las tumbas de quienes, por una u otra razón, subestimaron la maquinaria. Esta distinguida lista está encabezada por el ex presidente Carlos Lleras Restrepo y se extiende al propio Galán, que en las pasadas elecciones de mitaca fue barrido pese a encuestas que le auguraban más del 70% de la votación total en las cuatro grandes ciudades. Hoy las encuestas son igualmente favorables y todas le dan, si no la seguridad, una posibilidad de ganar. Sin embargo, son muy pocos los colombianos, incluyendo galanistas, que creen en la factibilidad de este triunfo. Aun reconociendo la popularidad de su imagen, existen demasiados obstáculos para convertirla en votos. Para comenzar, ni siquiera quienes creen que puede ganar las presidenciales, creen que pueda hacerlo en las parlamentarias. Lo que nadie sabe es cuál será el impacto psicológico de la derrota en las elecciones de corporaciones públicas en un movimiento montado en el potro del triunfalismo. Muchos observadores consideran que una derrota en este primer round electoral muy probablemente representará el entierro de la presidencia de Galán. Galán, consciente de este obstáculo de mecánica electoral, ha dedicado gran parte de sus energías durante los últimos tres años a montar una maquinaria propia a nivel nacional. Los galanistas, al igual que cualquier cacique oficialista, hablan de buses, ternera a la llanera, camisetas y hasta aguardiente. La gran incógnita es la efectividad que pueda tener esa maquinaria, que en su etapa embrionaria produjo el revés de la mitaca del 84.

Los galanistas argumentan, con cierta razón, que un movimiento como el suyo no puede ser medido en certámenes municipales como son las elecciones de mitaca, ya que éstas no definían una opción presidencial para Galán como si lo harán las próximas parlamentarias. Pero en todo caso, aceptando que logren evitar una barrida en estas elecciones, los galanistas tendrán que enfrentarse en la recta final con una serie de poderes establecidos como los ex presidentes liberales y la gran prensa. Tampoco es seguro que no se presenten deslizamientos parlamentarios, si se tiene en cuenta que desde ahora algunos nombres importantes como Marino Rengifo del Valle y Pérez Vives del Magdalena no parecen estar completamente decididos a comprometerse incondicionalmente con la tesis de las mayorías galanistas según la cual, pase lo que pase, ya no hay retorno. Más grave aún, no se sabe cuántos son los liberales, afectos en principio a Galan y temerosos de una presidencia de Alvaro Gómez, que considerando que Galán de todas formas es el futuro, piensan que no necesariamente el Partido Liberal debe volver a perder el poder para lograr este objetivo.
Pero el mayor obstáculo con el cual todavía puede tropezar Galán lo constituiría el abandono del ex presidente Carlos Lleras de la posición de neutralidad que ha mantenido hasta ahora para pronunciarse en forma clara y categórica en favor de Virgilio Barco. Si bien Galán puede haber roto su cordón umbilical con Carlos Lleras, no se puede decir lo mismo de muchos de los liberales rasos que hoy lo acompañan. La posición del ex presidente será definitiva después de las elecciones parlamentarias. Si como ha dicho hasta ahora en sus escritos de Nueva Frontera, el Partido Liberal no puede ir dividido a las elecciones, la candidatura debe ser de pura estirpe liberal y respaldará al candidato que él considere triunfador en el certamen parlamentario, la presidencia de Galán estaría enterrada. Sin embargo, algunas de las más recientes declaraciones del ex presidente parecen dejar la impresión de que está recogiendo velas y de que podria llegar a mantener la neutralidad hasta el final. Si esto es así, muchos liberales considerarían esta actitud del ex presidente como una bendición tácita.
En cifras, el gran reto de Galán para mantener la viabilidad de su candidatura es pasar del millón de votos en las elecciones parlamentarias. Como afirma un galanista "cualquier resultado de 6 cifras será una catástrofe para nosotros. Tenemos que sacar 7". Pero como el mismo Galán dice, "la suerte está echada" y catástrofe o no catástrofe en las parlamentarias, todo indica que piensa seguir hasta el final.

