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| 1/19/2011 12:00:00 AM

El sapo que controla los insectos en el Atlántico

A causa de las inundaciones, la población de esta especie, conocida como Bufo Marinus, creció. Su presencia en las zonas afectadas es importante para prevenir el aumento de insectos que transmiten enfermedades como el dengue.

Con la disminución del nivel del agua en las zonas inundadas del sur del Atlántico, los habitantes de esta región notaron la masiva presencia de un sapo color marrón que, según las autoridades ambientales, tiene un papel muy importante para controlar los mosquitos y disminuir el riesgo de transmisión de enfermedades como el dengue.
 
Esta semana la alta consejera para el Medio Ambiente, Sandra Bessudo, hizo la alerta para que la población no fumigara ni atentara contra esta especie, conocida como Bufo Marinus, que suele habitar en zonas costeras y ribereñas en del Atlántico y Chocó.

Las inundaciones del sur del Atlántico, tras la ruptura del canal del Dique, provocaron que estos sapos depositaran sus huevos cerca de los pueblos. En promedio, cada individuo deposita 10 mil huevos que, por las condiciones actuales de humedad, sobreviven con facilidad.

Las condiciones en estos municipios hacen que su reproducción sea rápida y sin la amenaza de su principal depredador: las garzas blancas, aves que como consecuencia de las inundaciones, migraron hacia espacios más tranquilos.

Jan García Quiñónez, biólogo de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico, explica que en la medida en que el nivel del agua disminuya y los sectores comiencen a secarse, los renacuajos morirán de manera natural, volviendo así el equilibrio de sus poblaciones.

“Esta especie ayuda a comerse las larvas de los mosquitos. Esto permite hacer un control biológico de los insectos, que se van a incrementar en estas zonas afectadas, y podría evitar que se presenten problemas de salud pública”, explicó García Quiñónez.

El Bufus Marinos tiene dos tonalidades en su piel: marrón oscuro y claro, con manchas o pecas más oscuras. Se alimenta en su totalidad de insectos, mide entre 10 y 15 centímetros y las hembras suelen tener mayor tamaño que los machos.

La CRA informó que activará un plan de monitoreo para establecer el comportamiento de la especie, con miras a difundir un programa de manejo que no afecte su dinámica natural. Así mismo, continuarán con los trabajos para controlar el aumento de serpientes, así como la recaptura de cerca de 40 mil babillas que escaparon de un zoocriadero localizado cerca del municipio de Suán.

Según la CAR, se han recapturado cinco mil. El proceso es dispendioso, sin embargo, explica García Quiñónez, esta especie no es agresiva como los cocodrilos y a diferencia de éstos ante la presencia de humanos su reacción será alejarse.
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