Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/07/01 00:00

EL ROLLO DE LAS CUENTAS

LA CONTABILIDAD DE LA FISCALIA SOBRE LAS CUENTAS DE LA CAMPAÑA CONTENIA ERRORES POR MAS DE 1.500 MILLONES DE PESOS

EL ROLLO DE LAS CUENTAS

Ernesto Samper va A ser exonerado en los próximos días por la Cámara de Representantes. Así como su responsabilidad política no es cuestionable, no sucede lo mismo con su responsabilidad penal. La preclusión del proceso que va a dictaminar la Cámara no es absurda. Equivale a lo que los estadounidenses denominan Not Guilty. Es decir, no culpable, lo cual es diferente a inocente. En derecho penal no se pudo demostrar en forma contundente la culpabilidad del Presidente. Existen indicios de peso que dejan la impresión de que éste tomó la decisión de no enterarse sobre la narcofinanciación, la cual fue manejada posteriormente por otras personas. Pero la mayoría de los indicios que apuntan hacia este hecho, como los narcocasetes, no ingresaron al expediente. Paradójicamente el proceso 8.000 fue un escándalo basado principalmente en grabaciones y ninguna de estas pudo ser aceptada como prueba. Ni el casete de Elizabeth de Sarria ni los originales de las conversaciones de Alberto Giraldo con los Rodríguez. En un juicio no se puede recibir evidencia obtenida ilegalmente, y todas esas grabaciones fueron realizadas por fuera de la ley. La ausencia de estos elementos probatorios dejó el caso de la Fiscalía manco. Así como la Fiscalía se colgó en pruebas, la defensa tuvo algunos aciertos importantes. El principal de estos fue demostrar que la contabilidad de la Fiscalía contenía errores grandes. El argumento del abogado del Presidente, Luis Guillermo Nieto Roa, era que la Fiscalía cuadró las cuentas para que coincidieran con el testimonio de Santiago Medina. Este había confesado haber enviado a los tesoreros regionales 3.200 millones de pesos en efectivo, los cuales habían sido aportados por el cartel de Cali. Los peritos contables de la Fiscalía identificaron un total de ingresos a la campaña de 11.346.719.454, así como unos egresos de la misma de 14.534.564.793. Esta diferencia entre el dinero recibido y el gastado arrojaba un saldo de 3.187.845.339 que sería el monto cuyo origen no pudo ser determinado, por lo cual se le atribuyó al narcotráfico. La coincidencia matemática entre esta cifra y la cifra que había confesado manejar Medina le dio mucho peso a la denuncia presentada por el fiscal Alfonso Valdivieso. Luis Guillermo Nieto Roa hizo una auditoría a estas cuentas y llegó a un resultado totalmente diferente. La conclusión de los peritos contratados por la defensa del Presidente fue que, por errores de contabilidad, la diferencia de 3.187 millones de pesos entre ingresos y egresos no existía. Para Nieto, el monto de plata recibida era igual al monto de plata gastada. Su explicación fue que algunas interpretaciones de la Fiscalía no correspondían a las normas generales de la contabilidad. Igualmente, que existían múltiples errores que se habían traducido en doble contabilización de partidas. Si Nieto Roa tenía razón no habría entrado un solo peso del narcotráfico a la campaña. O si había entrado se lo tenían que haber robado los intermediarios pero no llegó a su destino. SEMANA confrontó a los peritos contables de las dos partes para tratar de reconciliar puntos de vista. El resultado fue que Nieto Roa tenía razón en parte. Dos puntos de su argumentación fueron aceptados por la Fiscalía. El primero, que el famoso millón de dólares del grupo Santo Domingo que Fernando Botero trajo de Nueva York, vía Panamá, no fue contabilizado entre los ingresos pero sí en los egresos. Esta cifra, que correspondió a 810 millones de pesos, fue incluida en la repartición del efectivo a los tesoreros regionales,quienes firmaron recibos por ese concepto. Sin embargo, al no haberse registrado la entrada de esa plata a la contabilidad de la campaña hecha por la Fiscalía, deja la impresión de que esos dineros venían de los Rodríguez cuando la verdad es que provenían del Grupo Santo Domingo. Esto bajaría cualquier posible cálculo de dineros ilícitos de unos 3.200 millones a unos 2.400 millones. Además de esto, la Fiscalía reconoció que efectivamente en varios casos algunas partidas habían sido accidentalmente contabilizadas dos veces. El vocero de la Fiscalía reconoció a SEMANA que por este concepto hubo un desfase de cerca de otros 800 millones de pesos. Esto dejaría el monto sin explicar en unos 1.600 millones de pesos. Mil seiscientos millones de pesos, de origen no identificado, son muy diferentes de los 3.200 millones de pesos contabilizados originalmente. La Fiscalía aclara que el ejercicio contable que allá se llevó a cabo era el único que se podía realizar de conformidad con la documentación existente. Siempre han sostenido que la reconstrucción de una cosa tan compleja como una campaña es casi imposible de realizar, sobre todo si se tienen en cuenta factores como el desorden, la intención de ocultar la realidad de los ingresos, la triangulación de facturas, los canjes y otros elementos de esa naturaleza. Esto hace inevitable que la simple suma y resta de comprobantes de ingresos y egresos sea un ejercicio de un alcance muy limitado. Aun con esta aclaración es importante el reconocimiento de que se cometieron errores y que las cifras que no pudieron ser explicadas parecen inferiores a lo estimado originalmente. En resumen, la situación en cuanto a los montos es la siguiente: según el testimonio de Medina, la campaña le pidió en total 5.000 millones de pesos al cartel de Cali: 1.000 para la primera vuelta y 4.000 para la segunda. El propio Medina confesó haber recibido en su residencia 3.000 millones de pesos en efectivo, que repartió a los tesoreros regionales. En cuanto a los otros 2.000, manifestó que no se canalizaron a través de él y que no sabe qué se hicieron. Por su parte, la contabilidad de la campaña, basada en la documentación existente, demuestra solamente ingresos por 1.400 millones de pesos de origen inexplicado.

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