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| 10/11/2008 12:00:00 AM

El teatro del absurdo

Cada día son más las fórmulas legales que se abren camino para la reelección de Uribe, y la última habla de que sea senador en 2010 y Presidente en 2014. Pero se le está poniendo más difícil la reelección.

El alcalde de Nueva York , Michael Bloomberg, anunció hace menos de dos semanas que se apunta a ir a las urnas para quedarse un tercer período al mando de una de las ciudades más importantes del mundo. A kilómetros de distancia, el presidente de Brasil, Lula Da Silva, dijo que no le jala a un tercer mandato, a pesar de sus buenos resultados en las encuestas a su favor. Pero en Colombia, el presidente Álvaro Uribe no sólo no habla claramente de si se va a lanzar o no, sino que crea una escenografía que por momentos parece una obra digna del teatro del absurdo.

Son tales los cambios de libreto, las respuestas en clave y los protagonistas que pone en escena, que ya nadie se atreve siquiera a hacer una apuesta de cómo va a terminar la historia. Casi un año después de empezar el trote del referendo, y tras medio año de debate de la reforma política, hoy todavía el país no tiene respuesta para la pregunta más simple: si el Presidente quiere hacerse reelegir o no.

Mucho menos se sabe si quiere hacerlo en 2010 o en 2014. O para sumar a la confusión, ahora podría darse el caso de que Uribe no sólo sea reelegido en 2010 -vía referendo-, sino también en 2014 -vía reforma política que ya está en camino-. E incluso, entre los posibles epílogos está el que su mandato vaya de largo hasta 2019 (un congresista propuso que se cambien los períodos presidenciales a cinco años).

El teatro del absurdo se define por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crea una atmósfera onírica. Y en Colombia, cada semana cambia abruptamente el escenario de la reelección. Cada vez sale al tablado un nuevo protagonista y con actos insólitos pone a reír o a llorar al público o, en su defecto, a comentar una obra que parece morderse la cola.

Y en la reelección, como en el teatro del absurdo, lo que ocurre una semana no parece tener lógica alguna con lo que ocurre la siguiente. Una semana su bancada presenta el referendo y la otra semana el Presidente dice que no le hagan caso. Una semana el Presidente le pide a su bancada que se ponga de acuerdo sobre quién sería su sucesor y una semana después la noticia es que ya no sólo va a ser reelegido en 2010, sino también en 2014.

Mientras tanto, a los que quieren el papel protagónico les toca ir ensayando el guión solitarios ante el espejo, al mejor estilo de los mimos tristes. El ex senador Germán Vargas Lleras, que lleva toda su vida esperando el momento, teme lanzarse y se dedica a hacer una campaña seudoclandestina. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que también está en fila, no sabe si renunciar o no. Noemí Sanín, dos veces candidata a la Presidencia, y quien ve los toros desde la barrera de su embajada en Londres, mira el reloj a ver si el teatro del absurdo tiene algún fin. Y la oposición no logra que alguna de sus cartas tenga el protagonismo mediático necesario para fortalecerse como alternativa.

Todo este montaje teatral, además de folclórico y muy poco serio, tiene además un profundo efecto sobre la política diaria en el país. Los grandes temas que necesitan solución están bloqueados. No hay ningún tipo de debate posible. El paro judicial pasó semanas en medio de la inercia política. Y ha quedado al descubierto cierto tipo de personajes como el presidente del Congreso, Hernán Andrade, que más parecen portavoces sin escrúpulos del gobierno que líderes de un poder legislativo que se respete.

El tira y afloje ya está aburriendo hasta a los miembros de su bancada. El propio Vargas Lleras, que se había resistido a hablar tras su regreso hace un mes a Colombia, rompió su silencio: "Están avanzando en conversaciones para que en la reforma política se incluya la posibilidad de que el Presidente pueda ser reelegido en 2014, y que a cambio se deseche el referendo. Lo que no es posible es mantener ambas opciones simultáneamente, porque entonces estaríamos autorizando la reelección en 2010 y también en 2014", le dijo en entrevista a María Isabel Rueda.

