Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/04/10 00:00

El testigo de Múnich

SEMANA tuvo acceso a la declaración de un alto ex funcionario de Ferrostaal que asegura que se pagó un soborno para que el gobierno colombiano comprara una embarcación alemana.

Los planos, licencias y materiales para hacer un buque guardacostas como este OPV 80 es el negocio que en 2008 firmaron el astillero alemán Fassmer y Cotecmar.

Una larga sombra de sospecha se ha extendido en los últimos días sobre el prestigio de la multinacional alemana Ferrostaal. La razón de ello tiene 22 páginas de extensión y cuenta hasta ahora con un sólo autor: un ex empleado de la empresa arrestado en julio de 2009, que el pasado febrero rindió una larga declaratoria ante la Fiscalía de Múnich (Alemania) en la que acusa a esta poderosa empresa de pagar sobornos en varios países del mundo. El testigo le dedica un capítulo a Colombia.

Todo comenzó con un pacto entre la casa matriz de Ferrostaal AG, ubicada en Essen, y el astillero Fassmer, en la localidad alemana de Berne/Motzen, ocurrido hace cuatro años. Según el testigo de Múnich, las dos empresas habrían firmado un "acuerdo de comisión" que definía la "construcción contractual" sobre la que se sentarían las bases de un proyecto en Colombia. Los "clientes" de Ferrostaal habían expresado interés en la compra de "patrulleros de alta mar". Aunque el testigo no menciona cuántos patrulleros eran, sí afirma que el "volumen del encargo" estaba entre los 25 y los 28 millones de euros.

En el acuerdo, prosigue el testigo, también se establecieron las reglas de juego. Fassmer debía proveer los materiales y los planes de construcción; los patrulleros serían construidos en un astillero colombiano y Ferrostaal AG tendría el papel de intermediario a través de su sucursal en Colombia. Por la intermediación, la firma recibiría una comisión equivalente al 5 por ciento del volumen del negocio.

El testigo de Múnich afirma no estar seguro de haber sido uno de los firmantes de ese primer acuerdo, pero sí asegura que él en persona acordó los términos con su "amigo" Harald Fassmer, actual codirector de Fassmer, con un apretón de manos.

Hasta este punto, el relato del testigo de Múnich es la simple historia de una empresa que se gana millones de euros intermediando entre los gigantes de la industria alemana y las docenas de gobiernos alrededor del mundo.

Pero en su declaración, el ex funcionario de Ferrostaal habla de un documento denominado "Memorandum of

Understanding" (Memorando de entendimiento), firmado por la casa matriz Ferrostaal AG y su sucursal colombiana. Algunas letras de molde contenidas en ese documento serían la clave para desenmascarar el soborno. En los lugares donde se escribía "nützliche Anwendungen" ("aplicaciones de beneficio") se hacía referencia nada más ni nada menos que al pago de sobornos.

El "memorando" establecía que los sobornos deberían ser transferidos a Colombia por la casa matriz. Y que una vez el dinero descansara en las arcas de Ferrostaal de Colombia, un monto fijo habría de llegar a las manos de "tomadores de decisiones" en el país. Según el testigo, un supuesto "contacto directo" de Ferrostaal recibiría un 3 por ciento por ciento del volumen total del proyecto (entre 620.000 y 840.000 euros) y se encargaría de repartirlo.

En este punto, la Fiscalía podría encontrar un punto de quiebre. El diario Süddeutsche Zeitung informó hace una semana que los archivos de contaduría de Ferrostaal AG registran una comisión de 950.000 euros por el proyecto de 17,3 millones de euros en Colombia. No sólo sorprende que las cifras no cuadren con las de la declaratoria, sino también que, si estas últimas son las verdaderas, Ferrostaal habría usado toda la comisión para pagar sobornos, lo cual no tiene sentido a primera vista.

Dice el testigo que el "contacto directo" de Ferrostaal en Colombia es un ciudadano colombiano que, sin ser funcionario del Estado, dispone de todos las "conexiones necesarias en la Marina y el Ministerio".

Y en uno de los pasajes más reveladores de la declaración explica como Ferrostaal operaba en equipo con este supuesto contacto directo: "Fassmer tiene que enviar el producto, y para adjudicarse el proyecto (...) se vale de Ferrostaal AG, que a la vez se encarga de las 'aplicaciones de beneficio' (los sobornos), que provienen de Essen, pero que de hecho son pagadas por Ferrostaal de Colombia y por el contacto directo".

Siguiendo esta lógica, en la comisión que Ferrostaal AG recibió de Fassmer ya habrían estado incluidos los sobornos y Ferrostaal habría enviado a Colombia el monto total de las coimas junto con un porcentaje de comisión.

Una vez definidas la comisión, el pago del soborno y la intermediación ante el gobierno (a través de "el contacto"), Ferrostaal habría dado por cerrado el negocio. Una entrada del 9 de octubre de 2006 de la agenda personal del testigo de Múnich reza: "Rundumsorglospaket" (paquete libre de preocupaciones)". Según el ex empleado de Ferrostaal, esta expresión es de uso común en el universo interno de la empresa a la hora de denominar un negocio en que se ha pagado a un "intermediario" una comisión atestada de coimas.

Si bien este tipo de "paquetes" incluirían el pago de sobornos, el contrato sólo habría estipulado que Ferrostaal le daría "mano libre" al hombre de los contactos en Colombia. De esta manera, la multinacional se libraría de cualquier nexo en el pago de sobornos. El testigo afirma que todos los involucrados en el negocio tenían conocimiento de lo que estaba ocurriendo.

Las fechas han sido otro elemento de duda. El testigo se refiere a hechos ocurridos en 2006, pero el contrato entre el astillero alemán y Cotecmar sólo se firmó en 2008. Sin embargo, lo usual es que los acercamientos y el cabildeo para un negocio de esta magnitud dure dos años o más, por lo que no sería descabellado que apenas el año antepasado se concretara la compra.

Aunque el testimonio que reposa en la Fiscalía de Múnich es explosivo, hay que tener en cuenta que está sujeto a las verificaciones que haga la justicia alemana. Ferrostaal ha advertido que las acusaciones son fruto de la venganza de un ex funcionario que fue descubierto haciéndole fraude a la empresa. No obstante, se trata de un altísimo directivo, con cuatro décadas en la empresa. Ferrostaal Colombia negó radicalmente que haya usado intermediarios y que en su jerga contractual se use la expresión 'aplicaciones de beneficio', y puso a disposición de las autoridades su información contable.

Sin embargo, lo lógico es que la justicia colombiana investigue si efectivamente existió ese supuesto intermediario y a cuáles 'tomadores de decisiones' les distribuyó parte del soborno para comprar un buque que estará en las aguas en diciembre, aproximadamente.

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