Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/10/25 22:38

Carrillo, con el Senado en el bolsillo

El exministro del Interior del gobierno Santos sale de la audiencia pública con el favoritismo para ser elegido procurador general. En sus cuentas tiene más de 51 votos, sin recurrir a los del Centro Democrático.

Fernando Carrillo se presentaron ante el Congreso. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA

En el papel, la audiencia pública que adelantó el Senado para oír a los tres candidatos a procurador general de la Nación sería la instancia clave y definitiva para definir la elección.

Fernando Carrillo, María Mercedes López y Jorge Fernando Perdomo, durante más de tres horas expusieron sus credenciales para aspirar al cargo; respondieron algunos interrogantes de decanos, ciudadanos y congresistas, y destaparon sus cartas para persuadir a los congresistas. La fecha clave: el próximo jueves. A partir de las 10:00 a.m., el Senado deberá decantarse por alguno de los tres.

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Sin embargo, a la decisiva audiencia pública los tres candidatos parecieron llegar con la suerte echada. Antes de que iniciara la plenaria, que terminó convertida en tendencia en Twitter, senadores de varios partidos se reunieron privadamente, dentro y fuera del capitolio, y antes de que los tres candidatos comparecieran decidieron hacer ya sus apuestas.

Por eso, las intervenciones de Carrillo, López y Perdomo, parecieron reducirse a constancias históricas. La mayoría de los casi 100 parlamentarios que acudieron a oírlos llegaron con la decisión asumida.

El primer golpe de autoridad de Carrillo lo dio al medio día. Los 20 senadores del Partido de la U se reunieron en el capitolio para zanjar sus diferencias sobre la terna. Aunque la mayoría estaba con el exministro, un grupo liderado por Mauricio Lizcano y Maritza Martínez estaban jugados con respaldar a María Mercedes López. Todo se resolvió en una votación, que resultó contundente 17 por Carrillo, 2 por López. Tras el resultado, los senadores firmaron un acta, se comprometieron votar en bancada y hacerlo por Carrillo.



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Pero Carrillo hizo moñona con la bancada de Cambio Radical. Los nueve senadores del partido de Vargas Lleras estaban divididos, cuatro con Carrillo y cinco con López, más aún cuando la semana pasada varios medios de comunicación ventilaron la versión de que el vicepresidente estaría apoyando a la exmagistrada antioqueña.

Minutos después de la 1:00 p. m., a los nueve de Cambio Radical se les vio entrando a Mi Viejo, restaurante argentino del barrio La Candelaria, lugar habitual para reuniones de congresistas y magistrados. Allí también estaba el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo. Casi dos horas después, los senadores salieron del lugar con la decisión de votar todos por Carrillo. Para ratificarlo, la senadora Rosemary Martínez agarró su teléfono, telefoneó a Carrillo, y uno a uno le fue pasando a sus compañeros de bancada, quienes le iban diciendo de viva voz que lo respaldarían en la votación del jueves.

Así, “con aire en la camiseta”, como dicen en el ciclismo a un pedalista que se fuga y está próximo a cruzar la meta en solitario, llegó Carrillo a la audiencia pública. Sus compañeros lo hicieron con optimismo, pero quizá sin conocer los movimientos que se habían producido a última hora.

María Mercedes López fue ternada por el presidente Juan Manuel Santos y era la cuota conservadora de la terna. Pero eso no le trajo resultados. Su partido, el Conservador, nunca superó la división. De 17 senadores, nueve mantuvieron su respaldo a la exmagistrada, pero ocho decidieron votar por Carrillo. La consecuencia de esta división es que los ‘godos’ dejarían en libertad a su bancada, pues si adoptaban la decisión mayoritaria de votar por López, seguramente saldrían derrotados el jueves y casi sin acción frente al próximo procurador.

Pese a ello, López expuso sus credenciales, su experiencia en derecho disciplinario, su trayectoria profesional. Le apostó a un discurso de género y aseguró que elegirla como la primera procuradora general en la historia del país le haría un bien a la democracia, no sólo de Colombia sino de América Latina. La abogada comenzó con una frase que siempre gusta en el capitolio “soy de provincia, como ustedes”. Relató su infancia en una familia numerosa de seis hijos en el municipio de Santa Rosa de Osos en Antioquia. “Senadoras y senadores: que su decisión esté desprovista de todo manto partidista (…) Quiero ser la procuradora de la reconciliación nacional”.

