09 agosto 2008

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El testamento de Carlos Castaño

portadaSEMANA tuvo acceso a los archivos secretos del asesinado jefe paramilitar. Revelan, entre otras cosas, quién mató a Álvaro Gómez y quién secuestró al hermano del ex presidente Gaviria.

El testamento de Carlos Castaño. Carlos Castaño predijo cómo el narcotráfico acabaría con las auc

Carlos Castaño predijo cómo el narcotráfico acabaría con las auc

Foto: Verdadabierta.

Recuadros

“Mi humilde patrimonio”

Dos años antes de ser asesinado, Carlos Castaño les envió este documento a tres de sus hermanos, Margarita, Héctor y Vicente, y a su cuñada, Sor Teresa Gómez. En él da instrucciones precisas para repartir algunos de su bienes. Entre otros, en esa división les deja unas fincas a Lina y Carlos, hijos de su primer matrimonio. A su esposa Kenia y su pequeña hija Rosa María, les dejó cinco fincas y un apartamento. Lo que más sorprende es que el documento revela un patrimonio muy inferior al que cualquiera esperaría del comandante de las AUC.
 
 
Córdoba, Febrero 3 de 2003

Señora Sor Teresa Gómez, Señora Margarita Castaño,
Señor Héctor Castaño, Señor José V. Castaño.

Querida Familia:

Es mi deseo dejar en manos y conciencia suyas, mi voluntad respecto al destino de mi humilde patrimonio familiar, el cual deberá ser distribuido a mis herederos por ustedes de la siguiente manera:

• La Finca la Marta corresponde a mis hijos Lina Marcela y Carlitos.

• La Finca Bonanza igualmente a Lina Marcela y Carlitos.

• Algunos bienes urbanos que ya están bajo administración de Doña Alba; corresponden a ella.

• Es de propiedad sagrada de Mi Esposa Kenia y mi Hijita Rosa María; La Finca Los Campanos, Martabana, la mitad que poseo de Jaraguay, la Rula, La Solita, y obviamente su apartamentico de Montería.

• La Finquita de Amalfi, será para Carlos Duque, el joven que al que atribuyen su paternalismo a mí.

• Monte Casino: pertenece ya el 50% a mi hermano Vicente, y la otra mitad es de Margarita Mesa y Mía por iguales partes. La que me pertenece, podrá venderse y será distribuido su pago en partes iguales entre; Maria Elena Castaño, Margarita Castaño, Adelfa Castaño, Mercedes Villegas mi excompañera, Duncan mi asistente rural, y Lucho(Andrés) el asistente urbano de mi familia.

• Los ganados y lo que haya en cada finca pertenece obviamente a quien pertenece la finca.

Este es mi voluntad cuando ya haya terminado mi misión aquí entre ustedes. Mi legado humano a todos es el ejemplo de una vida entregada al servicio de su país sin olvidar nunca su familia.

Firmado con huella digital en la finca "21" el día 3 de febrero de 2002.

Una copia del presente testamento quedará en manos de ustedes los Garantes. Y cada cual de los heredados será informado por mí, solo de lo que correspondió a sí mismo.

Carlos Castaño Gil
70. 564.150 de envigado.
 

En septiembre de 2002, Carlos Castaño era la cabeza visible de las Autodefensas Unidas de Colombia. Un grupo armado que, según las cuentas del propio Castaño, gastaba 5,7 millones de dólares mensuales en su sostenimiento y tenía 12.000 hombres en armas. Una agrupación que se financiaba con el narcotráfico (el 70 por ciento de sus ingresos), con robo de combustible a Ecopetrol, las extorsiones y los secuestros (262 solamente en 2001). En síntesis, era una de las organizaciones criminales más poderosas en la historia del país. Pero Carlos Castaño, el hombre que se convirtió en el símbolo de la lucha anti-guerrillera, no estaba tranquilo, sino atormentado. Esto se deduce de los miles de cartas y correos electrónicos hallados en la USB de Castaño que fue entregada a los fiscales de justicia y paz por Éver Velosa, alias 'H. H.', otrora mano derecha de Carlos y de su hermano Vicente.

Un documento en particular llama la atención. Está fechado en agosto de 2002 y dirigido a Richard Boulton, un empresario venezolano que fue secuestrado y que fue liberado en julio de ese año solamente después de unas intensas gestiones de Castaño. En el correo, el jefe paramilitar le informa a Boulton quién fue el autor intelectual de su plagio y cuál era el objetivo del mismo. Pero no se queda allí: dice sin titubeos que ese mismo hombre es el responsable del asesinato del ex candidato presidencial y dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, y del secuestro de Juan Carlos Gaviria, hermano del ex presidente liberal y ex secretario general de la Organización de Estados Americanos. Según Carlos Castaño, reconocido fundador de las autodefensas y de los Pepes -la alianza de narcotraficantes y paramilitares que persiguió a Pablo Escobar- y un hombre que conocía como pocos el bajo mundo de Colombia, esos crímenes se realizaron bajo las órdenes del coronel de la Policía Danilo González (ver artículo siguiente).

La denuncia de Castaño incluso iba más allá: dijo que González encabezaba un grupo de narcotraficantes, paramilitares, guerrilleros y policías corruptos que buscaban convertir a Colombia en Birmania: un país dominado por el crimen. El coronel González trabajó durante años con Wílber Varela, el recientemente muerto capo del cartel de Norte de Valle. Muchos colombianos lo conocen hoy más con su nombre coronel Ramiro Gutiérrez, de la telenovela El cartel de los sapos. González fue asesinado en marzo de 2004.

En los documentos, que datan de 2001 a finales de 2003 -cinco meses antes de su muerte-, también quedan al descubierto los infructuosos esfuerzos de Castaño de desnarcotizar a las autodefensas. En escrito tras escrito, Castaño plasmó los riesgos que significaba para las AUC dejarse controlar por los narcotraficantes. Dijo que si no renunciaban a las drogas ilícitas, no sólo perdería 'legitimidad' su lucha, sino que todos podrían terminar extraditados.

Sus advertencias no sólo fueron ignoradas, sino que generaron un gran malestar entre la dirigencia paramilitar. Sus relaciones se empezaron a resquebrajar y poco a poco se fue quedando solo. En realidad, según se desprende de los correos y las cartas, Carlos Castaño nunca fue tan fuerte como parecía. Su poder emanaba del de su hermano Vicente, el verdadero jefe de los paramilitares. Como él mismo lo dijo en una de sus comunicaciones a los otros comandantes, "sin Vicente no hay AUC" (ver artículo 'Con esos amigos…').

Castaño sabía que las cosas iban a terminar mal. Por eso preparó su testamento en febrero de 2003, cuando se multiplicaban las divergencias entre los paramilitares, y se preocupó tanto por el bienestar de sus hijos -tanto los que vivían en Estados Unidos como su hija que nació con una grave enfermedad-. Porque Carlos Castaño, quien ordenó la muerte de miles de personas y creó una máquina de muerte, era también un hombre de familia. Al igual que Pablo Escobar.
 
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