Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2013/04/20 01:00

El secuestro de la bebé de trapo

Mary Córdoba escribió un capítulo aparte en la historia de las mentiras. Tras denunciar el secuestro de su niña, se supo que la había inventado y que llevaba dos años haciéndole creer a un norteamericano que era su padre.

El video de la izquierda, en el aeropuerto Eldorado, llamó la atención de los investigadores por la extraña forma en que la mujer cargaba a su supuesta hija. En las grabaciones del hotel trató de cubrir la cara de la niña para evitar ser descubierta.

El lunes de la semana pasada el país amaneció conmovido con lo que parecía ser el terrible drama de Mary Córdoba, una enfermera caleña de 28 años de edad que denunció el secuestro de su hija de 14 meses de edad y despertó las alarmas de las autoridades y la solidaridad de los medios y la ciudadanía. 

Córdoba apareció en el aeropuerto Eldorado en la mañana del domingo 14 de abril. Al verla sentada en un andén, dos policías se acercaron. Les dijo que solo recordaba que había  tomado un taxi desde un hotel cercano con su bebé y había aparecido sin ella en el aeropuerto. Pensando que le habían dado alguna sustancia para raptar a su hija, los uniformados la llevaron a un hospital y notificaron al Gaula de la Policía. 

En las primeras conversaciones con los investigadores, les contó que el sábado había viajado desde Cali para encontrarse al día siguiente con su pareja, un estadounidense que conoció por internet hacía poco más de dos años. El hombre venía a Colombia a sacar el pasaporte de su hija y realizar otros trámites en la embajada de Estados Unidos. 

Los sabuesos del Gaula revisaron los videos de las cámaras de seguridad para confrontar la versión de la enfermera. “Se veía a la mujer llevando una cobija que cargaba con un solo brazo mientras chateaba con la otra mano. Un bebé de la edad que ella nos describió pesa alrededor de 13 kilos y la forma en la que aparecía cargándolo no era normal”, contó el general Humberto Guatibonza, director del Gaula. 

En su habitación del hotel, el Gaula encontró ropa de bebé y algunos pañales. Al revisar las cámaras de seguridad, las dudas se ahondaron. En las imágenes se ve a la enfermera cargando a su supuesta hija siempre muy envuelta en una cobija rosada. “Aunque se cuidaba de  que no se viera el rostro del bebé logramos hacer un acercamiento a uno de los planos del video. Ahí vimos que lo que ella tenía envuelto era un bulto de ropa. No había rastro de ningún bebé”, contó el oficial.

Entretanto, otro grupo del Gaula realizaba una serie de verificaciones en Cali con la familia y amigos de la enfermera. Esas entrevistas terminaron por confirmar que nunca hubo secuestro y que todo se trataba de un elaborado engaño. 

La familia de la mujer dijo que ella nunca había tenido hijos. Una pareja amiga, vecina de la enfermera, que tenía una pequeña hija de 14 meses, contó que, desde que había nacido su hija, Córdoba iba casi a diario a llevarle regalos y le tomaba muchas fotos. Incluso le dejaron en un par de oportunidades a su hija para que la cuidara. Los investigadores les enseñaron una foto que la mujer les había dado de su supuesta hija secuestrada. La sorpresa fue mayor cuando descubrieron que se trataba de la bebé de los vecinos. 

El novio estadounidense quedó de una pieza cuando los investigadores hablaron con él. “Cuando le contamos que no había habido ni secuestro, ni siquiera bebé, el hombre casi no lo puede creer. Nos dijo que la conoció por internet y al poco tiempo viajó a Cali a conocerla y estuvo con ella. Después regresó a Estados Unidos y un par de meses después ella le dijo que estaba embarazada”, contó un oficial. 

“La enfermera le enviaba fotos con una falsa barriga llena de trapos para mostrarle la evolución del embarazo. Él le comenzó a girar dinero para su mantenimiento. Ella le envió incluso ecografías que bajó de internet. Cuando nació la hija de los vecinos, comenzó a mandarle también esas fotos de ella con la recién nacida”, afirmó el uniformado. 

Lo más increíble es que en agosto del año pasado, aprovechando que la pareja le pidió el favor de cuidar unas horas a su hija, la enfermera fue hasta una notaría en Cali y registró a la bebe como suya y de su novio, y le envió el registro civil a su compañero en Estados Unidos. Toda la trama duró 22 meses hasta cuando el estadounidense le dijo que venía a reconocer a su hija. El miércoles, 48 horas después de iniciada la investigación, el caso quedó resuelto. El gringo engañado volvió a su país y la mujer enfrenta cargos por falsa denuncia y falsedad en documento público. 

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