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| 5/11/2011 12:00:00 AM

"El surgimiento de China es una oportunidad que podemos aprovechar en América Latina"

Para el exjefe de asuntos estratégicos de Brasil Samuel Pinheiro, la integración latinoamericana no solo es posible, sino que daría grandes ventajas competitivas a los países de la región.

El diplomático brasileño Samuel Pinheiro Guimarães fue designado recientemente Alto Representante General del Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Pinheiro fue uno de los integrantes del equipo de la Cancillería de Brasil, durante la gestión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
 
Esta cartera fue una de las más avaladas por los analistas de ese país, pues en su criterio logró posicionar al 'gigante' suramericano en el mundo. Pinheiro fue secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores hasta el 2009, cuando pasó a ser ministro jefe de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia.
 
Esta semana, el diplomático arribó a Colombia invitado por la Fundación América Mundial para participar en el I Foro Itinerante sobre Integración Latinoamericana, en el que también participan las universidades Central, Pontificia Javeriana, Rosario, Autónoma de Colombia y Naciones Unidas.
 
A su paso por el país, Pinheiro habló con Semana.com sobre la importancia de la integración latinoamericana para el desarrollo de las naciones, explicó la oportunidad que tiene la región de convertirse en un aliado de China, y celebró el hecho de que la excanciller colombiana María Emma Mejía se hubiera posesionado en la Secretaría de UNASUR.
 
Semana.com: ¿Qué vino a hacer a Colombia?
 
Samuel Pinhero: Vine por invitación del Foro Itinerante y una invitación de cuatro universidades para hablar sobre la integración latinoamericana. La pregunta de mi intervención es si es posible un proceso de integración en América Latina.
 
Semana.com: ¿Es posible?
 
S.P.: Sí. Yo creo que estamos en mora de hacer un verdadero proceso de integración. De un lado, enfrentamos una crisis mundial muy importante; por otro, emerge una gran potencia, que es China, lo cual provoca un cambio de posiciones económicas en el mundo; también hay una crisis ambiental muy seria y una crisis social.
 
Creo que con una integración se puede ayudar mucho: la acción en conjunto, el intercambio de experiencias y la ayuda de los países más grandes a los menos desarrollados de la región podría ser algo muy positivo.
 
Semana.com: Usted es el alto representante general del Mercado Común del Sur. ¿Cuál es su papel en ese organismo?
 
S.P.: Yo he sido designado representante de MERCOSUR por decisión del Consejo de Ministros del Mercado Común, organismo máximo de MERCOSUR, en diciembre pasado. La decisión número 63 establece un conjunto de normas y atribuciones para trabajar en los diferentes campos: salud, cultura, educación, desarrollo urbano.
 
Además de coordinar visiones de promoción comercial conjunta, de inversiones, de observación electoral, de fortalecimiento de la ciudadanía, estamos escuchando las opiniones de los cuatro países (Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil) para saber qué es lo más importante y enfocarnos ahí.
 
Semana.com: ¿Cuáles son los temas más importantes de la agenda de MERCOSUR?
 
S.P.: Estamos en una situación muy distinta de la de 1991 cuando fue suscrito el tratado de Asunción. En ese momento, la Unión Soviética se desintegraba, China no era lo que es hoy, la ideología neoliberal prevalecía en todo el mundo, había toda una expectativa sobre el proceso de globalización y sobre la paz en el mundo. Hoy vemos que no hay paz, no hay respeto por el Derecho Internacional Humanitario, la globalización ha sido absolutamente asimétrica y se ha elevado una gran crisis. Además, China es un desafío para nosotros en América del Sur. Entonces estamos evaluando cuáles son los temas importantes ¿Reducción de las asimetrías? ¿Desarrollo económico de la región? ¿Reducción de las disparidades sociales?
 
Semana.com: ¿Por qué China es un desafío?
 
S.P.: Es un país que se desarrolla muy rápidamente. Tiene un crecimiento del 10 por ciento al año —en los últimos 30 años—, pero tiene un déficit de recursos mineros, de alimentos y de energía. En las tres cosas, América del Sur tiene abundancia. Por ejemplo, Colombia tiene una amplia gama de recursos minerales y un potencial agrícola grande. Hay una demanda muy fuerte por esos productos.
 
Semana.com: El Congreso de Paraguay se ha resistido a la adhesión de Venezuela a MERCOSUR porque, en su criterio, considera que ese país no goza de una democracia plena. ¿Cuál es su explicación a ese hecho?
 