LOS HOMBRES DE GALAN
ALBERTO VILLAMIZAR
Cucuteño, de 40 años de edad, estudió tres años de medicina en la Javeriana, antes de decidirse a cambiar de rumbo para convertirse en publicista y mercadotecnista de la Universidad de América. Casado con Maruja Pachón, cuñada de Galán, es un hombre alegre, franco y desabrochado, que no tiene pelos en la lengua, lo cual le ha costado uno que otro enemigo dentro y fuera del movimiento. Ex ejecutivo de ventas de Icollantas, actividad en la cual descolló durante algunos años, aplicó buena parte de sus experiencias en ese campo en la organización territorial del Nuevo Liberalismo en Bogotá durante el debate de 1982.
No le tiene miedo a la palabra "maquinaria" y es valorado por su realismo y pragmatismo, que contrasta con el idealismo de los más puros e intransigentes del movimiento. Los éxitos logrados por él en materia organizativa en el 82 le valieron su ratificación como jefe de debate de las elecciones de la mitaca del 84. Conoció a Galán hace más de 15 años, debido a sus nexos familiares. Recientemente fue elegido coordinador político de Bogotá. Su temperamento recio y su parentesco con Galán ha llevado a muchos a criticarlo, dentro de lo que algunos llaman "el nepotismo galanista". Como congresista y miembro de comisión, presentó la ponencia sobre el Estatuto de Estupefacientes hasta convertirlo en Ley. Intervino también en la redacción de la ponencia sobre reforma electoral, en compañía de Ernesto Rojas.

GABRIEL ROSAS
Nacido en Bogotá hace 40 años, el representante a la Cámara Gabriel Rosas es uno de los más serios y ponderados analistas del Nuevo Liberalismo, especialmente en materia económica. Catedrático javeriano en las facultades de Economía y Derecho y Decano de la facultad de Economía de la misma universidad, se inició dentro del movimiento como diputado a la Asamblea de Cundinamarca. Ha sido miembro del Grupo de Consulta en París y, como representante a la Cámara y miembro de la comisión tercera, actuó como uno de los más agudos fiscalizadores de la política económica del gobierno de Betancur. Ha intervenido de cerca en los proyectos de ajuste fiscal de los últimos meses y es considerado como el "manda-callar" del movimiento en materia económica y fiscal. Ingresó al movimiento en 1981, después de haber militado en el llerismo durante varios años. Está casado y una de sus últimas actuaciones fue estar presente en la reunión sobre deuda latinoamericana organizada por el presidente cubano Fidel Castro en La Habana, de donde regresó el sábado para intervenir en el Congreso del Nuevo Liberalismo y colaborar en el diseño de los programas económicos que presentará el movimiento en la próxima campaña.

EMILIO URREA DELGADO
A los 56 años, este clubman, polista, administrador de empresas de la Universidad de Michigan y ex alcalde de Bogotá, es sin duda uno de los más controvertidos líderes del movimiento hoy en día. Muchos que lo conocieron en sus épocas lleristas no entienden muy bien su radicalización hacia la izquierda y el hecho de que, en los debates internos del movimiento, tache de reaccionarios a algunos dirigentes de la vieja guardia llerista. Conoció a Galán hace varios años, cuando el ex presidente Lleras los presentó. Intervino como senador, al lado de Rodrigo Lara, en la negociación con los partidos tradicionales del Pacto del Club de Ejecutivos, aprovechando en esa ocasión su conocimiento de la clase política. Su labor parlamentaria no muestra iniciativas, pero él se defiende diciendo que su trabajo está dirigido a impulsar proyectos más que a redactarlos. El respaldo que ofrece a los contactos del Nuevo Liberalismo con la Unión Patriótica es asunto de debate dentro del movimiento, pero el asegura que hay puntos en común aunque se trate de ideologías diferentes y que, además, una eventual alianza para después de las parlamentarias puede signiticar recoger un importante caudal de votos. Jovial, de buen humor y manifiesta simpatía personal, su perfil no parece encuadrar dentro de los galanistas ortodoxos, que resultan siempre más trascendentales.

