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| 8/5/2006 12:00:00 AM

Elección cantada

'Junior' Turbay llega a la Contraloría con imagen de político y con la obligación de demostrar que puede ser un técnico de la estatura de su antecesor.

Desde cuando se dio a conocer la terna de la que saldría el nuevo Contralor de la República se supo que la victoria de Julio César Turbay Jr. era muy probable. A un Turbay no lo derrotan fácilmente en el Congreso. Ni siquiera un peso pesado como Germán Vargas Lleras, con un candidato de prestigio como el ex ministro Carlos Medellín. El miércoles pasado, 213 congresistas votaron por Turbay y lo sentaron en la silla que a finales de mes dejará Antonio Hernández Gamarra.

Después de la elogiada gestión de Hernández, un economista, ex ministro de Agricultura y ex miembro de la Junta del Banco de la República, se pensaba que se necesitaría un técnico para sucederlo. Y Junior tiene imagen de político, por la fuerte influencia de su padre y por su larga trayectoria en el Congreso. Sin embargo, hizo una inteligente campaña basada en el concepto de que su hoja de vida lo consagra como 'politécnico'. Entre los congresistas, sus ex colegas que tenían en sus manos la elección, se movió como pez en el agua. Sin duda influyó a su favor el fresco recuerdo del ex presidente Turbay Ayala, quien le dedicó sus últimas energías a la reelección de Uribe.

Aunque predecible y contundente, la elección no se limitó a un simple trámite formal. Era la primera medición de fuerzas después de la designación de los presidentes del Senado y de la Cámara, que se había llevado a cabo el 20 de julio. En aquella ocasión, las mayorías gobiernistas estuvieron a punto de perder. Ahora, frente a la Contraloría, se apretaron todas las tuercas necesarias para que la aplanadora funcionara sin atenuantes. Esta vez la oposición fue la que salió debilitada: mientras el Partido Liberal, después de una votación interna, se sumó a las mayorías, el Polo Democrático optó por el voto en blanco.

Esta última actitud ha despertado muchos comentarios. En la terna figuraba también Mery Luz Londoño, quien había sido apoyada por el Polo como candidata a la Alcaldía de Cartagena. Sin embargo, la bancada no la apoyó porque no la considera un miembro con la camiseta amarilla bien puesta, sino una amiga de la causa política del senador Javier Cáceres, quien se pasó del Polo a Cambio Radical, el partido de Germán Vargas Lleras.

El pulso tuvo otra connotación. La de un nuevo round entre los dos pesos pesados del uribismo, Juan Manuel Santos y Vargas Lleras. Por tercera vez, el nuevo Ministro de Defensa salió triunfador. Antes La U había superado a Cambio Radical en las elecciones de marzo y en las de presidentes de Senado y Cámara, el 20 de julio. El jefe de Cambio Radical ha dejado ver su molestia por el tratamiento del uribismo y hasta se ha rumorado un posible regreso paulatino a las toldas del Partido Liberal. Un escenario poco probable en el corto plazo, pero para nada descartable más adelante.

Para Turbay Quintero, la victoria es a la vez una reivindicación y una especie de última oportunidad en la política. En sus últimas apariciones electorales había salido mal parado. Salió del Congreso y perdió la apuesta de llegar a la Gobernación de Cundinamarca. La Contraloría es considerada un valioso botín político. Si bien ya no tiene la posibilidad de designación de cargos burocráticos que tenía hace 10 años, es la entidad que controla el gasto público del gobierno. El reto de 'Junior' Turbay es demostrar que su afinidad con el gobierno no lo convertirá en un supervisor de bolsillo y que mantendrá independencia y autonomía. Más aun en una persona que se ha hecho conocer en la vida pública por un espíritu conciliador.

Turbay, además, vuelve a la visibilidad pública después de algunos años de desierto. Su desempeño en la Contraloría General de la República definirá opciones futuras y lo que sobre él se escriba en las páginas de la historia. Aunque ganó por una mayoría contundente, tendrá la mirada fiscalizadora de la oposición y de sectores que han elogiado la gestión independiente de Antonio Hernández Gamarra.

Mantener la buena imagen que dejó Hernández Gamarra es a la vez, crucial y difícil. No hay que olvidar que hace algunos años tres contralores terminaron en la cárcel, con lo cual el nivel de exigencia con quienes llegan al cargo se ha aumentado. El nuevo Contralor le aseguró a SEMANA que continuará la línea de trabajo de su antecesor: "Los que me han visto con desconfianza se van a llevar una sorpresa al ver que el control fiscal se ejercerá con autonomía y técnica". Esa sorpresa es altamente esperada, en la medida en que una de las críticas que le formuló la oposición a la figura de la reelección era que debilitaría la acción de los organismos de control del Ejecutivo.
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