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| 6/12/2013 12:00:00 AM

El tortuoso ascenso del general Patiño

A pesar de las investigaciones en su contra, la Comisión Segunda del Senado aprobó su ascenso a mayor general.

Terminó la novela del general Francisco Patiño. Diez congresistas votaron a favor para su ascenso a general mayor y sÓlo dos legisladores estuvieron en contra de la decisión. 

Tal como lo anticipó Semana.com, diez de los congresistas dieron su voto a favor. Ellos fueron los senadores conservadores Myriam Paredes y Carlos Barriga, los liberales Juan Fernando Cristo y Guillermo García Realpe, los del Mira Alexandra Moreno y Manuel Virgüez, los de La U Roy Barreras y Juan Lozano, así como Édgar Espíndola, del PIN, decidieran no trabar más el ascenso del general Francisco Patiño. Camilo Romero (Polo) y Marcos Avirama (Indígenas) fueron los únicos que se opusieron al ascenso.

Sin embargo, a Patiño aún le hace falta la bendición de la plenaria del Senado, donde el general tendrá que conseguir el respaldo de la mayoría de los 99 senadores. Eso sucederá la próxima semana y lo que no se sabe es si la plenaria se conformará con el extenso debate adelantado en la Comisión Segunda, o repetirá las mismas discusiones en su sesión en pleno.

Francisco Patiño, al agradecer el “voto de confianza” de los 10 senadores, confió en que la próxima semana la plenaria del Senado tome la misma decisión. Su compromiso es que su investidura no será argumento para responder todos los requerimientos de la justicia. En el Congreso Patiño confesó que nunca alteró pruebas ni indujo a testimonios para que Diego Felipe Becerra fuera señalado como atracador de busetas, como en efecto fue presentado ante la opinión pública en agosto del 2011.

La decisión se conoció luego de que la Comisión Segunda del Senado, en un hecho sin antecedentes recientes en la historia del Congreso, adelantó un auténtico juicio político contra un general de la Policía. El pasado martes los congresistas se reunieron a puerta cerrada con los 16 generales que aspiran a ascender al grado de mayor general, uno de los más altos de la carrera militar. Dentro de los aspirantes estaba Francisco Patiño. 

Quien fue comandante de la Policía de Bogotá es reconocido por algunos como un uniformado intachable. No obstante, para otros, su nombre está seriamente comprometido en la investigación que busca establecer la responsabilidad del patrullero de la Policía Wílmer Antonio Alarcón, señalado de haber disparado, al parecer, contra el grafitero Diego Becerra el 19 de agosto del 2010, bajo el argumento de que el joven desenfundó un arma con el ánimo de disparar.

El general Patiño, según trascendió en su momento, contribuyó en la supuesta alteración de la escena del crimen. Un señalamiento del todo delicado que aún no ha tenido consecuencias judiciales. 

En la presentación ante los senadores, el oficial aseguró no tener ninguna investigación en curso por estos hechos. Para ello, presentó una constancia del 28 de mayo del 2013 en la que la Fiscalía reconoce que no hay requerimientos judiciales en su contra. Pero este miércoles, a pesar de la polémica, el general Patiño fue ascendido. 

Las disculpas de la Policía

El director de la Policía Nacional, general José Roberto León Riaño, fue el encargado de darle el ‘último empujón’ al ascenso de uno de sus hombres, el oficial Francisco Patiño. Tuvo que hacerse presente en la Comisión Segunda del Senado para presentar “excusas públicas” por el asesinato de Diego Felipe Becerra, un gesto que fue determinante para que 10 senadores respaldaran la promoción a mayor general del excomandante de la Policía de Bogotá y actual comandante de la Policía en una de las zonas más complejas del país, los departamentos de Cauca y Nariño.

León Riaño, como comandante de la Policía, confesó que su presencia en el Capitolio es porque “estamos dándole la cara al país” por el homicidio del grafitero Diego Becerra, el cual fue definido por el fiscal general como un “falso positivo urbano”. “Quiero, en nombre de todos mis policías, aquellos que de manera sistemática ofrecen su vida por mejores condiciones de seguridad para los colombianos, ofrecer excusas públicas a la familia de Diego Felipe Becerra. La institución se equivocó, pero fueron unos pocos”.

El director de la Policía también aprovechó para pedirle a la justicia resolver esta investigación que enredó a Francisco Patiño, pues en poder de la Fiscalía hay unos testimonios en los que se menciona al oficial de presuntamente haber participado en obstrucción a la justicia. “Tengo una encrucijada en alma –confesó León Riaño-, la prioridad de la Policía son los ciudadanos y, de igual manera, la defensa de mis policías”.

La Comisión Segunda asumió las palabras del director de la Policía como la forma como se les despojaba de responsabilidad política en el ascenso del general Patiño, pues ese era el principal temor de esta célula congresional que hace tres años ascendió a general a Mauricio Santoyo, un oficial de la Policía que confesó en Estados Unidos sus vínculos con el narcotráfico y los paramilitares. El Congreso no quería pasar por otra vergüenza semejante, y por eso pidió a la propia Policía responsabilizarse del ascenso.
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