RAFAEL AMADOR CAMPOS
Abogado javeriano y administrador de empresas de la Universidad de Los Andes, tiene 35 años, es soltero, bogotano y uno de los más antiguos colaboradores de Galán, a quien conoció en 1969, en la revista Nueva Economía. Siete años después fue nombrado gerente de Nueva Frontera, afianzando su relación con el dirigente del Nuevo Liberalismo. Fue una de las personas que más estimuló a Galán para que entrara a pelear en el marco de la política capitalina y para la campaña de mitaca en 1980, se hizo cargo del manejo financiero, creando la fundación Pro democracia, entidad que aún hoy tiene a su cargo las finanzas del Nuevo Liberalismo. Fue tesorero de la campaña presidencial de 1982 y sus dotes de organizador le valieron el derecho a ocupar el segundo renglón para Cámara en las elecciones parlamentarias de ese año. En el área ideológica, organizó en 1983 el Centro de Estudios del movimiento en Bogota y fue uno de los hombres que llegó con mayor fuerza política al Congreso galanista celebrado el fin de semana pasado. En su labor de congresista ha desempeñado los cargos de presidente y vicepresidente de la Comisión Sexta de la Cámara, adelantando la serie de debates sobre el problema de la televisión y actuando como ponente del proyecto de reforma estatutaria de la televisión, que luego se convirtió en ley. Es considerado como uno de los galanistas más radicales. Nervioso, obsesivo y terco, Amador iría con Galán "hasta las últimas consecuencias".

IVAN MARULANDA
Pereirano de 37 años, radicado en Antioquia desde hace varios años, casado y con dos hijos, Iván Marulanda fue durante algunos años presidente de la Bolsa de Valores de Medellín. Ingresó en 1981 al movimiento y se convirtió de inmediato en el gran organizador del movimiento en el departamento de Antioquia, que se hizo cargo en ese año del lanzamiento de la candidatura de Galán en Rionegro. Es considerado como uno de los más radicales y puristas del Nuevo Liberalismo y ha conducido la campaña por mantener el movimiento como ente separado del oficialismo. En 1982 encabezó la lista para el Senado por Antioquia, pero no alcanzó a salir elegido. En 1984, durante las elecciones de mitaca, fue suplente de Galán en la lista para la Asamblea antioqueña haciéndose cargo de la curul desde un principio y llevando a cabo diversos debates regionales desde entonces. Marulanda es un viejo amigo de Galán, a quien conoció antes del nacimiento del Nuevo Liberalismo. Su grupo ha adquirido gran importancia dentro del movimiento, enfrentándose en algunas ocasiones al senador Jorge Valencia Jaramillo, líder del movimiento "Antioqueños con Galán", y sosteniendo desde un principio la tesis de que el Nuevo Liberalismo debía ir hasta el final en las elecciones presidenciales de 1986.

ARTURO SARAVIA BETTER
Este barranquillero de apenas 34 años, abogado y licenciado de Ciencias Políticas de la Universidad de Los Andes, catedrático de la Universidad del Norte y director de la Cámara de Comercio de Barranquilla, es sin duda uno de los hombres de más rápida proyección dentro del movimiento. Conoció a Galán hace tres años en Medellín, después de haber escrito diversas columnas de respaldo a los planteamientos del Nuevo Liberalismo, en el Diario del Caribe. Hoy en día es uno de los consultores de Galán en materia sociopolítica. En 1984, después de haberse convertido en el máximo dirigente del movimiento en el Atlántico, logró obtener 11.500 votos como cabeza para el Concejo de Barranquilla, superando a algunos de los más fuertes tenientes del oficialismo local. La meta del movimiento es lograr en Barranquilla 32 mil sufragios, buscando un renglón para el Senado y uno para la Cámara. Hábil negociador, ha logrado la aproximación con facciones independientes del oficialismo que no han adherido a Barco en el Atlántico, como la encabezada yor el representante a la Cámara Emilio Lébolo Castellanos. Saravia fue coordinador del foro ideológico de Paipa y es consulta obligada de Galán para los problemas de la Costa. Criticado por algunos por su excesiva tendencia a la solemnidad, se cree sin embargo que ha cogido un poco de cancha en las plazas y en el trabajo de campo, todo lo cual le facilitaría considerablemente sus objetivos para 1986.

