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| 5/31/1999 12:00:00 AM

EL VUELO DE LOS MINISTROS

Cuando se aproxima el primer relevo de gabinete, SEMANA analiza cómo llegan los ministros a <BR>la próxima escala, que será la última para varios.

Si el gobierno de Andres Pastrana fuera un avión muy pocos ministros calificarían para estar en
primera clase. Habría otros pocos en ejecutiva. La mayoría se tendría que acomodar en la modesta clase
económica. Y uno que otro da la impresión de no haber llegado siquiera al abordaje. Muchas sillas de primera
volarían vacías y en las cuatro ocupadas irían los ministros de Defensa, Relaciones, Minas y
Comunicaciones. Rodrigo Lloreda, cuya entrada al gabinete era para muchos un homenaje previo al retiro,
se ha revelado como una verdadera estrella. En estos meses ha logrado que los militares vuelvan a creer en
la figura del ministro civil, por primera vez en los últimos años las Fuerzas Armadas muestran resultados
crecientes en la lucha contraguerrillera y su posición crítica frente al tortuoso proceso de paz con las Farc
cada día gana más adeptos. También tiene tiquete de primera Guillermo Fernández de Soto, el canciller.
Además de ser el Ministro más cercano al Presidente ha logrado recuperar en buena parte la imagen de
Colombia, deteriorada como nunca durante el gobierno anterior. Lo acompaña en la exclusiva cabina el
ministro de Minas, Luis Carlos Valenzuela, quien ha hecho méritos suficientes en una cartera que a pesar
de su importancia suele pasar inadvertida para el público. Sin ceder un ápice en sus principios sobre el
manejo de la política petrolera ha capoteado con éxito a la USO, el sindicato más poderoso del país, y
mantiene a raya al impredecible presidente de Ecopetrol. La otra silla de primera la ocupa la ministra de
Comunicaciones, Claudia de Francisco, quien con energía y discreción está poniendo la casa en orden en un
sector cada vez más decisivo para la economía nacional. La cartera de Cultura que ocupa Alberto Casas no
da para comprar tiquete en primera. Sin embargo la importancia personal de su titular y las tareas que le ha
encomendado el Presidente en la relación con los medios lo han convertido en una especie de ingeniero de
vuelo. En clase ejecutiva viaja el ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, quien subió al avión con
muchas expectativas pero que no ha logrado aún que los colombianos vean la luz al final del túnel, que en
buena medida heredó de la administración pasada. La ministra de Comercio Exterior, Martha Lucía Ramírez,
ha tenido problemas de opinión por el tema de sus incompatibilidades pero los empresarios reconocen que su
labor de pocos meses ha sido mayor que la de sus antecesores y ha logrado abrir las puertas de mercados
hasta ahora restringidos para los exportadores colombianos. La mayor turbulencia la ha padecido el
ministro del Interior, Néstor Humberto Martínez, quien ha ganado enemigos por montones entre sus
antiguos aliados pero ha logrado que las iniciativas del gobierno sean aprobadas en el Congreso. Juan Mayr,
el ministro del Medio Ambiente, ha volado sin sobresaltos. Su cartera no da para lucimientos, pero va por
buen camino. Todos apostaban que el ministro de Transporte, Mauricio Cárdenas, era un pasajero seguro
de ejecutiva y que eventualmente podía pasar a primera. Sin embargo el caso Dragacol deslució
notablemente su gestión y ahora parece estar rumbo a económica. En esa modesta clase viajan el
ministro de Justicia, Parmenio Cuéllar, consumido por la crisis carcelaria y afectado por la demora en la
búsqueda de soluciones para la eliminación de la justicia regional, que podía devolver a la calle a muchos
delincuentes. El titular de Salud, Virgilio Galvis, de quien solo se sabe cuando tiene que explicar una
declaración imprudente, o explota una huelga o se cierra otro hospital. También manejando huelgas se le
ha pasado el vuelo al ministro de Educación, Germán Bula. En silla estrecha va el ministro de Trabajo,
Hernando Yepes, a quien mucha gente le reconoce su seriedad, pero que ha tenido que afrontar el paro
estatal más largo de la historia y el mayor desempleo desde que se mide este índice. Además de ellos hay
un Ministro que jamás ha sonado para nada. Es el de Agricultura y según su pasabordo se llama Carlos
Murgas. Y otro cuya única mención ha sido por los negocios de su familia en Chambacú, el de Desarrollo,
Fernando Araújo. Con este panorama lo más seguro es que el presidente Pastrana recomponga pronto la
lista de pasajeros y arme una nueva coalición de gobierno que le permita despegar otra vez.
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