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| 7/10/2014 12:00:00 AM

El ‘uribismo’ de los aspirantes a presidir el Congreso

A Mauricio Lizcano le cayeron rayos por ser ahijado de Uribe y por su pasado 'uribista’. ¿No se olvidan del de Benedetti y Name?

La batalla que libra Mauricio Lizcano por llegar a la presidencia del Congreso no ha dejado de ser titánica. No sólo ha tenido que bregar durante más de dos meses para convencer a mínimo 11 de los 21 senadores de La U, sino que llega a la elección -que se realizará este viernes- muy ‘apaleado’ por los señalamientos que cada semana salen a la luz pública y que minan su aspiración.

Lizcano, nacido en Manizales e hijo del secuestrado Óscar Tulio Lizcano, quiere llegar a esa dignidad para estar al frente de una legislatura trascendental en la que posiblemente el Congreso deba legislar parte de las reformas que se necesitarán en caso de que el gobierno y las FARC lleguen a un acuerdo para la terminación del conflicto.

En ese escenario, habrá un bloque de oposición bastante novedoso, proveniente del espectro de la derecha y que será liderado por el expresidente Álvaro Uribe, al que el próximo presidente del Congreso tendrá que controlar.

Por ello a Lizcano, como a ningún otro de los aspirantes (Armando Benedetti y José David Name), se le ha tratado de cuestionar por su cercanía al expresidente Álvaro Uribe. Incluso, desde la órbita personal.

Horas antes de la elección, se han desempolvado las imágenes de su boda con Manuela Betancur Salazar en marzo del 2012 en las que aparecen con el expresidente Uribe, quien ofició como el padrino del matrimonio.

Esta cercanía personal de Lizcano con Uribe ha servido como carne de cañón contra su candidatura, pues en la polarización por la que atraviesa el país -que tendrá como escenario de controversia el Capitolio- hay quienes cuestionan la posición de Lizcano: si estará más cerca de su padrino de matrimonio o del presidente Juan Manuel Santos.

Pero lo que muchos hoy no recuerdan es que hace cuatro años los tres aspirantes se peleaban ser el más ‘uribista de los uribistas’. Por ejemplo, Benedetti saltó de la Cámara al Senado en el 2006 teniendo como eslogan de campaña la frase “100% con Uribe”, y fue uno de los defensores del referendo para la segunda reelección de Uribe.

Lo mismo que Name, quien en el 2006 fue uno de los artífices del gran caudal electoral que tuvo Uribe en la costa. Incluso, votó por la segunda reelección del expresidente y justificó su decisión así. “Con mi voto favorable sé que estoy haciendo eco al sentir de mis electores y a otros millares de electores que quieren un nuevo cuatrienio para que el presidente Uribe consolide la seguridad democrática”, tal como aparece en su blog personal.

Lizcano, en diálogo con Semana.com admite que, como todos los congresistas de La U, incluidos sus contendores Benedetti y Name, fueron uribistas, pero que el partido tomó la decisión de estar con el presidente Juan Manuel Santos.

Incluso reclama que su papel en la pasada campaña fue también determinante para que el presidente obtuviera la elección, pues en feudos uribistas, como los departamentos de Antioquia y Caldas, alcanzó a morderle una buena cantidad de votos a Óscar Iván Zuluaga.

“Yo fui uno de los congresistas que siempre estuvieron firmes en la campaña, y mi posición es clara. Apoyé al presidente Uribe como lo hizo el Partido de la U en el 2006, pero en el 2010 y el 2014 he estado al frente con el presidente Santos”.

Lizcano dice que de llegar a la presidencia del Congreso, buscará enviar un mensaje de conciliación “en mi condición de víctima del conflicto” y que no pretenderá convertir su curul para avivar confrontaciones con ningún congresista. “Todos somos iguales ante el reglamento. Haré cumplir la ley quinta”.

Lo que Lizcano no esconde es cierto malestar porque cree que ha sido blanco de una ‘guerra sucia’. Primero salieron a decir que había buscado el apoyo del vicepresidente electo Germán Vargas Lleras, quien precisamente no es santo de devoción en La U. Luego, que hacía parte de la lista de los senadores más ausentistas.

Sin embargo, la candidatura de Lizcano no está tan segura como parecía al menos tres semanas atrás. La puja por la presidencia del Congreso ha enfrentado a La U, pues el bloque de 10 senadores costeños del partido parece alineado para hacer que esta dignidad quede en manos de alguien de la región.

Sólo falta que se decida quién sería el candidato único de este sector, si Benedetti o Name, precisamente otros dos senadores que también tienen fotos con Uribe y que lo apoyaron en su objetivo de hacerse reelegir. Lo cierto es que todos los que hoy están en el Partido de la U tienen un pasado uribista.

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