Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/04/19 09:28

Emilio Tapia, de la Picota a un batallón del Ejército

El fin de semana pasado, según fuentes del Inpec, el empresario fue trasladado a Malambo por orden de un juez.

Emilio Tapia Foto: Guillermo Torres

El fin de semana pasado, según fuentes del Inpec, el contratista involucrado en el mayor escándalo de corrupción en Bogotá fue trasladado a Malambo.

La orden del juez fue perentoria y sin dar mayores explicaciones. Tapia abandonó uno de los pabellones de máxima seguridad en la cárcel La Picota en Bogotá, para ser recluido en el Pabellón número 2 de ingenieros de Malambo, en Atlántico.

En esta oportunidad la orden fue dada por el fiscal tercero delegado ante la Corte Suprema de Justicia, que emitió la decisión mientras que en el Inpec nadie preguntó cuáles eran las razones.

Hace poco menos de dos meses, un juez de Bogotá había ordenado que Tapia fuera enviado a una base naval en Cartagena, por supuestos motivos de seguridad. Sin embargo, allá no lo recibieron.

Si bien para el traslado del empresario involucrado en el mayor escándalo de corrupción de la capital se han argumentado motivos de seguridad, en el Inpec están desconcertados.

Tapia estaba en uno de los pabellones más seguros, entre otras cosas porque necesita ser protegido. Se trata de uno de los testigos más importantes de la Fiscalía en decenas de procesos del denominado ‘carrusel de la contratación‘. Por eso, para el ente investigador, es importante asegurarse de que esté bien.

La Fiscalía, por su parte, insiste en que responden única y exclusivamente a motivos de seguridad, pues Tapia habría sido objeto de atentados.

Esta no es la primera vez que un juez ordena medidas para proteger al principal testigo de la Fiscalía en el escándalo del carrusel. El 20 de enero se ordenó a la Policía Nacional brindar acompañamiento a su familia, tras denunciar seguimientos y amenazas contra su vida.

El excontratista Emilio Tapia fue condenado a 17 años de prisión  por los delitos de interés indebido en la celebración de contratos y cohecho propio. También tiene otra sentencia de tres años por el delito de concierto para delinquir. Todavía lo espera una condena por enriquecimiento ilícito.

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