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| 9/8/2012 12:00:00 AM

Embarcaciones militares: buen viento y buena mar

Colombia empezó a construir sus propias embarcaciones militares con tan buenos resultados, que se ha transformado en un referente regional en la fabricación y reparación de naves.

Para patrullar sus ríos y ejercer su soberanía marítima, durante décadas Colombia tuvo que depender de buques usados construidos en otros países, que en muchas ocasiones provenían de la Segunda Guerra mundial. Para prolongar su vida útil las naves tenían que ser sometidas cada cierto tiempo a costosas repotenciaciones y actualizaciones de sus sistemas de combates. Y para empeorar las cosas, difícilmente se adaptaban a la misión de recorrer parte de los 20.000 kilómetros de ríos del país.

Ese panorama empezó a cambiar hace 12 años cuando el Ministerio de Defensa y la Armada Nacional decidieron crear Cotecmar –Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval, Marítima y Fluvial–. “Desde su creación el objetivo es que todas las embarcaciones que Colombia necesita para garantizar su seguridad y soberanía sean construidas por completo aquí. Y adicionalmente prestar servicios al sector privado, al incursionar en la construcción de remolcadores y en todo lo relacionado con plataformas marinas para la explotación de yacimientos de hidrocarburos y gas en las costas”, dijo a SEMANA el contraalmirante Roberto Sáchica, presidente de esa entidad.

La primera generación de embarcaciones fabricadas por la industria naval colombiana fueron unos buques nodrizas que acompañaban a las patrulleras de combate por los ríos en las regiones donde tienen presencia los grupos guerrilleros. Su función era de abastecimiento, para servir como una especie de dispensarios y apoyar a la infantería y a las embarcaciones de combate.

Pero estos barcos no estaban preparados para eventuales ataques, por lo que la segunda generación de las llamadas nodrizas fueron construidas con blindaje y armamento, aunque conservaron la función como patrulleras de apoyo fluvial. La tercera y más reciente generación, que entró a operar hace un año es un buque completamente blindado. Sus sistemas de propulsión tradicionales fueron modificados por bombas de agua water jet que eliminan los timones y evitan que los troncos dañen las hélices. Esas actualizaciones facilitaron que hoy las ocho fortalezas flotantes construidas por Cotecmar lleguen a combatir en ríos antes inaccesibles.

El segundo prototipo desarrollado por Cotecmar, es la patrullera de apoyo fluvial. Más liviana que las anteriores, tienen un nivel tres de blindaje lo que les permite desplazarse en afluentes con un calado de solo 80 centímetros. Estas lanchas fueron prefabricadas y llevadas en camiones hasta los departamentos de Caquetá y Guaviare, en donde se ensamblaron para patrullar los ríos Orteguaza y Guaviare.

El tercer tipo es una lancha patrullera de río, de las cuales la Armada Nacional tiene ya tres y una orden por cuatro más. Y la última embarcación construida para patrullar los ríos es una lancha más pequeña para el combate fluvial, con motores fuera de borda, con capacidad para llegar a los puntos más recónditos, construidas en fibra de vidrio, protección blindada tres y capacidad para seis hombres. El gobierno brasileño ya mostró interés en adquirir 40 embarcaciones de este tipo.

La joya de la corona, hasta el momento, es el buque patrullero OPV, destinado a ejercer soberanía en la zona económica exclusiva de los mares colombianos, una embarcación altamente sofisticada, capaz de transportar un helicóptero mediano y una lancha interceptora autosuficiente. Con estos buques la Armada está en capacidad no solo de hacer interdicción marítima, sino búsqueda y rescate.

En los talleres de Cotecmar en Cartagena se les hace mantenimiento a los submarinos y a las fragatas ARC Caldas, ARC Independiente, Antioquia y Almirante Padilla. Antes ese tipo de reparaciones debían realizarse por fuera del país con elevados costos y demoras. “El objetivo es que antes de diez años podamos estar fabricando nuestras propias fragatas con tecnología propia”, afirma el contraalmirante Sáchica.

Cotecmar es fundamental no solo desde el punto de vista estratégico, sino como fuente de ingresos. En su primer año facturó 21.014 millones de pesos, el año pasado alcanzó 180.000 millones de pesos, lo que la ubicó en la lista de las 500 empresas más grandes del país, y espera terminar 2012 con ingresos por encima de los 200.000 millones de pesos.

En 12 años ha construido tres hangares, uno para construcción de barcos de hasta 3.600 toneladas, otro para cortar 4.000 toneladas de acero al año y otro más solo para submarinos. En ese tiempo ha construido 27 barcos y anualmente repara casi 60, la mitad de otros países. Como dicen los marinos, Cotecmar navega con buen viento y buena mar.
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