Domingo, 19 de febrero de 2017

| 1998/08/10 00:00

EL TURNO DE HEIME

El presidente de la comisión de acusaciones de la Cámara que investigó a Ernesto Samper, pasó de acusador a acusado.

EL TURNO DE HEIME

Con el llamado de la Corte Suprema de Justicia a 111 congresistas a responder por posible prevaricato en el juicio a Ernesto Samper, Heine Sorge Mogollón, presidente de la comisión de acusaciones de la Cámara y representante investigador del primer mandatario, está de nuevo en la mira de la opinión. A él se le atribuye, entre otras cosas, no haber hecho una indagatoria rigurosa al Presidente y no haber presentado todas las pruebas recaudadas a la plenaria de la corporación, que son algunos de los puntos que estaría tratando de precisar la Corte. De allí que Mogollón esté, según los analistas, en el ojo del huracán. Y que su declaración ante la Corte sea especialmente importante. Hasta ahora Mogollón ha salido bien librado de decenas de investigaciones, acusaciones, amenazas y conspiraciones. La pregunta es si lo hará también en este caso.En 1994, cuando llegó al Congreso de la República, muy pocos habían oído hablar de él. Sin embargo existía un lugar donde su nombre era escuchado y pronunciado con absoluta familiaridad: Chimá, el pequeño y olvidado pueblo de Córdoba que lo vio nacer. De allí había salido rumbo a la Cámara de Representantes gracias a los 26.074 votos que logró en las elecciones de ese año y que lo consolidaron como gran cacique de Chimá y sus alrededores. Y la verdad es que no pasó mucho tiempo para que el nombre de Heine Sorge empezara a escucharse con regularidad en los rincones y pasillos del Capitolio. Mogollón llegó a la comisión de acusaciones y se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la historia reciente del país cuando se 'ganó' la rifa entre los miembros de la comisión para investigar al Presidente de la República. La suerte de ChimáHoy es difícil saber con certeza si Heine Sorge Mogollón contó con buena o mala suerte al ser señalado por el azar como investigador del Presidente. Lo cierto es que _según la parlamentaria María Paulina Espinosa_ la Chimá natal de Mogollón, y Lorica, la ciudad donde reside, resultaron afortunadas con el caso. Las denuncias de 'Pum Pum' en el Congreso señalan que el gobierno adjudicó cerca de 20.000 millones de pesos para obras de infraestructura en la zona de influencia de Mogollón, justamente después de que éste empezara a desempeñarse como investigador del presidente Samper. Después de muchos años de olvido por parte del gobierno central aparecieron en esa región, de manera inesperada, 1.000 millones de pesos para la carretera Tuchín-Chimá; 100 millones para la malla vial urbana de Chimá; 50 millones para el puente Chimá-El Brillante; 80 millones para el acueducto Bajo Sinú Chimá; 45 millones para la construcción de la Casa Campesina y Cultural de Chimá. De la misma manera _según las denuncias que se hicieron en el Congreso en junio del 96_ fueron asignados 400 millones para el matadero público de Lorica; 200 millones para la Escuela de Educación Especial de Lorica; 30 millones para el polideportivo de la misma ciudad; 30 millones más para la carretera Chimá-Nariño y 100 millones para el parque recreativo de Chimá. Aunque los defensores de Heine Mogollón afirman que no es delito conseguir recursos para sus regiones, quienes se opusieron a él en el Congreso, como María Paulina Espinosa, creen que hubo "compra de conciencias". La parlamentaria dijo a SEMANA que resulta extraño que mientras Heine Mogollón recibió 20.000 millones de pesos para Lorica y Chimá, ella e Ingrid Betancourt no recibieron "ni un solo peso para Bogotá". Los procesos de HeinePero las denuncias por la lluvia de contratos en Chimá y Lorica no fueron el primer dardo recibido por Heine. Antes había sido denunciado ante la Corte Suprema de Justicia por el delito de fraude electoral y el trasteo de 2.000 indígenas votantes del resguardo