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| 6/2/1997 12:00:00 AM

EL ULTIMO CHEQUE

Detalles descon ocidos sobre el aporte que recibió Rodrigo Marín de un narcotraficante para su campaña.

Y ahora le tocó el turno a Rodrigo Marín Bernal. El turno de esa maldición que todo político teme y que se llama narcocheque. El embajador en España manejó el asunto con altura con un comunicado en el cual anunció su disposición de "asumir la plenitud de mis responsabilidades morales, jurídicas y políticas". Su explicación sobre cómo llegó a sus manos en la campaña de 1994 un cheque de una narcotraficante prófuga de la justicia fue la de siempre: no sabía del origen del dinero cuando lo recibió. Nadie dudó la credibilidad de la explicación de Marín, pero por esto no se evitaba el debate jurídico. ¿Cuál era la diferencia entre un cheque para él de la esposa del presunto narcotraficante Guillermo Ortiz en 1994 y un cheque en 1989 de Pastor Perafán para Guillermo Alberto González? La verdad es que jurídicamente ninguna pero políticamente sí. Se podría argumentar que una cosa es un narcotraficante con copia de un cheque en el bolsillo del Ministro de Defensa que lo está persiguiendo y otra con la de un cheque de un embajador cuyo cargo nada tiene que ver con todo el problema. Por este raciocinio es previsible que Marín Bernal sobreviva la crisis sin renunciar a su cargo. El último narcocheque proviene de Marta Cecilia Gaitán de Ortiz, esposa de Guillermo Ortiz, quien se encuentra detenido. Ortiz es un personaje conocido en los círculos políticos de Cundinamarca desde hace varios años. Era un jefe político de Girardot al cual todo el mundo le coqueteaba. A Rodrigo Marín se lo había presentado el ex gobernador del Huila David Rojas. Sin embargo la persona que le consiguió el aporte financiero para su candidatura fue Ricardo Rodríguez, un político conservador que por ese entonces se desempeñaba como vicepresidente comercial del IFI. Rodríguez había entrado al IFI por recomendación del actual ministro de Minas Rodrigo Villamizar como cuota del jefe conservador Gustavo Rodríguez Vargas. En su calidad de vicepresidente comercial del IFI presentó ante la junta directiva una solicitud de crédito por varios miles de millones para la firma Ferroaleaciones del Huila. Uno de los socios de esa firma era Guillermo Ortiz. El entonces director del IFI Gustavo Canal expresó sus reservas sobre ese crédito pero se presentaron una serie de presiones políticas en apoyo de Ortiz. Una de estas era de Marta Catalina Daniels quien amenazó con hacer un debate en el Congreso sobre el tema. Después de mucho tire y afloje y muchos padrinos se le exigieron a Ortiz garantías reales por 3.000 millones de pesos y la junta aprobó el crédito. Todo esto tuvo lugar sin que Rodrigo Marín tuviera nada que ver, pues no coincidió con la etapa en que él fue Ministro de Desarrollo. Cuando lanzó su precandidatura a la presidencia, Ricardo Rodríguez, quien decía ser un alvarista del Movimiento de Salvación Nacional y un enemigo de Andrés Pastrana, apoyó el nombre de Marín. Un día le dijo que le podía conseguir una plata de su amigo Guillermo Ortiz. Marín en forma desprevenida aceptó y fue personalmente con Rodríguez a la oficina de Ortiz para recogerlo. Fue hasta ahora que se enteró que el cheque no estaba firmado por Ortiz sino por su esposa. Cuando el presidente Ernesto Samper le ofreció el Ministerio de Desarrollo en agosto de 1994, Marín no le hizo ninguna referencia al cheque pues en ese momento no tenía ningún misterio. Cuando hace seis meses le ofreció la embajada en España, el futuro embajador le puso de presente que en su campaña había recibido un cheque de dos millones de pesos de Guillermo Ortiz, quien se había vuelto famoso en esos días por sus acusaciones de narcotráfico. Samper le preguntó si tenía idea del origen del dinero cuando lo recibió a lo cual Marín respondió negativamente. Ernesto Samper, quien había vivido una experiencia parecida pues asistió como candidato a un coctel organizado por Guillermo Ortiz en el cual se recolectaron 100 millones de pesos para su campaña, consideró razonable la explicación del Ministro y le confirmó el nombramiento. Ahí murió el tema hasta que explotó la semana pasada el miniescándalo.
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