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| 7/31/2012 12:00:00 AM

Emcali: la joya de la corona que se pelean en el Valle

La intervención desde hace doce años de las Empresas Municipales de Cali, por parte de la Superservicios está causando roncha entre los caleños que se sienten 'conejeados' y se preguntan por qué la siguen manejando desde Bogotá

Emcali ha sido considerada 'la niña consentida' y modelo empresarial del sector público en el Valle del Cauca. Es tal el prestigio y eficiencia de esta compañía de servicios oficial, que a nivel nacional desde hace varios años se ubica entre las diez mejores y en 2011 ocupó el cuarto lugar entre las 500 empresas más exitosas del departamento.

Pero todo ese palmarés contrasta con una cruda realidad. Hoy la empresa sufre una preocupante contracción en su portafolio de telecomunicaciones y en acueducto la ciudad sigue padeciendo los tortuosos cortes de agua. Esos problemas coyunturales pusieron sobre la mesa una insistente pregunta de los caleños: ¿Por qué Emcali sigue intervenida?

Desde el pasado 19 de enero el Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, SPD. César González, dio algunas luces frente a esa inquietud. El funcionario le dijo a los concejales caleños que para levantar la intervención que desde hace doce años mantiene la SPD sobre Emcali se requieren tres condiciones: “La firma de un pacto de buen Gobierno, definir el futuro del componente de telecomunicaciones y el pago de la deuda de un billón de pesos que Emcali le debe a la nación”.

El tema cayó como un baldado de agua fría para los caleños que soñaban con retomar el control de su empresa lo más pronto y evitar que las decisiones cruciales se sigan tomando desde Bogotá. Las dos primeras condiciones ya eran conocidas, pero la de pagar la deuda como requisito para devolverla causó indignación. Primero, porque de tajo extiende la intervención hasta el 2019 cuando se saldaría la deuda. Y segundo, porque ese dinero le fue 'condonado' a la ciudad desde 2005 por el entonces presidente Uribe.

El dinero que puso la Nación se usó para pagar una deuda de Emcali con la banca japonesa y el compromiso es reinvertir esa suma en infraestructura de la ciudad, una vez la entidad caleña le devuelva la plata a la Nación a través de un fondo de solidaridad. Así se estableció en un convenio que conoció Semana y que firmaron Emcali y la SPD en 2009.

Pero más allá de la minucia legal de esa deuda que nadie niega, lo que llama la atención es la extensa intervención de una empresa con más poder presupuestal y burocrático que la misma alcaldía. Maneja recursos de 1.8 billones de pesos al año y una nómina de 3.400 trabajadores.

Gracias a la intervención Emcali redujo su deuda de 2.4 billones de pesos que tenía en el año 2000, a sólo 350.000 millones de pesos. Nadie niega que la SPD salvó a una entidad inviable que estaba cooptada por políticos y en banca rota.

Doce años después de ese largo proceso hasta el alcalde Rodrigo Guerrero cree que la intervención "ya cumplió su misión y se ha prolongado innecesariamente", dijo a SEMANA tras afirmar que buscará dividir el componente de telecomunicaciones para acelerar la retoma de la empresa.

Pero la idea de dividir a Emcali para cumplir la exigencia de la SPD generó más suspicacias, "lo que buscan es ganar más tiempo y así extender la intervención y seguir manteniendo la burocracia capitalina", explicó Albert Quintero, vicepresidente de Sintraemcali.

A eso se suma que en la actualidad Emcali tiene cinco sindicatos, todos con convención colectiva y con una particularidad inusual: Enfrentados entre ellos.

Harold Viáfara, presidente de la Unión Sindical de Emcali, USE, aclaró que esas diferencias ya fueron subsanadas y ahora están unidos para luchar en una misma dirección por la empresa, "el primer paso que dimos fue instaurar una Acción Popular pidiendo tumbar la intervención de la Superservicios".

Respecto a lo que ocurre alrededor del componente de Telecomunicaciones, argumentó que todo hace parte de “una estrategia para marchitar esa parte de la empresa y así entregarla a un privado”.

Los lunares

Sin desconocer los buenos resultados de Emcali durante la gestión de la Superservicios, hay varios problemas que si bien no son nuevos, tampoco mejoraron durante los últimos doce años de intervención.

Por ejemplo, nadie se explica que pese a ser una de las mejores empresas de servicios públicos del país, Emcali no esté en capacidad de suministrar el servicio de acueducto en forma continua y durante los 365 días del año. Esa debilidad es la que tiene a los caleños con sed y afrontando cortes en el suministro de agua potable en forma frecuente.

Actualmente lo padecen algunos sectores de la ciudad. En 2007 fueron 30 cortes, 47 en 2008, ocho en 2009 y cuatro en 2011. Siempre hay un motivo para esos racionamientos. En invierno, por exceso de sedimentos en sus fuentes hídricas; y en verano, por sequía de sus afluentes, los ríos Cauca y Cali.

El problema de fondo es que Cali requiere la construcción de un embalse, pero aunque ya se gastaron miles de millones de pesos en estudios técnicos, el proyecto sigue en el papel y sin dolientes.

Por otro lado, la Superservicios ha dicho de mil formas que para devolver a Emcali al municipio se requiere resolver el problema del componente de Telecomunicaciones mediante el cual la empresa ofrece los servicios de telefonía y banda ancha.

Lo absurdo es que pese a las alertas existentes en torno a la vulnerabilidad del negocio, sigue sin solución y acumulando cifras negativas preocupantes. Un informe de gestión reveló que el año anterior se perdieron 34.942 clientes y bajaron las ventas de banda ancha.

¿Contratitis?

Desde su intervención Emcali ha tenido catorce gerentes y con algunos lunares. En poder de SEMANA hay decenas de contratos que suman más de 32.000 millones de pesos de años anteriores y que si bien no configuran una ilegalidad, llaman la atención porque los beneficiarios son personas naturales o empresas bogotanas, algunas cercanas a la SPD. Incluso el polémico grupo Nule estuvo en fila para una licitación y también figura una asesoría jurídica con el bufet de Enrique Vargas Lleras.

Por ejemplo, hay una docena de contratos por cerca de cinco mil millones de pesos a favor de un abogado externo caleño para que los represente en procesos laborales. Lo curioso es que Emcali cuenta con una oficina con 39 juristas para tal efecto. Aparece otro contrato con una cooperativa de vigilancia cuya sede principal es Bogotá y por valor de 27.700 millones de pesos. Y como si fuera poco, cobran el servicio de vigilancia de tres perros a 5´383.000 pesos mensuales cada uno; o sea el doble de lo que gana un obrero por esa misma labor.

Sumado a todo ello, desde los sindicatos aseguran que las gerencias y jefaturas de Emcali son utilizadas como un 'carrusel de jubilación', donde llegan personas de otras regiones a cerrar su vida laboral y de paso llevarse jugosas pensiones con cargo al pasivo pensional de la empresa.

Pese a los controles de la SPD, hoy es vox populi que reconocidos congresistas vallunos tienen poder burocrático dentro de la empresa. Por eso muchos temen que al retornar al municipio Emcali caiga de nuevo en desgracia, pero también creen que mantener la intervención es perder el control absoluto sobre la joya de la corona de la ciudad.
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