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| 5/7/2011 12:00:00 AM

"El santismo quiere que el Polo se hunda porque quiere la Alcaldía"

El senador Jorge Enrique Robledo habló de la suspensión del alcalde de Bogotá, de la crisis del Polo, se refirió al futuro de Petro y criticó el unanimismo que rodea al gobierno.

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Cuál es la influencia real que tiene la familia Moreno en el Polo?

JORGE ENRIQUE ROBLEDO.: Es bastante menor de lo que se dice. Son incontables las tendencias en el Polo.

M.J.D.: De los rumores sobre actos corruptos hemos pasado a los hechos. Iván Moreno acaba de ser capturado, acusado de un tema de corrupción.

J.E.R.: Esas son afirmaciones que han sido controvertidas por los afectados, y eso crea una complejidad. Deben ser los jueces quienes establezcan cuánto de cierto hay en estas versiones y cuánto hay de falso. El Polo ha acordado que irá actuando de acuerdo con el fallo de los jueces y de los organismos de control. Y en la medida en que los jueces empiecen a tomar decisiones, así sean discutibles, como ocurrió con el pliego de cargos que le formuló la Procuraduría a Samuel Moreno, seremos respetuosos de esas decisiones y actuaremos en consecuencia.

M.J.D.: Muchos medios que han cuestionado la gestión de Samuel han calificado como un exabrupto el pliego de cargos del procurador. Se le abre investigación no por corrupción, sino por un tema de índole administrativa: por retraso en las obras.

J.E.R.: Si fuera por el retraso en las obras, habría que haber empezado por los presidentes de la República. Digámoslo más simple: ¿qué habría que hacer con un gobierno que no es capaz de llevar unos mercados a los damnificados en la Depresión Momposina? Pero le repito que el respeto a los fallos y a la justicia fue la regla que pusimos y vamos a acatarla. En el Polo también tenemos el deber de preservar el partido. Sería muy grave para la sociedad colombiana que no hubiera una fuerza como nosotros. Y es evidente que nuestros enemigos se están aprovechando de estos hechos para arremeter contra nosotros. El santismo quisiera ver que el Polo se hunde porque quiere la Alcaldía de Bogotá. Gustavo Petro, también: el futuro suyo depende de la destrucción del Polo.

M.J.D.: A propósito, ¿cómo se entiende que Petro se haya convertido en el principal enemigo político de los Moreno, cuando hasta hace poco iba de la mano con ellos?

J.E.R.: Él hizo un esfuerzo de años por acordar con la Anapo una alianza que pudiera controlar el Polo, con el propósito de sacar a Carlos Gaviria, a Jorge Enrique Robledo y a otros. Y cuando no lo pudo lograr, nos advirtió que haría todo lo que pudiera por hacernos daño. En sus cálculos concluyó que la parte más vulnerable del Polo era la Anapo, y se vino con todo.

M.J.D.: No será que Petro se molestó porque no lo dejaron ser el presidente del Polo? Él tenía toda la autoridad y los votos…

J.E.R.: Petro quería ser presidente del Polo para hacer un acuerdo con Santos. Y, de hecho, hoy lo tiene. Se fue a donde Santos e hizo un acuerdo sin siquiera contarnos que lo iba a hacer. ¿No le parece eso increíble? Cuando le dijimos que no, se paró furioso: le echó la culpa a Iván Moreno y se fue. Esa es la génesis de esta historia. Eso en parte explica por qué el Polo ha sido prudente en responder al caso legal, porque sabemos que hay una carga política de gran tamaño.

M.J.D.: Carlos Alonso Lucio afirmó que Petro recibió dineros de los Nule para su campaña, pero él lo ha negado. ¿Usted le cree?

J.E.R.:
Esos cargos son graves. El colmo sería que Petro hubiera ganado la candidatura con plata de los Nule. Eso lo inhabilitaría para siempre en política.

M.J.D.: Aunque el presidente Santos ha dicho que el nuevo alcalde será escogido de una terna enviada por el Polo, no le afana que el gobierno termine nombrando a un alcalde de su propio peculio, como sucedió con el sucesor del gobernador del PIN en el Valle?

J.E.R.: Las normas son claras: es el partido el que pone una terna. Si el presidente no cumple las normas, eso sería gravísimo. En el caso del Valle, se saltaron las normas y nombraron a un candidato de Angelino. Ojalá el presidente no se pase por la faja la norma.

M.J.D.: Sorprende que ni Iván ni Samuel hayan dado declaraciones. Se han quedado callados. Y el que calla, otorga.

J.E.R.:
Samuel Moreno se equivocó al no salir al debate. Puso el ciento por ciento de los huevos en el canasto de la justicia. Piensa que lo van a absolver y no entró en el debate político. Y al no entrar en ese campo, se complicó el debate. ¿Cómo se plantea este aspecto si el mayor implicado no lo plantea así? Además, es un error porque se sabe que los procesos jurídicos se desarrollan en los medios. Si se pierde el juicio en los medios, es difícil ganarlo ante los jueces. Esa es una verdad que debería servir para abrir una reflexión en el país, porque es un problema de fondo. Suelo decir que la acusación que me hizo el procurador, absolutamente falsa y desmedida, termine ganándola no por cuenta de mi inocencia, sino porque los medios creyeron en mí. ¿Pero y si no me hubieran creído? Para un juez, atreverse a desafiar la opinión de los medios es cada vez más complicado. Es un momento para pensar en el caso Dreyfuss.

M.J.D.: Ese es un tema de fondo que tiene que ver con otro tema: el hecho de que ustedes son los únicos que se quedaron en la oposición. ¿Sienten la soledad?

