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| 6/25/2016 12:00:00 AM

Fiscalía: no hay humo blanco

La interinidad en la Fiscalía no le conviene al país. ¿Qué tiene trabada la elección en la Corte Suprema?

El jueves pasado, cuando toda la atención del país estaba en lo que iba a suceder en La Habana, en el Palacio de Justicia se vivía un ambiente tenso. Por segunda vez, los magistrados de la Corte Suprema se reunían para elegir al reemplazo de Eduardo Montealegre. Por los azares del destino, esa elección –que tiene a todo el país político en expectativa– terminó coincidiendo de manera casi exacta con el anuncio del cese bilateral del fuego. Finalmente tras una mañana de deliberaciones no hubo humo blanco. La elección del nuevo fiscal, que muchos daban por descontada, esta vez tampoco se produjo y la incertidumbre continuará al menos por dos semanas más.

La sesión en la Corte Suprema comenzó pasadas las nueve de la mañana. La atmósfera era de tranquilidad y de confianza. La discusión no comenzó propiamente con la elección de fiscal, sino con un debate alrededor del tema de la violencia intrafamiliar. En la ronda de preguntas de hace 15 días, los candidatos Néstor Humberto Martínez, Mónica Cifuentes y Yesid Reyes tuvieron visiones encontradas respecto a ese tema. Un grupo de ciudadanos liderados por la representante a la Cámara Ángela María Robledo le pidió al alto tribunal que los escuchara en audiencia pública, con el fin de profundizar las necesidades de la Fiscalía para combatir la violencia de género.

La petición es bastante inusual pero tiene eco en un sector de la corte que se siente orgulloso de las sentencias que ha proferido en ese tema, en especial sobre el feminicidio. Por eso, la discusión inicial se centró en si era viable, teniendo en cuenta su reglamento de la corte, incluir una etapa de esa naturaleza a estas alturas de la elección. Finalmente quedaron en que seguirían estudiando el tema para no alterar la transparencia del proceso.

En la carrera por el segundo puesto más importante del país, Néstor Humberto Martínez sigue llevando la delantera. El pasado jueves estuvo apenas a dos votos de quedar elegido. De los 16 apoyos que se necesitan para conformar la mayoría, se ha dicho que tuvo 14. El exministro de Justicia Yesid Reyes alcanzó siete y la exdirectora jurídica del proceso de paz, Mónica Cifuentes, cuatro.

El proceso de elección de fiscal en la Corte Suprema es bastante complejo. El alto tribunal está compuesto por 23 magistrados, en tres salas diferentes: civil y agraria, laboral y penal. Las dos primeras tienen siete magistrados y la tercera, nueve. Como los temas que abordan cada una son tan diferentes, la sala plena, es decir los 23, solo se reúnen cada 15 días. Por eso la votación para fiscal queda siempre postergada por dos semanas. Cuando se citan para la jornada electoral primero votan por los tres, luego de a parejas entre los punteros y luego en una modalidad que ellos llaman “solos contra el mundo”, es decir, el candidato frente al voto en blanco. Este último sistema es en el que Néstor Humberto Martínez alcanzó 14 votos.

Lo que sucedió el jueves pasado tiene diferentes lecturas. Por un lado, muchos creen que la elección de Martínez está prácticamente cantada y que lo más seguro es que en 15 días sea ungido como el nuevo fiscal. Un dato favorece ese planteamiento. A la votación solo asistieron 21 de los 23 magistrados. El exvicepresidente Fernando Giraldo no puede participar más porque cumplió la edad de retiro forzoso, y el expresidente Luis Gabriel Miranda tuvo que salir de la ciudad por cuestiones personales. Así, puede que ni siquiera tenga que voltear o convencer a alguno. Además, se sabe que la votación está siendo frenada por un grupo minoritario de magistrados que siempre depositan su papeleta en blanco.

Otras visiones más prácticas consideran que en las elecciones de la Rama Judicial pasa algo similar a lo que se dice del proceso de paz: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Eso quiere decir que los magistrados pueden estar dilatando la elección de Martínez porque quieren valorizar su voto y tener más influencia en su fiscalía. En los pasillos de la corte se dice que esto podría tener mucho que ver con el nombre del vicefiscal, que a veces necesita el guiño de los magistrados. En esos chismes de corrillo no se descarta que, como Martínez dijo que quisiera que este puesto lo asumiera una mujer, el nombre de Mónica Cifuentes, que tiene gran acogida en la corte, pudiera inclinar la balanza. Sin embargo, como sería una falta de respeto con ella hacer ese anuncio públicamente pues es una candidata respetada y de quilates, es posible que no suceda.

Y por último, están los más escépticos que creen que cualquier cosa puede suceder. Unos apuestan a que Yesid Reyes o Mónica Cifuentes pueden terminar siendo fórmulas para salir de un bloqueo porque aunque no han alcanzado la mayoría, tampoco tienen grandes vetos. Otros consideran que el hecho de que ningún candidato alcance la mayoría puede significar que quienes están ganando son los que van por la interinidad, que tendrían el apoyo de la actual Fiscalía.

Un antecedente histórico le da peso a ese miedo. Cuando terminó el periodo de Mario Iguarán en 2009, el presidente Uribe entregó a la Corte Suprema de Justicia una terna. Al alto tribunal no le gustó y a los dos meses le pidió al gobierno que la cambiara, pero este se negó. Las votaciones comenzaron y en ese tire y afloje duraron casi un año. Se dice que una de las candidatas, Margarita Cabello, mantuvo por todo ese tiempo 14 votos, los mismos que hoy tiene Néstor Humberto Martínez. Paradójicamente, hoy la jurista ha liderado metódicamente este proceso electoral desde la presidencia de la Corte Suprema.

Cuando el presidente Santos llegó al poder en 2010 decidió cambiar la terna. El tema era un clamor nacional por cuenta de la crisis institucional que significaba que la Fiscalía estuviera 16 meses en manos de un encargado, en ese momento el vicefiscal Guillermo Mendoza Diago. Santos puso una baraja de lujo: Juan Carlos Esguerra, Carlos Gustavo Arrieta y Viviane Morales. Finalmente ella ganó, pero no con los 16 votos que se requerían para la mayoría que dispone el reglamento, sino con 14, que eran las dos terceras partes de los magistrados en ese momento pues varios puestos estaban vacantes. Por cuenta de ese ‘detalle’, el Consejo de Estado declaró nula su elección.

La situación de hoy es muy diferente. En ese momento la Corte Suprema estaba en un enfrentamiento a muerte con la Casa de Nariño. El escándalo de las chuzadas había minado la confianza de los magistrados y no era fácil conciliar una salida. Ahora, aunque entre el gobierno y las cortes hay distancia, ambos poderes son conscientes de la necesidad apremiante de que la Fiscalía no permanezca en la interinidad. Esto es aún más importante de cara a la firma de la paz, pues ese organismo puede cumplir un rol fundamental o trabar muchos de los procesos que adelante la justicia transicional.

Por otra parte, no es un secreto que la Justicia no pasa por su mejor momento. Los índices de confianza de los colombianos en las cortes y en la Fiscalía, que antes gozaban de gran prestigio, han tocado mínimos históricos. Las álgidas discusiones sobre el Tribunal de Aforados y el reciente fallo de la Corte Constitucional que tumbó una parte del equilibrio de poderes hicieron que muchas voces pidieran incluso una asamblea constituyente. Un fiscal interino por mucho tiempo podría ser un elemento muy nocivo para ese peligroso coctel.

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