Y el ex presidente César Gaviria, a través de uno de los congresistas, también dejó el mensaje del liberalismo. "Necesitamos saber a qué juega el gobierno, si por un lado quiere la reelección en 2014 o si la quiere en 2010".

Romper los frenos que tiene el poder presidencial cambia por completo la historia de la democracia en Colombia. Y crea un antecedente que puede hacer del país algo distinto a lo que ha venido siendo en sus casi 200 años de historia como República.

Pero ¿quiere Uribe ser reelegido en 2010 o en 2014? ¿O en todas las anteriores? ¿Qué está pasando realmente?

Primero que todo hay que tener en cuenta que en el escenario actual está transcurriendo una pieza de teatro en dos actos: el referendo y la reforma política.

Primer acto: reforma política

Si se aprueba la reforma política, quedaría en firme la posibilidad de que el presidente Uribe se lance en 2014. Esta reforma es la que menos problemas parece tener. El martes pasado la aprobaron en comisión de Cámara y superó así el primero de ocho debates. Su paso por el Senado no se presagia tortuoso ya que, a diferencia de la reforma a la justicia, no tiene el problema de impedimentos de los congresistas.

No obstante, ya le ha surgido todo tipo de cuestionamientos. Algunos la critican porque no contó con el apoyo de la oposición, ya que el Polo y el Partido Liberal ya se retiraron del debate. También se le endilgan vicios de trámite, pues, según el reglamento del Congreso, debe ser debatido primero el referendo por ser iniciativa popular.

En todo caso, si la reforma se hunde, ya existe un plan B para la reelección en 2014. Es un acto legislativo que presentó el representante Roy Barreras, de Cambio Radical, con el aval del propio presidente Uribe y con un único artículo que dice que no habrá reelección en 2010 sino en 2014.

Y tiene además un parágrafo que dice que los ex presidentes, por derecho propio, ocuparán una curul en el Senado. "No me imagino a Uribe ordeñando en el Ubérrimo, con todo lo que tendría para decir desde el Senado", explica Barreras.

Segundo acto: referendo

El más enrevesado acto de este gran teatro del absurdo es el referendo, que parece cada vez menos viable. Para empezar, aunque se aprobara el artículo que autoriza un tercer período presidencial consecutivo, un parágrafo que hay en el artículo 197 de la Constitución le cerraría esa posibilidad al presidente Álvaro Uribe, pues dice que "quien ejerza o haya ejercido la Presidencia de la República antes de la vigencia del presente Acto Legislativo sólo podrá ser elegido para un nuevo período presidencial".

También existe la posibilidad de que los propios uribistas prescindan del referendo. Su promotor, Luis Guillermo Giraldo, ha estado bastante silencioso en las últimas semanas y hasta el propio Presidente pidió que lo retiraran. A eso se suma que los ponentes del referendo no han podido radicar el proyecto. "En la Casa de Nariño no les dan ninguna razón de si quieren que se cambie la pregunta para que no quede la duda de si es para 2010 o para 2014", cuenta una fuente del Congreso.

Mientras tanto, el representante David Luna decidió presentar su ponencia el jueves pasado, lo que puso a correr el reloj del referendo que se debe empezar a discutir antes de un mes.

Pocos días antes de que los colombianos fueran a las urnas en 2006 para elegir un nuevo presidente, el periodista Darío Arizmendi le preguntó al entonces candidato Álvaro Uribe: "Finalmente, señor Presidente, ¿cómo vislumbra a Colombia dentro de cuatro años?". Y Uribe le respondió: "Darío, nosotros estamos trabajando la Visión Colombia 2019". En medio de este teatro del absurdo, difícilmente lo logrará.
 
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