Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/04/23 00:00

Elección de fiscal general: ¡esto apenas empieza!

La designación de la terna, que ha causado un terremoto político, es solo el primer capítulo de la telenovela en que se ha convertido la elección del nuevo fiscal, el segundo cargo más poderoso del país.

Néstor Humberto Martínez, Mónica Cifuentes y Yesid Reyes.

La integración de la terna para la Fiscalía no podía satisfacer a todo el mundo. El presidente Santos tenía que tomar decisiones que tendrían algún tipo de costo político. Si ponía en la terna a Néstor Humberto Martínez y a Jorge Perdomo tendría que sacar a Yesid Reyes, su leal ministro de Justicia, pues la ley de cuotas exigía una mujer. Si ponía a Néstor Humberto y sacaba a Perdomo dejaba colgados a César Gaviria y a Horacio Serpa, quienes promovían esa candidatura a nombre del Partido Liberal. Si dejaba a Perdomo y sacaba a Néstor Humberto ofendía no solo a su antiguo superministro sino a Germán Vargas. Y si ponía solo los nombres de los cuatro que siempre habían sonado, quedaba mal no solo con los 155 abogados que se inscribieron en esa convocatoria, sino con los críticos que siempre consideraron que ese proceso no era más que un saludo a la bandera. 

El resultado final fue que dejó colgados a César Gaviria y sus liberales, y también a los juristas que se inscribieron en el ‘concurso’. No es un mal resultado para un rompecabezas tan difícil de armar. El problema de Gaviria probablemente se arreglará posteriormente con algún tipo de acuerdo político. Ya está diciendo que Perdomo podría acabar en el Ministerio de Justicia como premio de consolación. El problema es que la elección del fiscal tendrá lugar dentro de varias semanas y el revolcón en el gabinete dentro de pocos días. Eso significa que los ajustes de ministerios tendrán que hacerse antes de saber qué partido se quedó con el premio gordo de la Fiscalía.

Haber dejado por fuera de la terna a Perdomo no era una decisión fácil de tomar pero era conveniente. El actual fiscal encargado tenía un conocimiento único de la Fiscalía, pero por ser visto como el heredero de Montealegre su designación hubiera sido considerada una declaratoria de guerra, no solo por el uribismo sino también por los militares, quienes igualmente se sentían perseguidos por la actual Fiscalía.

¿Cuál de los tres ternados ganará? En el momento de la partida Néstor Humberto Martínez tiene la ventaja. Es cercano a muchos magistrados y se ha rumorado que jugó un papel importante en el nombramiento de los últimos siete que permitieron lograr el quorum para la elección del fiscal y así destrabar ese proceso. A eso se suma que durante los debates de la reforma de equilibrio de poderes respaldó la posición de las altas cortes en los espinosos temas de la Comisión de Aforados y del reemplazo del Consejo Superior de la Judicatura. 

A Martínez le han criticado ser demasiado cercano a todos los factores de poder en Colombia, pero en un país polarizado eso tiene la ventaja de que su llegada al búnker dejaría tranquilos no solo al varguismo, sino también al samperismo, al gavirismo, al pastranismo y más importante aún, al uribismo. Una de las virtudes de la terna es que ninguno de los tres nombres genera resistencia en el Centro Democrático, lo cual es una prioridad para darle credibilidad a la Justicia en ese sector.

Como Martínez ha trabajado con todos los gobiernos, ningún exmandatario lo rechaza. Aunque el presidente le tiene confianza, paradójicamente, el sector menos tranquilo resultó ser el santismo, pues el sanedrín de palacio no quiere mucho al vice. Prueba de esto es que su sola inclusión en la terna produjo la renuncia de la superministra María Lorena Gutiérrez.  

 Yesid Reyes tendría a su favor que, como la batalla por la Fiscalía acabó convertida en un pulso político en una Colombia polarizada, su nombre es percibido como más neutral y más independiente. Su gestión como ministro de Justicia fue bien recibida por la opinión pública, la cual vio en él una sobriedad y una dignidad como jurista que contrastaba con el exceso de protagonismo del fiscal y del procurador. Sin embargo, entre algunos magistrados que votarán en la elección esa actitud discreta es registrada como arrogancia. Por otra parte, su liderazgo en la aprobación de la reforma de equilibrio de poderes le dejó enemigos en las cortes, pues pisaba callos en temas que afectaban personalmente a los magistrados.

Mónica Cifuentes no pisa callos. Como es relativamente desconocida no tiene ni resistencias ni patrocinadores. Esa falta de padrinos políticos puede ser una ventaja en un país hastiado de roscas. Sus credenciales de penalista son impecables y el hecho de que haya sido una de las arquitectas de la construcción del sistema de justicia transicional la deja sintonizada con los principales desafíos de la justicia después del proceso de paz.

En su contra se podría decir que, al ser en la actualidad la Fiscalía el cargo más importante después de la Presidencia, la opinión pública espera tener algún grado de conocimiento de la persona que llega a ocuparlo. En otras palabras, los colombianos tienen alguna idea de cómo sería una Fiscalía de Néstor Humberto Martínez o de Yesid Reyes, pero la de Cifuentes es una incógnita. A eso se suma que ante la polarización que vive el país, el desempeño de ese cargo requiere una combinación de grandes habilidades jurídicas y políticas, y hasta ahora a la doctora Cifuentes solo se le conocen las primeras.

En todo caso, así como no hubo sorpresas en la terna que envío el presidente, sí puede haberlas en la decisión que tome la Corte Suprema. Los tres nombres de la terna son viables y nadie puede decir que es una terna de uno. Por otra parte, el perfil de la corte ha cambiado últimamente. En el pasado su mayoría era boyacense y ahora tiene siete santandereanos y cinco antioqueños. En la actualidad conviven en ella dos corrientes: la tradicionalista que tiene en consideración realidades políticas y la independentista  que quiere dejar claro lo contrario. 

De los 23 magistrados de la Corte Suprema de Justicia se requieren 16 para elegir a un fiscal. Casi nunca se obtiene esa mayoría en la primera votación y en algunas ocasiones hay 10 votaciones o más antes de llegar a la cifra mágica. En ese proceso los indecisos se van alineando y se vuelven poderosos pues pueden vetar o elegir. De ahí que la designación de la terna esta semana no es sino el primer capítulo de una emocionante telenovela que tendrá expectantes a los colombianos.  El capítulo final probablemente no se conocerá antes de un mes.

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