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| 1/20/2016 10:00:00 PM

El drama de cobrar la energía en un barrio subnormal de Cartagena

Semana.com estuvo en uno de los sectores más pobres de La Heroica, donde el único servicio que llega es la energía eléctrica que suministra Electricaribe.

En el sector 3 de Junio del barrio Henequén, al suroccidente de Cartagena, viven 750 familias que han ido construyendo sus viviendas con madera de desecho, bolsas de plástico, costales de lona, estibas, trozos de ramas de los árboles, techos de zinc y eternit.

Llegaron hace una década huyendo de la guerra en los Montes de María, sur del Magdalena, o de Sucre y Córdoba. Antes de que Henequén se convirtiera en barrio subnormal, era un basurero a cielo abierto al que llegaban más de 200 toneladas de basura diarias. Fue cerrado en el 2005 porque no le cabían más desechos.

Sus calles sin pavimentar están atravesadas por canales de aguas negras, postes de madera que sirven para el tendido de las redes ilegales de energía que han ido tejiendo los habitantes con una variedad de cables inadecuados. Es lo que llaman un barrio subnormal porque no tiene servicios públicos, y es un asentamiento ilegal porque construyeron sobre terrenos invadidos. Nadie se atreve a legalizar Henequén porque está encima de toneladas de basura.

A barrios subnormales como este, en los que vive el 20 % de los habitantes de la costa caribe, los servicios no llegan con planificación sino por necesidad y el primer servicio en llegar es la energía porque para hacerlo sólo se necesita de un cable, pegarse a una línea que pase cerca y tirar una extensión hasta una vivienda.

Ese servicio es suministrado por Electricaribe, empresa que ha estado en el ojo del huracán ante las denuncias de los habitantes de la región de cortes permanentes en el servicio. La empresa se defiende y dice que precisamente debido a las conexiones ilegales, la alteración de los equipos y el no pago de facturas, la compañía cada año deja de recibir millonarios recursos que se podrían utilizar en mayores inversiones para mejorar la prestación del servicio.

José García Sanleandro, presidente de Electricaribe, reconoce que cuando hay cortes o suspensiones del servicio por falta de pago o por problemas técnicos, se dispara la conflictividad social. La compañía tiene en Cartagena más o menos unos 35.000 clientes en 75 barrios subnormales, a orillas de la Ciénaga de la Virgen, en las laderas del Cerro de la Popa y en los cerros de Albornoz, entre 150.000 y 165.000 habitantes en una ciudad de un millón de habitantes.

Y es que la región Caribe es un mercado complejo para estas compañías porque el 70 % de la población está en los estratos 1 y 2, que aunque reciben subsidios del Gobierno para pagar las tarifas, a diario tienen que hacer malabares para sobrevivir.

Electricaribe lleva la energía hasta unos medidores frontera en barrios ya normalizados y desde esos medidores la gente de los barrios nuevos comienza a conectarse. Para tender los cables, los usuarios cortan un árbol o consiguen un poste viejo y a medida que llegan nuevos habitantes y el barrio va creciendo, aparecen nuevos postes y se va tejiendo una red de energía a la que cada día se pegan nuevos ‘clientes’.

Cobro puerta a puerta


Pero ¿quién paga los 80 gigavatios que consumen mensualmente los clientes de los barrios subnormales en la costa? La deuda en estos barrios es, según Electricaribe, de 450.000 millones de pesos. Además, ¿cómo se sabe cuántos kilovatios consumió una familia si las viviendas no tienen contador individual ni nomenclatura?

Electricaribe diseñó un programa de referenciación geográfica de cada uno de los predios con google maps y además a cada vivienda le realizan censos de carga. En el caso de Henequén, lo que diga el contador se divide entre la totalidad de las familias y se les agrega el censo de carga por cada uno de los electrodomésticos que utilizan; el valor de la factura va desde $19.000 hasta $50.000.

Este es un sistema flexible que permite a cada cliente pagar lo que pueda, siempre y cuando lo haga de manera continua cada mes. En Cartagena, de los 35.000 predios subnormales, hay 15.000 clientes que pagan puntuales, 10.000 que pagan el 50 % de la factura y otros 10.000 que no hacen ningún tipo de pago.

En la costa han sido georreferenciados 90.000 predios subnormales, pero como se trata de familias que se mudan permanentemente, cada tres meses actualizan los datos. Eso ha permitido tener una tipología de consumo de cada comunidad en todos los departamentos y ciudades, a nivel tanto de hábitat como de consumo.

En Henequén el pasado jueves Electricaribe hizo una mejora técnica con la ayuda de la comunidad, reemplazaron los postes de madera y los cables inadecuados por postes de cemento y cables seguros.

En los últimos años los gobiernos departamentales y municipales han presentado 652 proyectos de normalización para beneficiar a 210.278 familias con un costo de 430.636 millones de pesos. Hasta la fecha se ha avanzado y fueron terminados 302 proyectos de normalización eléctrica, de la que se beneficiaron 108.355 familias con una inversión de 182.753 millones de pesos.

En los próximos dos meses la empresa debe presentar un plan de acción para mejorar el servicio, pero las entidades oficiales y los clientes subnormales deben pagar los 600.000 millones de pesos que adeudan para que la empresa pueda reinvertir.

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