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| 10/18/2014 10:00:00 PM

El voto por la paz de la Corte Constitucional

En la Corte Constitucional está a punto de darse una de las principales victorias jurídicas de las negociaciones de La Habana.

El viejo refrán según el cual “unas son de cal y otras son de arena” se le aplicó al gobierno esta semana frente al proceso de paz. Por un lado, el Congreso hundió en segundo debate la propuesta del voto obligatorio. Se decía que esta norma, aunque generaba mucha controversia, sería definitiva para el momento de refrendar los acuerdos de La Habana. Por el otro, en la Corte Constitucional una ponencia le dio vía libre al referendo por la paz. Si esta llegara a pasar, el gobierno habría ganado más de lo que perdió.

La propuesta del voto obligatorio, que salió a flote en el debate del equilibrio de poderes, había caído como anillo al dedo al proceso de paz. El gobierno no había ni siquiera planteado el tema cuando presentó esa megarreforma al Congreso. Sin embargo, en el primer debate los senadores Viviane Morales y Horacio Serpa propusieron incluirlo. Para ella este era un “mecanismo necesario para derrotar la corrupción”, pero para los diálogos de La Habana parecía verdaderamente un salvavidas.

Como ha explicado el presidente Santos, en la negociación con las Farc “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Eso no solo significa que solo se entiende que hay un trato cuando estén listos los cinco puntos del acuerdo, sino que ese resultado final solo será una realidad cuando los colombianos lo aprueben en las urnas.

El problema es que esa refrendación es muy difícil. En este momento para que un referendo tenga validez tiene que salir a votarlo una cuarta parte del censo electoral. Como el censo electoral en las elecciones pasadas alcanzó 32 millones, más de 8 millones de personas tendrían que acudir a las urnas.

En Colombia lograr esa votación es prácticamente imposible. El referendo de Uribe de 2003, una de sus banderas de gobierno, no alcanzó el umbral. Ni siquiera los altos niveles de popularidad del mandatario y su campaña permanente en televisión (salió hasta en Gran Hermano para explicarlo), lograron que los colombianos salieran a votar.

Por eso, más que el apoyo o el rechazo al proceso de paz, el principal enemigo de la refrendación de los acuerdos es el abstencionismo. Cuando el Senado incluyó la propuesta del voto obligatorio muchos creyeron que ese artículo solucionaba el problema. Pero se equivocaron. Inmediatamente el jefe del equipo negociador, Humberto de la Calle, explicó que el voto obligatorio no podía ser una forma “truculenta” de hacerle el quite al umbral.

El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dio una explicación menos teórica, pero muy práctica. Si la refrendación de los acuerdos se diera en las próximas elecciones de alcaldes y gobernadores, el voto obligatorio todavía no alcanzaría a estar en vigencia. Por eso, aseguró que el retiro de esa propuesta esta semana en el Congreso no era una derrota para el gobierno.

Pero en la Corte Constitucional sí se está cocinando una victoria. La magistrada María Victoria Calle presentó una ponencia que le da vía libre a la ley de ‘referendo para la paz’ que tramitó el presidente Santos el año pasado. Aunque para hacer un referendo no se necesitaba una norma aparte, Santos quería solucionar ese escollo del umbral.

La ley vigente dice que “cuando se trate de un referendo de carácter nacional la votación no podrá coincidir con ningún otro acto electoral”. El proyecto del gobierno establece, por el contrario, que “con ocasión de un acuerdo final para la terminación del conflicto armado, los referendos podrán coincidir con actos electorales”. Esto quiere decir que si se firma la paz en La Habana, su refrendación podría hacerse el mismo día de las votaciones para alcaldes y gobernadores. Como esas elecciones mueven buses y lechona, pero también voto de opinión, el umbral no sería un problema.

Se anticipa que la Corte acogerá la ponencia de la magistrada Calle. La votación fue aplazada para la semana entrante, pero entre los magistrados hay consenso en darle este espaldarazo al proceso. La Corte ha cumplido un papel fundamental en las negociaciones con las Farc. Las dos sentencias del marco jurídico estructuraron reglas claras y acordes con el derecho internacional para la desmovilización y la participación política de los guerrilleros. Y si pasa la ponencia del referendo, habrían dado el empujón clave también para el voto finish.
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