J.E.R.: Colombia tiene un problema muy grave, que es el unanimismo. Uno de los peores problemas de la ida del Partido Liberal hacia el gobierno fue que se debilitó la oposición al punto de que el gobierno puede hacer lo que quiera con toda impunidad. Y eso es muy grave. Le pongo un ejemplo: en el proyecto del plan de desarrollo, que es una monstruosidad, se le dan cincuenta facultades extraordinarias al Ejecutivo. ¡Cincuenta! Así están gobernando. Entre los decretos de la emergencia y el plan de desarrollo se sustituyó el trámite de ochenta leyes. Sin embargo, esto no suscita ni el menor debate. Les van a entregar a los monopolios nacionales y extranjeros entre siete y diez millones de hectáreas en la Altillanura, de tierras del Estado, a los que llaman los nuevos llaneros. Y eso no merece un debate público en Colombia. A Santos no le tiembla el pulso para lo que sea, y se está aprovechando de ese unanimismo.

M.J.D.: Pero el Polo también tiene su responsabilidad en que la oposición se haya debilitado. Han sido tremendamente opacos. Parecen más interesados en descifrar sus luchas internas que en enfrentar los problemas de corrupción y en plantear temas de la agenda nacional.

J.E.R.: No es cierto. Aquí volvemos al tema de los medios. Acceder a los medios no es fácil.

M.J.D.: ¡Pero si usted es una persona que sale en todos los medios!

J.E.R.: Sí, pero no es fácil. Los medios también tienen sus intereses políticos, no se le olvide. Además, el Polo no tiene ni anunciantes ni dueños de medios. Lo que ocurre es que es una bancada pequeña. Pero por lo menos en el Congreso hay alguna oposición. Lo grave es que afuera no. Es muy difícil encontrar analistas de prensa independientes. La mayoría de los periodistas que hicieron un papel excelente en la batalla contra Uribe hoy están de un santismo que apesta.

M.J.D.: Eso es cierto. Pero no me va a negar que el Polo ha tenido sus serios problemas: su bancada está dividida por cuenta de Petro y además han sido convidados de piedra en el tema de la ley de víctimas.

J.E.R.: Mire, el debate interno del Polo no se ha llevado a la bancada en el Congreso. No nos ha estorbado en nada. Y en cuanto a la ley de víctimas, hemos jugado un papel muy activo. Le hemos enviado dos cartas a Santos diciéndole que estamos de acuerdo con que haya una ley de víctimas, pero que esta tiene demasiadas debilidades. Por ejemplo, el hecho de que dentro de la ley vaya el concepto de sostenibilidad fiscal. Eso puede convertir en una burla las indemnizaciones. ¡Sí estamos trabajando, lo que pasa es que eso no lo registran los medios!

M.J.D.: Pero no se me ofusque, que yo sí creo que es necesaria para la democracia la existencia del Polo.

J.E.R.: Pues tiene que convencer a muchos que no opinan lo mismo. En esto hay dos visiones: hay unos que no quieren que haya ningún Polo y hay otros que quieren un Polo que coma en la mano de los partidos tradicionales. O sea, un falso Polo que tenga la bendición de los dómines del país. Y lo que irrita a esa gente es que el Polo sea un partido que haga debates como al que hicimos esta semana sobre la salud. Mire la última: hay quienes lograron el acto mágico de ser gobiernistas y de oposición al mismo tiempo. Gobiernistas, porque son santistas y de oposición, porque critican a Uribe. Y en esa idea sobra el Polo. ¿Para qué el Polo si los medios pueden llamar a Benedetti para lo uno y lo otro?

M.J.D.: Pero a pesar de todo lo anterior, eso no le quita responsabilidad al Polo en el tema de Bogotá en cuanto a presuntos manejos corruptos…

J.E.R.: La responsabilidad política la hemos asumido. En el Polo hay diferentes valoraciones en torno a la gestión de la Alcaldía. En general, ha sido una alcaldía distante del Polo. Eso es un hecho. Por ejemplo, los acuerdos en el Concejo con las fuerzas tradicionales no fueron consultados con el Polo ni la privatización de la telefónica. Además, si alguien del Polo asume una conducta indeseable, eso no significa que todo el Polo sea responsable. Recuerde que todos ellos van tras la Alcaldía de Bogotá. Es cierto es que en lo jurídico hay un proceso que se debe respetar, pero también es cierto que en lo político se han ido concentrando demasiadas cosas contra nosotros.

M.J.D.: Difícil negar que el Polo ha recibido uno de sus peores golpes.

J.E.R.: Esto golpea al partido, indudablemente. Pero el Polo no va a desaparecer, porque somos voceros de la gente que piensa diferente al establecimiento. Mientras cumplamos con ese deber, vamos a tener un respaldo. Hace veinte días hubo elecciones internas para elecciones locales en Bogotá y fueron 70.000 polistas a votar. Eso, por supuesto, no lo contó ningún medio. Lo que pasa es que a nosotros nos ha tocado soportar algo muy fuerte estos últimos ocho años: ¿sabe usted cuáles eran las preguntas que me hacían los periodistas en la campaña pasada?: “Señor Robledo, ¿usted es de las Farc?” No. “Pero sí es chavista”. No. “¿Son corruptos?” Nooo. No se le olvide que la Fiscalía descubrió que en el DAS se estaba fraguando una estrategia para acabar con el Polo, que incluía tres cosas: decir que éramos de las Farc, decir que la Alcaldía era corrupta y dividir al Polo. Y hay que reconocer que tuvieron éxito.
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