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| 6/4/1990 12:00:00 AM

El sobreviviente

Vivo de milagro, Antonio Navarro Wolf se la juega por la vida.

El día de la toma del Palacio de Justicia Antonio Navarro se encontraba en La Habana. No tenía idea del proyecto. Su convalecencia, después de un atentado que le había costado la pierna izquierda, lo había llevado a Cuba donde la "solidaridad revolucionaria" de Fidel Castro nunca le faltó a ninguno de los compañeros. Alfonso Jacquin, uno de los integrantes del comando que entró al Palacio de Justicia y quien además era uno de sus mejores amigos dentro del movimiento, le había hecho llegar una nota a La Habana. Enigmáticamente comunicaba que pronto estaría allá pero sin mencionar la próxima toma del Palacio que, por razones de seguridad, estaba prohibido.
Pendiente de la llegada de su amigo, un día alguien grito que prendieran la televisión que algo muy grave estaba pasando en Colombia. Navarro y los otros guerrilleros que lo acompañaban comenzaron a ver asombrados a sus compañeros tomándose el Palacio de Justicia. Cuando el locutor informó que el M-19 controlaba desde adentro las instalaciones, hubo un aplauso. El movimiento que tantos golpes geniales de publicidad había tenido desde el robo de la espada de Bolívar parecía estar a punto de anotarse otro triunfo. En ese momento apareció en pantalla el primer tanque. "Lo van a volar con un antitanque", dijo Navarro a sus compañeros. Los segundos pasaron y el tanque Cascabel del general Vega Uribe avanzaba como un gusano hasta colocarse a la entrada del Palacio. En ese momento Navarro agregó: "No tienen antitanques... los van a joder" Ahí comenzaría la tragedia que más desprestigio le habría de costar al M-19.
Que Navarro se encontrara en Cuba vivo era casi un milagro. Meses antes cuando hacía gestiones como representante del M-19 durante la tregua con el Gobierno de Betancur, fue secuestrado en Cali en compañía de otro militante, Alberto Caycedo. Los dos fueron llevados a unos pantanos donde los desvistieron y los tuvieron de pie a la intemperie durante horas y horas. Un miembro del "eme" que había registrado el secuestro, preocupado de que fueran a asesinarlos, movió cielo y tierra hasta encontrar a García Márquez en México a las 4 de la mañana para notificarlo de los dos desaparecidos. A esa misma hora, García Márquez llamó a Belisario Betancur a comunicarle la situación. Betancur inmediatamente tomo cartas en el asunto y comenzó a indagar por el paradero de Navarro y de Caycedo. Al amanecer, los dos secuestrados fueron misteriosamente liberados. Nunca se supo quien los tenía ni de que se trataba. Navarro simplemente afirma que estaba seguro de que lo iban a matar y que la preocupación presidencial lo salvo.
Una vez liberado, ya de madrugada, fueron al hotel donde estaban alojados, se ducharon y bajaron a desayunar a una cafetería cercana. En la mesa con los compañeros reconocieron a un antiguo miembro del M-19 que había sido expulsado por ser considerado un infiltrado. Iba acompañado de una rubia y los dos al cruzar miradas con la mesa de Navarro se retiraron rápidamente. Uno de los presentes dijo: "Vámonos de aquí que algo está pasando". En ese instante regresó corriendo sólo el hombre que acababa de retirarse y les lanzó una granada. Esta se detuvo contra una pared en el momento de explotar, pero sus esquirlas alcanzaron a varios de los integrantes del M-19. En medio de una escena dantesca de sangre y gemidos fueron llevados al Hospital Universitario. Minutos despues llegaba a ese mismo recinto un grupo de soldados desmembrados que habían sido volados en un camión por el grupo Ricardo Franco. Guerrilleros y militares agonizaron y sobrevivieron juntos en el centro hospitalario en uno de los últimos capítulos de convivencia entre los dos sectores antes del rompimiento total de la tregua.
Para Antonio Navarro, quien lanzó la granada lo había seguido por orden de los hombres que lo liberaron. Una cosa era acatar la autoridad presidencial y otra abandonar la presa. En ese atentado había quedado entre la vida y la muerte. Las dos piernas quedaron destrozadas y una habría de ser amputada posteriormente. Una esquirla de la granada le afectó el hipogloso, que es el nervio que maneja la lengua. Necesitó de terapia para volver a hablar. Como consecuencia del estallido se le reventaron los tímpanos. Su audición quedó irremediablemente disminuida. Se le formó un coágulo en la carótida, la arteria a través de la cual se irriga de sangre el cerebro. Esto lo dejó en peligro de quedar descerebrado. Se le reventaron los nervios del brazo derecho que quedó prácticamente muerto. Habrían de pasar semanas antes de recuperar algún grado de movilidad en él.
Por tanto, es un milagro que Antonio Navarro esté vivo. Pero, si no le hubieran botado una granada a los pies, tambien sería un milagro, porque Navarro es ahora el comandante del M-19 y los siete hombres que lo antecedieron en ese cargo, con la excepción de Jaime Bateman que murió en un accidente de aviación, han sido asesinados o dados de baja. Al mismo tiempo es el candidato de la izquierda la Presidencia de la República. Su tres antecesores en la representación electoral de ese sector también han sido asesinados: Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, a nombre de la UP y Carlos Pizarro, a nombre de M-19. Con todos estos antecedentes no sería exagerado describir a Antonio Navarro Wolf como el candidato de los muertos, entendiendo por esto que su nombre está recogiendo la bandera por la cual lucharon muchos mártires. No estaban pidiendo mucho. No aspiraban ni siquiera a llegar al poder. Simplemente a tener un espacio dentro del sistema político colombiano que solo les dejaba campo al partido liberal y al partido conservador. Trataban de crearle un canal de expresión a las fuerzas reprimidas desde la creación del Frente Nacional. En otras palabras, demostrar que todos los colombianos tienen derecho a hacer política y no sólo unos pocos. Por esto ha muerto mucha gente y sólo por esto es candidato Antonio Navarro, ese hombre feo a quien le fascinan los computadores y el baile, aunque le falte una pierna. El mismo que, junto con El "Turco" Fayad, fue considerado siempre como el más inteligente del movimiento y a quien ahora, más que llegar a la Presidencia, lo que le interesa es saber quién los esta matando.-
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