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| 9/8/2014 12:00:00 AM

Emcali, ¿cuál es el ‘bochinche’ que hay allí?

En medio de la reestructuración de la empresa insigne de los caleños hay dudas sobre la contratación y el rumbo de la compañía.

Durante 13 años, las Empresas Municipales de Cali (Emcali) estuvieron intervenidas por el Gobierno Nacional. Por eso, cuando el presidente Santos tomó la decisión de devolvérsela a la ciudad en junio del año pasado, los caleños pensaron que por fin iban a tener unos mejores servicios públicos.

Sin embargo, el cambio ha sido muy lentamente y cada vez hay más ruido en torno a la empresa. Los sindicatos, algunos de los cuales ayudaron a quebrar la empresa y manejan hoy grandes privilegios, junto con empleados, concejales, políticos y algunas voces, han advertido que las cosas no van bien dentro de Emcali.

A estas voces se han unido la Superintendencia de Servicios Públicos, el Ministerio de Minas y Energía, y la Comisión de Energía y Gas (Creg), que han expresado su preocupación porque, al parecer, los indicadores de la empresa no van bien. Contrario a esto, la administración y el propio alcalde, Rodrigo Guerrero, dijeron que las protestas y denuncias de las últimas semanas nacen de los profundos cambios que se están haciendo, especialmente en el modelo de la contratación. Eso, según él, está pisando callos de contratistas y políticos que durante años han manejado los negocios de la empresa.

El alcalde Guerrero designó gerente al director de Planeación Municipal a Óscar Pardo. Este ingeniero de la Universidad de los Andes, con un buen perfil técnico y académico pero sin experiencia en este tipo de empresas, comenzó una importante tarea para darle un nuevo rumbo a Emcali.

Para comenzar, diseñó un Plan Estratégico y trajo nuevos talentos, especialmente de Bogotá. Si bien el plan es ambicioso y busca que Emcali se acerque en unos años a EPM, los resultados del primer año, según la Superintendencia de Servicios, no son los mejores: las pérdidas en el acueducto –por mal estado de la red y por robo continuado– ya superan el 52 %, es decir, por cada 100 metros cúbicos que trata, el 54 % no se factura. Los clientes de telefonía se están perdiendo aceleradamente a manos de Une, Claro y DirecTv y en Energía hay un hueco financiero que podría superar 70.000 millones de pesos.

Uno de los cuestionamientos de los sindicatos al jefe de Planeación Pardo está en el contrato que Emcali firmó, de forma directa, con la firma Baliza, de propiedad de la exgerente del acueducto de Bogotá Astrid Álvarez. Este busca crear un Modelo de Abastecimiento Estratégico (MAE), similar al que hizo en esa empresa y en Ecopetrol, para reformar y centralizar el proceso de contratación, y darle mayor transparencia. “Antes los contratos se hacían con tres cotizaciones y se extendían a niveles exagerados a través de otrosíes. Hoy participan numerosos proponentes”, dijo Pardo.

Desde el año pasado se firmaron con Baliza dos contratos y un otrosí por más de 3.000 millones de pesos. Según Álvarez, la meta es que Emcali tenga un sistema de contratación eficiente y los ahorros que ya se han conseguido superan con creces el valor del contrato.

“Hemos encontrado muchos puntos críticos en la empresa, por ejemplo en vigilancia o en suministro de combustibles, y con lo que estamos haciendo, la empresa ahorrará 25.000 millones de pesos este año. Lo que pasa es que cambio genera resistencia”.

Sindicatos  y concejales, entre otros, consideran que no están en contra de los cambios si son para mejorar la empresa, pero que contratar más de 3.000 millones de pesos en asesorías, con un otrosí a dedo, “no significa un ahorro ni un ejemplo de lo que la nueva gerencia quiere hacer”.

Pero a Pardo le siguen lloviendo críticas porque se podría haber configurado un favorecimiento. Según directivos de la Unión Sindical de Emcali (USE), el funcionario estudió la carrera profesional con el esposo de Astrid Álvarez y trabajó con ella en el pasado. Además, dicen que “ella se ha convertido en el poder detrás de la gerencia y pieza clave para traer contratistas o grandes socios a dedo”, dice uno de los directivos de USE.

“Nos contrataron porque somos los mejores y al mejor precio, y el hecho que nos conozcamos nada tiene que ver con una preferencia”, dice Álvarez. A su vez, Pardo advierte que la junta directiva, tras evaluar varias opciones a través de un estudio de mercado, decidió que era el mejor aliado para Emcali podía.

Además de la firma Baliza, los trabajadores denunciaron el exceso de contratos de asesoría y prestación de servicios. “Detrás de sus buenos planes de transformación también hay una nómina paralela de asesores amigos de él o cercanos a la Alcaldía de Cali”. Entre mayo y agosto se firmaron más 100 contratos, en su mayoría para prestar servicios de asesoría jurídica, legal o de representación, por más de 740 millones de pesos. La remuneración para estas labores fluctúa entre cuatro y 14 millones de pesos al mes.

Pardo dijo que son cargos que requeridos en las diferentes áreas de la empresa.

Uno de los contratos que han generado polémica es el de Diego Alejandro Forero, uno de los pocos que por contrato puede tener viáticos y gastos de representación. Esa figura fue usada del 13 al 26 de julio, cuando recibió 48’982.859 de pesos por acompañar al gerente a Seúl, Tokio y San Diego (Estados Unidos). El mismo Pardo recibió 19 millones de pesos de viáticos para el mismo periplo y dijo a Semana.com que no representaba ninguna irregularidad. “Como estábamos en Ley de Garantías, la mitad de los recursos de Forero fueron para financiar el viaje de otro asesor, Diego Ossa, experto en estos temas que está en ‘préstamo’ por los empresarios de la ciudad”. Hay dudas sobre la legalidad de este hecho.

Más allá de los ‘bochinches’ internos, de las protestas y de las denuncias de lado y lado, en la Superintendencia de Servicios Públicos hay preocupación por la empresa. Hace unas semanas, en un hecho inusual, como lo catalogó la misma entidad, viajaron dos comisiones para revisar las cifras de los negocios de energía y aguas de Emcali.

Inicialmente buscan determinar el estado financiero de la empresa, si ha ocurrido en alguna deficiencia o adulteración contable, y determinar cómo va su viabilidad económica.

Aunque la superintendente, Patricia Duque, dijo que sólo en los próximos días tendrá el informe definitivo, dijo que estaba “muy preocupada por lo que está pasando en la empresa”.

Incluso, ahora se cuestiona a la gerencia por firmar un nuevo otrosí entre Emcali y la ciudad para la prestación del alumbrado público, que le representará pérdidas a la empresa por más de 45.000 millones de pesos.

Más allá de los intereses, conflictos y cifras enfrentadas que hay en torno a Emcali, es claro que frente a tanto 'bochinche' el alcalde de Cali debe hacer una revisión en frío de los indicadores y las finanzas reales de la empresa para determinar si ha mejorado o no en manos de la ciudad, y si el rumbo de algunos negocios es el que más les conviene a los caleños.
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