Zenú de San Andrés de Sotavento en 1994. La semana pasada los magistrados de la Corte decidieron que no había méritos suficientes para indagarlo por este caso y se inhibieron de abrirle investigación. Sin embargo la Corte dejó constancia de que el trasteo sí ocurrió. El delito no se consumó porque el Consejo Nacional Electoral anuló la víspera de la votación una lista con 2.029 cédulas inscritas en Chimá que no pertenecían a esa localidad. La segunda denuncia contra Heine Mogollón tuvo que ver con la desviación de un crédito para financiar su propia campaña política. Mogollón había solicitado un préstamo de 18 millones de pesos al Fondo Financiero para el sector Agropecuario (Finagro). El dinero, que debía tener destinación exclusiva para fomento agropecuario, fue a parar a las cuentas de su campaña para el Congreso. El escándalo fue mayor cuando se conoció el contenido de una grabación en la que supuestamente Heine y el gerente del Banco Ganadero conversaban sobre cómo justificar la desviación del dinero entregado por el Estado. El escándalo creció como una bola de nieve. Mogollón pasó de investigador a acusado. Y muy pronto lo hizo a víctima, cuando se conoció que el director y el subdirector de inteligencia del Ejército fueron quienes entregaron el casete a una periodista de un noticiero de televisión. Este episodio le costó el puesto al general Luis Urbina y al coronel Gustavo Castro, quienes a pesar de reconocer su responsabilidad en la filtración afirmaron siempre que las voces sí eran de Mogollón y del gerente del Banco Ganadero de Lorica. Finalmente la Fiscalía dictaminó que la grabación de la charla era "técnicamente un montaje". Cuando Heine Mogollón parecía estar tranquilo por este caso la Corte Suprema de Justicia lo citó a indagatoria, justo unas semanas antes de las recientes elecciones para Congreso, no por el caso del casete sino por la desviación de los 18 millones de pesos para fines proselitistas. Mogollón pidió una prórroga de la diligencia mientras terminaba la campaña. Como el caso del crédito ocurrió antes de haber sido elegido representante, la investigación puede pasar en cualquier momento a manos de la Fiscalía.
El último caso
Como cabeza de la investigación al Presidente en la Cámara de Representantes, Heine Mogollón tendrá que afrontar ahora el más complicado proceso en su contra. Esta vez ante la Corte Suprema de Justicia. Heine Sorge, junto con otros 110 parlamentarios, será indagado por el presunto delito de prevaricato en el caso del juicio a Samper. Mogollón tendrá que explicar ante la Corte por qué desconoció los testimonios de Medina, Botero, María Izquierdo y Guillermo Pallomari que hacían referencia a la entrada de dineros del narcotráfico a la campaña y al conocimiento que de ello tuvo el entonces candidato Ernesto Samper . De otro lado, deberá explicar los motivos que tuvo para ignorar el dictamen pericial sobre la contabilidad de la campaña que presentó la Fiscalía. De la misma manera tendrá que aclarar las presuntas irregularidades que se presentaron con la indagatoria al Presidente al permitir que buena parte de ella fuera entregada en un disquete cuyo contenido fue elaborado con anterioridad y fuera de la diligencia. Y deberá responder por qué se presentó ante el pleno de la Cámara con el proyecto de preclusión listo para ser aprobado sin permitir que los demás representantes conocieran la totalidad de las pruebas. Hasta el momento Heine Mogollón ha salido bien librado de varios procesos judiciales en su contra y decenas de amenazas de muerte. La pregunta es si ahora podrá desvertebrar la investigación que adelanta la Corte Suprema de Justicia con las mismas pruebas que llevaron a muchos a la cárcel y que para él y los demás representantes no significaron siquiera un indicio de responsabilidad del presidente Samper en los problemas relacionados con la financiación de su campaña.

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