IMAGEN Y FINANZAS
"Invertimos mucho menos que los demás grupos, tratando de obtener una rentabilidad máxima de esa inversión, y la práctica nos ha demostrado que con esos pocos recursos hemos logrado igual o mayor impacto, en relación con otros grupos". Estas son las palabras de Maruja Pachón para referirse a la campaña de publicidad del Nuevo Liberalismo, la cual viene manejando desde que Galán se lanzó por primera vez para el Concejo de Bogotá. Tal vez, Maruja Pachón no pensó que con sus 30 años de experiencia publicitaria, tendría la fama y los resultados prácticos que obtuvo en la campaña pasada con el afiche de Galán, que se ha constituido en el emblema número uno del movimiento, y que muchos políticos envidian .
El afiche de Galán, contra lo que se piensa, no fue ideado solo por Carlos Duque sino que fue una creación colectiva. Todo comenzó en la campaña pasada cuando Maruja Pachón recorrió con Galán durante dos meses buena parte del país, acompañados de dos fotógrafos, para tratar de obtener una foto del candidato en campaña, que correspondiera a la pose ideal que ellos venían concibiendo.
Sin embargo, pese a que se tomaron más de 50 placas, ninguna sirvió. Afortunadamente, un fotógrafo de El Socorro envió un negativo a color que, aunque tenía problemas de claridad, traía la expresión buscada. A continuación, el negativo se le envió a la firma Procesos Creativos, una agencia de publicidad dirigida por Carlos Duque, quien hizo un primer boceto del afiche. En los días siguientes Claudio Arango y Gonzalo Antequera le dieron los toques finales, con lo cual, una vez impreso, el afiche de Galán se convirtió en una de las notas más destacadas de la campaña presidencial de 1982.
Mas sorprendente aún fue la manera de popularizar el dibujo. Contrariamente a la práctica tradicional de pegar carteles por toda la ciudad, se escogió un camino menos costoso pero de efectividad similar. Es así como los simpatizantes del Nuevo Liberalismo se "apropiaron" de las ventanas de sus casas y apartamentos, asegurándose un sitio exclusivo para la propaganda. Adicionalmente, la imagen de Galán se imprimió en toda clase de objetos como envolturas de dulces, viseras, camisetas, llaveros y calcomanías.
Para esta campaña, los directivos del Nuevo Liberalismo planean seguir utilizando el mismo símbolo, aunque haciendo énfasis en el programa de gobierno del movimiento. Tales directrices fueron fijadas en el congreso programático del Nuevo Liberalismo, y a cargo de su cumplimiento estará la Coordinación Nacional de Comunicaciones, dirigida por Maruja Pachón, a través de cinco seccionales en todo el país.
La primera meta publicitaria es la de lograr la mayor difusión posible de la manifestación del próximo viernes en la Plaza de Bolívar de Bogotá, cuando será el lanzamiento "masivo" de la candidatura de Galán. Se hara gran énfasis en las cuñas radiales, así como pasacalles, volantes, y avisos, en los principales diarios. Si bien el afiche de Galán será de nuevo el eje central de la campaña, los planificadores del Nuevo Liberalismo confían en que será posible infundirle a los votantes una serie de ideas claras sobre los planteamientos del candidato.
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