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| 7/29/2015 7:02:00 PM

El round que le ganó José Obdulio a Iván Cepeda

La Corte Suprema no investigará al senador uribista por injuria y calumnia, tras una denuncio que el senador Iván Cepeda interpuso en el año 2010.

José Obdulio Gaviria es considerado como uno de los principales alfiles del expresidente Álvaro Uribe. Durante los ocho años del gobierno de la seguridad democrática fungió como asesor presidencial, sin sueldo ni contrato, pero se paseaba a  sus anchas por la Casa de Nariño y era uno de los poco que tenían el privilegio de hablarle al oído al mandatario.

Ser ha dicho que uno de los faros ideológicos de Uribe ha sido precisamente José Obdulio, paradójicamente un antiguo activista de la izquierda en Antioquia. Incluso a Uribe le ha tocado darse la 'pela' en interior de su partido, pues como se recordará hasta Oscar Iván Zuluaga le pidió que no integrara la lista de senadores del Centro Democrático.

Pero en esa defensa férrea de Uribe y de lo que llama “el pensamiento uribista”, José Obdulio se ha ganado numerosos conflictos con sectores políticos y sociales. Uno de ellos lo tuvo en enredos en la Corte Suprema de Justicia, hasta hoy, cuando ganó un round contra su colega Iván Cepeda, senador del Polo.

Cepeda y José Obdulio tenían un pleito que se remonta desde el año 2010. El hoy senador del Polo reveló la existencia de fosas comunes en La Macarena e insinuó que podría tratarse de víctimas de falsos positivos.

La denuncia tuvo una respuesta inmediata en José Obdulio, quien en ese entonces era columnista de El Tiempo. Una repuesta que bien podría tratarse en un feroz contraataque, y por la que Cepeda terminó denunciándolo por injuria y por instigación para delinquir.

En septiembre del 2010, Obdulio “reveló” que el hallazgo de unas fosas comunes en La Macarena no tenía víctimas de los “falsos positivos”, sino que se trataba de una ficción con la que “los colectivos de abogados adscritos a las FARC imaginaron una ‘leguleyada’ para iniciar una campaña de desprestigio contra el gobierno nacional.

Para eso, según su tesis, contaban con la activa participación de militantes del PC3, el partido político clandestino que fundó Alfonso Cano durante las negociaciones de paz en El Caguán.

En ese momento Gaviria decía que podría ser un texto póstumo y por eso lo tituló ‘Alertas tempranas 1” y dejaba en vilo la posibilidad de una segunda entrega porque advertía que por tan valerosas denuncias, la guerrilla lo buscaba para matarlo: “El segundo artículo sobre las ‘alertas’ tratará sobre la ‘operación pistola’ decretada por las FARC contra el uribismo. Espero que no hayan de leerlo como póstumo. Es que los desmovilizados aseguran que encabezo esa lista”, escribió en su momento.

José Obdulio no parece ser un dirigente de fácil reversa. Y menos cuando se trata de asuntos en los que termina involucrada la guerrilla. Pero sobre las denuncias de Cepeda terminó echándose para atrás.

Como si hubiera dado una nueva voltereta ideológica en su vida política, el pasado mes de mayo publicó que el cementerio sí existió, que no se trata de una farsa y que “las comunidades campesinas que participaron en esa audiencia del Congreso de la República no son milicianos ni colaboradores de grupos al margen de la ley; por el contrario, son víctimas que se congregaron en ese espacio para poner en conocimiento del Congreso presuntos hechos violatorios de los derechos humanos de los cuales fueron víctimas. Información de la que hay constancia en los archivos del Congreso de la República”.

Esta rectificación se produjo tras una audiencia ante el magistrado de la Corte Suprema de Justicia doctor Eugenio Fernández Carlier, en la que tuvo que conciliar con uno de los demandantes, Diego Martínez, secretario general del Comité Permanente de Derechos Humanos. (Ver La rectificación de José Obdulio Gaviria)

Martínez llegó a un acuerdo con José Obdulio y conciliaron. Cepeda lo rechazó y decidió ir hasta las últimas consecuencias. Las cuales se desencadenó en el auto inhibitorio que este miércoles profirtió la Corte Suprema de justicia.

El alto tribunal decidió abstenerse de abrir investigación contra José Obdulio “por atipicidad de la conducta en relación con los hechos denunciados por el hoy senador de la república Iván Cepeda Castro, como constitutivos de los delitos de instigación a delinquir, calumnia e injuria”, según la decisión del magistrado Eugenio Fernández Carlier.

Probablemente la rectificación, o la llamada voltereta ideológica de José Obdulio Gaviria, fue clave para que no se abriera un expediente en su contra por lo escrito en una de sus columnas.
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