Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/09/20 00:00

El ultimátum

Uribe dice: o se unen o me lanzo. Y más que una invitación a encontrar su sucesor, parece una estrategia para ratificar que el candidato es él.

Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras, Carlos Holguín Sardi, Marta Lucía Ramírez y Noemí Sanín son algunos de los políticos que aspiran a suceder al presidente Uribe

El mensaje del presidente Álvaro Uribe a su coalición de que o busca un candidato único a la Presidencia o él se lanza como candidato para 2010 fue interpretado por muchos como una manera de poner contra la pared a los aspirantes del uribismo para que se decidieran a unir sus fuerzas.

Sin embargo, poner de acuerdo a media docena de generales de tres soles de la política y pedirles que sacrifiquen sus aspiraciones para seguir a uno de ellos suena como un imposible.

Y la razón principal es que ninguno está dispuesto a cargarle la maleta a otro. Juan Manuel Santos, a sus 57 años, cree que este es su cuarto de hora y que difícilmente podría tener un momento ante la opinión tan fulgurante como este. Para Noemí Sanín, el liderazgo que mantiene en las encuestas de popularidad es suficiente carta de presentación para considerar que su tercera candidatura puede ser la vencida. Y Germán Vargas Lleras considera que él es el llamado para cargos de elección popular, terreno en el que sus dos rivales más directos aún no se han fogueado.

Pero más allá de los respectivos egos y de la ambición de cada uno, tampoco se ve muy claro cuál mecanismo puede solucionar el problema. Acudir a una encuesta que diga quién debe ser el candidato es una alternativa que no acepta la mayoría. Entre otras, porque gana Noemí y los demás argumentan que ya está demostrado que la popularidad de ella no se ha podido traducir en votos. Las dos veces que perdió tenía el mismo buen nivel de imagen de hoy.

Una decisión por la vía parlamentaria tampoco es viable porque los candidatos que consideran que su fuerte es el voto de opinión, como Noemí y Marta Lucía Ramírez, no les van a ceder el puesto así de fácil a los que controlan maquinaria como Germán Vargas y Juan Manuel Santos.

Queda entonces la consulta interna. Que si bien ha sido una fórmula útil para el Polo, no aplicaría para el uribismo porque no existe la norma que les permita hacer una consulta formal entre partidos para escoger un solo candidato. Y si ese camino se llegara a abrir paso con la reforma política que estaría lista en julio de 2009, no todos le jalarían a la consulta. Entre otras, porque no hay igualdad de condiciones para que los partidos midan fuerzas. Si el Partido Conservador entra a la consulta con un solo candidato tendría casi asegurada la corona, pues sería respaldado por una maquinaria que es dos o tres veces más grande que la de Cambio Radical o la de La U.

En medio de las especulaciones no se menciona mucho la posibilidad de acudir a la fórmula de la primera vuelta de las presidenciales, que se inventó precisamente para dirimir diferencias entre candidatos, como en este caso entre los uribistas. La razón que se invoca para no tenerla entre las cuentas es que el uribismo no quiere mostrar debilidad y llegar atomizados a la primera vuelta podría dar una idea de vulnerabilidad y terminar dándoles fuerza a las candidaturas de otros partidos.

Hay quienes creen que está tan atomizado el uribismo, que podría darse el caso de que ninguno de ellos llegue a la segunda vuelta. Eso no es que sea muy probable, teniendo en cuenta que hay pesos pesados de la política en la baraja del uribismo, pero en un escenario hipotético se podría pensar que un candidato del Polo y Sergio Fajardo serían los dos finalistas.

Como todo indica que los uribistas no se van a poner de acuerdo sobre las cuatro alternativas anteriores, muchos creen que detrás del ultimátum del Presidente lo que hay es una decisión cada día más clara de que está pensando en lanzarse para ser reelegido en 2010. 

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