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| 8/31/2014 12:00:00 AM

El ‘tierrero’ que dejó Simón Gaviria en el Partido Liberal

Parlamentarios molestos con la decisión de entregarle la jefatura del partido a Horacio Serpa y Fabio Amín.

Simón Gaviria vivió una semana muy agitada. Para asumir el cargo como nuevo director del Departamento Nacional de Planeación tuvo que dedicar sus horas a preparar el acto de posesión, estar al frente de la numerosa lista de invitados, convencer a su padre, César Gaviria, para que asistiera a esa cita a pesar de sus diferencias con Juan Manuel Santos, y sobre todo, dejar listos todos los asuntos pendientes como jefe del Partido Liberal, especialmente designar a su sucesor.

Y fueron precisamente esos asuntos, los del partido del trapo rojo, los que más problemas le causaron antes de ser parte del Gobierno. Durante dos semanas estuvo pactando con los congresistas cómo sería esa transición.

El acuerdo al que Simón llegó con los congresistas fue el de establecer una jefatura colegiada, integrada por cinco senadores y cinco representantes a la Cámara, quienes a su vez debían representar a cada una de las regiones del país.

Sin embargo, para molestia de Gaviria, en varios departamentos los congresistas no pudieron ponerse de acuerdo para definir quién los representaría en la dirección colegiada. En Antioquia, por ejemplo, no hubo acuerdos entre los senadores Eugenio Prieto, Sofía Gaviria y Luis Fernando Duque. En la costa también hubo pulsos entre Arleth Casado y Lidio García. En conclusión: los congresistas no se pusieron de acuerdo.

Simón, apurado para poder posesionarse, no aguantó. En un ultimátum les dijo a los congresistas del partido que la hora cero había llegado. Es decir, tenía que posesionarse. Así que amparado en los estatutos, y tras los intentos de concertar una dirección colegiada, decidió firmar una resolución en la que entregó la jefatura de la colectividad a Horacio Serpa y Fabio Amín.

Gaviria había escogido a Serpa porque, según su versión, había sido aclamado por todos los senadores. Y a Fabio Amín, por su dignidad como presidente de la Cámara de Representantes.

Lo cierto es que a los congresistas liberales les molestó mucho la decisión. Simón Gaviria dice que en varias reuniones de bancada, los senadores ungían a Serpa como el ‘jefe natural’. Incluso se conocieron versiones de que el ministro de Interior, Juan Fernando Cristo, había enviado mensajes en el sentido de que al Gobierno le gustaría tener a Serpa como jefe del liberalismo.

Sin embargo, por debajo de la mesa, a Simón Gaviria le llegaban comentarios en contra del curtido líder del liberalismo, asegurando que quedaría en entredicho la renovación liberal y subrayando su condición de samperista como un talón de Aquiles.

Semana.com conoció la Resolución 3137 del pasado 25 de agosto (ver documento). En ella, Gaviria creó una codirección integrada por cinco representantes y cinco senadores, quienes, entre otras, tendrán como función formular estrategias para conceder los avales para las elecciones de autoridades locales del año próximo. Ahí es donde radica el interés de los parlamentarios por llegar a la codirección. Pero lo que les molesta es que Simón haya creado una dirección nacional por encima de esta codirección colegiada.

La resolución de Gaviria fue tan precipitada, que el secretario general del partido, Héctor Olimpo Espinosa, aprovechó para quedar con poderes extraordinarios en el partido. En el numeral cuarto de la resolución se dice que las decisiones que adopte la Dirección Nacional Liberal serán democráticas y que “corresponde al secretario general del Partido Liberal dirimir con su voto los empates que se presenten en la Dirección Nacional Liberal para la toma de decisiones”.

Esta determinación fue calificada por varios parlamentarios como un ‘mico’, pues el secretario del partido se atribuía poderes como si se tratara de un congresista. Estas dos decisiones, las de encargar a Serpa de la jefatura liberal y la de los poderes del secretario del partido, han motivado a varios parlamentarios a pedir que se derogue la resolución.

Héctor Olimpo Espinosa, el secretario del partido, dice que esa facultad decidió crearse para dirimir los diferentes empates al interior de la dirección nacional, integrada por 12 miembros. Y surgió la idea de darle voto al secretario porque era una facultad que tenía en los antiguos estatutos del partido.  Además dice que no es en beneficio personal pues asegura que no va a estar mucho tiempo en el cargo, y que la nueva dirección del partido deberá elegir nuevo secretario.

También Serpa les dijo a los senadores que no entraría en peleas alrededor de la dirección liberal y que estaría dispuesto a dejar esa dignidad, que ostenta desde el pasado 25 de agosto.

Lo cierto es que la transición del liberalismo, tras el ingreso de Simón Gaviria a la nómina del Gobierno, levantó una auténtica polvareda.

El hijo del expresidente César Gaviria, quien estuvo tres años al frente del partido, salió de la casa liberal, y al cerrar la puerta los congresistas empezaron a pelearse por el poder del trapo rojo.
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