López llegó al recinto con un contra importante. Las más prestigiosas organizaciones de la sociedad civil rechazaron su candidatura porques la consideran inhabilitada pues no ha pasado el año que exige la norma de la puerta giratoria desde que dejó de ser magistrada. Aunque el debate jurídico permite ambas interpretaciones, el peso de esas instituciones es importante. Por un lado, está la Corporación Excelencia en la Justicia, que ha liderado durante años el proceso de Elección Visible para darle transparencia a estos procesos. Y por el otro, Dejusticia, cuya demanda tumbó al procurador Ordóñez.

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Jorge Perdomo, vicefiscal de Eduardo Montealegre, habitual en el capitolio desde hace un mes, fue el más contundente en sus declaraciones. Aseguró que el Congreso tenía la llave de la paz para sacar al país del limbo del plebiscito. Muchos entendieron ese mensaje como una clara alusión al fallo de la Corte Constitucional que decía que si esa jornada electoral se perdía, el capitolio podría seguir liderando el proceso. Perdomo les recordó a los parlamentarios que tienen las facultades y la obligación de implementar los futuros acuerdos de paz. “Son ustedes los que le den rienda suelta a ese sueño de la paz. Mi procuraduría va a ser la procuraduría de la paz”. Perdomo también le apostó a disipar los temores de que una eventual elección suya estaría en contra del Gobierno y mucho más del proceso. Subrayó varias veces que el “nunca” se interpondría en ese deseo. “Vote por el Sí y quiero que el país lo sepa”, dijo.

Todos coincidieron en darle un giro a la Procuraduría. No mencionaron nombres propios, pero no se necesitaban aclaraciones. De alguna forma, los tres dejaron claro que no habría opción alguna de que se repitiera la procuraduría de Ordóñez. Al único que le tocó abordar el tema fue a Perdomo, pues le salió en una de las preguntas de los ciudadanos cómo podría evitar que se repitiera la Procuraduría inquisitorial de su antecesor. El ex vicefiscal respondió que no quería referirse a nombre propios, pero que su consigna sería una entidad “moderna”.

Quizá Carrillo fue el más directo, pero aun así no irrespetó a Ordóñez. “No soy descendiente del sectarismo político. La Procuraduría no va a ser el monopolio de un sector político. Representará a toda la sociedad", dijo en principio. “La Procuraduría no será un instrumento de persecución política”, insistió después.

El exministro de Justicia se inclinó por el tono conciliador que ha marcado toda su carrera política. Y quizás el mensaje que dejó más claro es que les apostará a las regiones. En siete oportunidades en sus intervenciones en la plenaria repitió la idea de que “hay que hacer una procuraduría desbogotanizada”.

Pero quizás el mayor significado de los nuevos votos que sumó Carrillo es que, en el papel, en su calculadora, no necesitaría ninguno de los 20 votos del Centro Democrático para hacerse elegir. Hasta la semana pasada, la bancada uribista parecía tener la sartén por el mango pues su apoyo se advertía definitivo para la elección. Su papel se había convertido en el elemento clave al punto que ellos para valorizar ese peso que le sumaban a la balanza advirtieron que elegirían el miércoles por la noche. A los uribistas, Carrillo sólo les ofreció todo el respeto y las garantías en caso de llegar a ser elegido procurador. Hoy se cree que esa colectividad se sume a él.

Algo similar sucedió con los verdes. Nunca se supo realmente dónde estaban esos cinco votos. Se sabía que ellos querían hacer un contrapeso al Gobierno, pero al final cuando las sumas de Carrillo ya lo tenían al otro lado, ellos también se montaron a ese bus. O al menos eso parecía al final de la jornada.

La audiencia terminó y la plenaria fue citada para el jueves para la votación. Sin embargo, las escenas que se vieron en la sede social del recinto del Senado hablaban por sí mismas. María Mercedes López fue la primera en salir, en medio de brazos, besos y felicitaciones cariñosas. Perdomo, maletín en la mano, y en compañía de sus pocos incondicionales. Se ha dicho, por ejemplo, que el Partido Liberal y Cambio Radical acompañará a Carrillo, pero que dos de sus más simbólicas figuras, los hermanos Galán, están con el ex vicefiscal hasta el final.

Por el contrario, la mayoría de senadores saludaban a Carrillo, a quien este martes empezaron a señalar como virtual procurador. Quienes conocen el Congreso vaticinan que los apoyos del exministro crecerán en las próximas horas porque en la política sucede algo sencillo: a nadie le gusta perder. Así, Carrillo se fue de la audiencia con el Senado en el bolsillo.

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