Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/01/09 00:00

En camino viene otra condena por ‘falsos positivos’

En las próximas semanas se definirá la suerte jurídica del excomandante del batallón de La Popa, con sede en Valledupar, Hernán Mejía Gutiérrez.

El excoronel Hernán Mejía es señalado por la Fiscalía de tener presuntos nexos con los paramilitares. Foto: Archivo SEMANA

En la recta final se encuentra el juicio contra el excoronel Hernán Mejía, excomandante del batallón de La Popa -en la capital de Cesar-, acusado por la Fiscalía de los delitos de concierto para delinquir, conformación de grupos al margen de la ley y homicidio, relacionados con varios casos de ejecuciones extrajudiciales (o ‘falsos positivos’) y con sus supuestos vínculos con paramilitares.

En el marco de la diligencia judicial que se adelantó este miércoles, la juez cuarta especializada de Bogotá optó por no incluir el testimonio de Rodrigo Tovar Pupo, ‘Jorge 40’, aduciendo que los abogados del exjefe paramilitar ‘pimponean’ el acceso a las pruebas.

El abogado de Tovar Pupo, Hernando Bocanegra, insistió que su cliente sigue en la decisión de colaborar con la Justicia, pero condicionada a que se mejore su situación jurídica en Estados Unidos.

La investigación que cursa en contra de Mejía se inició en el 2007, luego de que en el Ministerio de Defensa -en ese entonces con Juan Manuel Santosa la cabeza- se conoció una serie de denuncias de uno de los escoltas del oficial, que narró la forma como el oficial entregaba resultados a sus superiores.

En su momento, el testigo dijo que antes de cumplir su primer mes al mando del batallón La Popa, el coronel Mejía (quien asumió esa comandancia en enero del 2002) conformó un grupo especial con 14 militares de esa guarnición con el argumento de tener una unidad de reacción rápida. El grupo fue llamado 'Zarpazo’.

“Ese grupito salía y como a las cuatro o cinco horas volvía con la novedad de que habían dado dos o tres bajas. Eso pasaba seguido. A todo el mundo le parecía raro que mientras las contraguerrillas completas, que patrullaban las partes altas y si estaba cerca de la guerrilla no daban bajas, los del grupo ‘Zarpazo’ siempre que salía sí daban bajas”, indicó el escolta en aquella oportunidad.

El escolta de Mejía, quien era suboficial del Ejército, en su testimonio también dijo que esos supuestos resultados se dieron en alianzas con grupos paramilitares que estaban bajo el mando de ‘Jorge 40’ y David Hernández, alias ‘39’.

Uno de los capítulos más tortuosos de esa unión data de octubre del 2005. Al parecer, ‘39’ había tenido una serie de inconvenientes con varios de los hombres que estaban bajo su mando. Decidió entonces hacer una purga interna y ordenó asesinar a 19 de ellos. “‘39’ llamó a Mejía y el coronel envió a los del grupo ‘Zarpazo’ a legalizar el asunto”, contó el testigo.

Así se fabricó la escena que se mostró a los medios como una hazaña militar, cuando en realidad no era más que una farsa.

A la par con Mejía Gutiérrez, también son investigados el teniente José Pastor Ruiz Mahecha, el sargento Aureliano Quejada y siete soldados más del mismo batallón, quienes conocerán su suerte judicial en las próximas semanas.

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