S.P.: Esas son discusiones políticas que se han dado en los diferentes países. La adhesión de Venezuela al MERCOSUR ha sido una discusión muy fuerte. Si los gobiernos tienen la mayoría en el Congreso, pues lo acogen. En Paraguay aún no hay esa mayoría.
 
La adhesión de Venezuela es muy importante por todo el mercado que significa para los países de MERCOSUR, por su riqueza de recursos naturales, por su deseo de transformación social e industrial, entre otras cosas.
 
Semana.com: ¿Cuál es la relación de Colombia con el organismo?
 
S.P.: Colombia tiene una relación comercial con los países de MERCOSUR. Ese acuerdo es muy importante porque tiene unas preferencias arancelarias para el intercambio de productos con cada país.
 
Colombia es el segundo país con más población de América Latina y la suma de la población de los países que integran MERCOSUR es de 220 millones de personas. Hay mucho por explorar.
 
Semana.com: ¿Qué diferencias misionales tienen MERCOSUR y la UNASUR?
 
S.P.: Lo primero es que no compiten. Son cosas distintas. En América Latina y del Sur se crearon distintos organismos: la Comunidad Andina de Naciones (CAN), MERCOSUR, la UNASUR, el Mercado común Centroamericano, que tienen funciones que no son necesariamente las mismas. El MERCOSUR es una unión arancelaria. La UNASUR tiene una misión más grande de coordinación política. MERCOSUR son cuatro países, mientras que la UNASUR es todo Suramérica.
 
Semana.com: Esta semana se posesionó María Emma Mejía como secretaria de UNASUR. ¿Cómo le parece el hecho de que Colombia ocupe ese cargo?
 
S.P.: Es muy importante porque eso demuestra que hay renovado interés de Colombia en su relación hacia América del Sur. Yo pienso que eso es muy positivo.
 
Semana.com: ¿Y cómo le parece el papel de la política exterior de Juan Manuel Santos?
 
S.P.: Yo creo que ha habido un cambio importante en las relaciones con los vecinos. Se reanudaron las relaciones diplomáticas, hay una comisión para la cooperación con Venezuela, se restableció la relación con Ecuador; todo eso demuestra un interés por arreglar los problemas.
 
Semana.com: En Colombia se ha promovido con insistencia la negociación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Según la experiencia de MERCOSUR, ¿qué es mejor para un país, un tratado en bloque o un tratado en solitario?
 
S.P.: Eso depende del país. Si es un país grande, le conviene hacer un tratado solo. Pero un país pequeño, que pretende negociar con un país para el cual su mercado no significa nada proporcionalmente, no está apto para negociar solo. Eso puede servir para que un pequeño grupo se beneficie, pero no toda su población.

Semana.com: ¿Cómo es la mirada de Brasil hacia Estados Unidos?
 
S.P.:
Hoy día Estados Unidos es muy importante para las relaciones externas. Pero no tiene la importancia que tuvo en el pasado. En el comercio, por ejemplo, la participación de Estados Unidos puede que no pase del 15 por ciento en Brasil. Entiendo que acá es casi del 40 por ciento. En las inversiones hay una participación mucho mayor de otros países, como China, que es el principal aliado comercial de Brasil.

Tampoco tenemos una proporción grande de personas que viva en Estados Unidos, como otros países de América Latina que sí tienen muchos de sus connacionales como inmigrantes allá, lo que constituye un problema. La influencia cultural era muy grande, pero ha disminuido mucho.

Pero, en general, Brasil basa sus relaciones nacionales en la independencia, privilegia las relaciones Sur-Sur, pero no está sujeta a intereses externos.

Semana.com: Finalmente, el surgimiento político y económico de América Latina ha sido una gran promesa. ¿Este es el momento de que se cumpla?

S.P.: Ojalá supiéramos aprovechar la nueva situación internacional del crecimiento de China —que se va a incrementar cada vez más—. China planea crear 21 centrales nucleares al mismo tiempo; produce 600 millones de toneladas de acero por año; produce desde aviones hasta tenis; tiene una economía moderna con 300 millones de personas, pero hay más de mil millones de habitantes, lo cual va a cambiar el mundo de forma extraordinaria económica y políticamente.

El esfuerzo de nuestros países debe ser: generar más empleo y tener una producción más diversificada. El objetivo: beneficiar a toda la población, no generar riqueza para un pequeño grupo de la élite. A largo plazo debemos apalancar a las personas que están abajo, oprimidas, para que ingresen a un sistema normal de vida.

Entonces, es una gran oportunidad que podemos aprovechar, pero no podemos enfocarnos solo en ser productores de materias primas e importadores de productos procesados porque estaríamos perdidos.
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