Sábado, 21 de enero de 2017

| 2010/10/16 00:00

En la cuerda floja

La Procuraduría acusó al ex ministro Andrés Felipe Arias de tres fallas graves por el caso de Agro Ingreso Seguro. ¿Qué tanto daño le hará a su carrera política?

El procurador Alejandro Ordóñez le formuló pliego de cargos al ex ministro de Agricultura.

Que la Procuraduría abra un pliego de cargos a un funcionario, por tres fallas que considera "gravísimas" y una más que clasifica como grave -las categorías más altas consagradas en el Código Disciplinario- es una mala noticia para cualquiera. Y sin embargo Andrés Felipe Arias, el polémico ministro de Agricultura del gobierno de Álvaro Uribe, se consideró "aliviado" cuando se enteró, esta semana, de una decisión en su contra en esos términos. "Esto parecía un cáncer y hoy vamos ya en una gripa", dijo.

La reacción de Arias se explica por varias razones. En primer lugar, por su necesidad de bajarle el tono al caso. Para ello se apoyó en el hecho de que entre las fallas señaladas por la Procuraduría, que ahora entrará a investigar a fondo, no figuran algunas de las peores acusaciones que le hicieron a Arias sus enemigos durante la campaña electoral: que utilizó recursos de Agro Ingreso Seguro (AIS) para su causa política, o que benefició a aportantes de su candidatura, o de la de Álvaro Uribe. Los temas que mantuvo el Procurador se refieren exclusivamente a posibles irregularidades administrativas en el manejo de los fondos del programa AIS.

Pero el ingenioso malabarismo del ex ministro de Agricultura con sus declaraciones se debe, fundamentalmente, a que tiene aspiraciones políticas que se podrían afectar con una decisión definitiva en su contra. ¿Qué tanto daño le hará a su carrera el proceso de la Procuraduría? El daño definitivo dependerá de la decisión última del procurador Alejandro Ordóñez, en la que mantendrá o retirará los cuatro cargos y aplicará las sanciones pertinentes que, según el Código, podrían llegar hasta una inhabilidad de 20 años para ocupar cargos públicos.

La primera de las acusaciones es haber celebrado convenios con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica) omitiendo estudios técnicos, económicos y jurídicos. Los convenios analizados para los años 2007, 2008 y 2009 comprometieron más de 286.000 millones de pesos. La Procuraduría también alega que el ex ministro no hizo el procedimiento de licitación pública y usó el de contratación directa para celebrar convenios de cooperación científica y tecnológica con el Iica, lo cual viola el Código Disciplinario.

Otra irregularidad tiene que ver con contratos para proyectos de riego y drenaje en 2008 en los que se asignaron dineros sin que los proyectos cumplieran los requisitos y los estudios debidos. El Procurador pone de presente que la empresa consultora Econometría encendió las alarmas sin que se aplicaran correctivos. El Ministerio Público apunta que al desconocer los principios de transparencia, selección objetiva y responsabilidad se incurrió en otra falla. En este punto, la Procuraduría trae a colación la práctica de parcelar, a través de la cual distinguidas familias propietarias de algún terreno lograron hacerse con millonarios subsidios simulando contratos de arrendamiento que "se firmaron días antes de presentar los proyectos".

La defensa de Andrés Felipe Arias se basa en el argumento de que como ministro no podía conocer el detalle de cada línea de subsidio o crédito otorgado por su cartera. Defiende el carácter científico de los convenios con el Iica y explica que él firmaba los documentos contractuales luego de que estos superaban la revisión de funcionarios especializados del Ministerio.

Poco antes de conocerse el pliego de cargos en su contra, Andrés Felipe Arias había rechazado la oferta que le hizo el presidente Juan Manuel Santos para ser embajador en Italia. Ante la nueva realidad procesal, la pregunta es si Arias quiso evitar un regreso prematuro de Roma, y al ver lo que venía, se cuidó de darles munición a sus enemigos. SEMANA supo, sin embargo, que el ex ministro ya había decidido rechazar el cargo diplomático, y contemplaba más bien presentarse como candidato a la Gobernación de Antioquia. En este último escenario, algunas encuestas privadas le conceden buenas posibilidades. Pero tendría que enfrentarse a Fabio Valencia Cossio, otro alfil del uribismo. La versión oficial del rechazo a la codiciada embajada en Roma asegura que se quedó para trabajar junto a Uribe en la campaña para las elecciones regionales y para enfrentar las diligencias legales que sean necesarias. Además de la Procuraduría, la gestión de Arias en relación con AIS está bajo investigación de la Fiscalía -para determinar si se cometieron delitos- y de la Contraloría -para verificar si hubo daños al patrimonio público.

Lo que está en juego es la carrera de una figura de la que se espera un alto protagonismo político. Arias es una de las personas más cercanas al ex presidente Uribe, y probablemente era su candidato para sucederlo. A diferencia de otros miembros del círculo íntimo del ex mandatario, no tiene frente a él fisuras ideológicas ni diferencias de estilo. Arias es igual de conservador, vehemente, frentero y radical a su jefe. Como si eso fuera poco, también es antioqueño, el tono de su discurso se parece y las reacciones que provoca son igual de polarizantes. Por algo lo llaman 'Uribito', un epíteto que significa admiración para sus amigos y desdén para sus detractores. La propia campaña presidencial del ex ministro lo presentó como "el del Presidente" para resaltar su afinidad con Uribe.

En el corto plazo, descartada la embajada en Italia, Arias se unirá al ex presidente Uribe en su anunciada intención de defender su obra de gobierno y de ayudarles a los aliados que se presenten a gobernaciones y alcaldías. Su principal aporte a la causa, además de ponerles la cara a los medios, será asegurar la coherencia de un sector de la bancada conservadora, en especial en la Cámara, que sigue su liderato.

El camino para Arias, sin embargo, no está para nada despejado. La brecha entre el uribismo y el santismo, en el seno de la coalición de gobierno, tiene grandes posibilidades de hacerse más profunda. Arias es el prototipo de uribista que se siente incómodo con las reformas de corte liberal que busca Santos, y con los cambios de talante que ha introducido el nuevo gobierno. En el mediano plazo, esa posición puede no ser la más rentable.

El escándalo de AIS, además, en las últimas encuestas ya ha afectado su imagen más allá del resultado final de las investigaciones de la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría. Arias espera que en estos fallos se aclare que su participación en las irregularidades fue marginal y no definitiva, y que hubo otros responsables, pero no va a ser fácil desmarcarse de la sombra del escándalo, ya que fue bajo su ministerio que se destapó la caja de Pandora.

Y queda, finalmente, la posibilidad de que alguno de los fallos pendientes salga en contra. En el caso de la Procuraduría, la declaración de Arias, según la cual tiene una gripa y no un cáncer, es una salida ingeniosa de corto plazo pero puede ser inútil a la larga, si hay alguna sanción. Un castigo disciplinario lo marginaría de algunas de las opciones más claras del momento, como la aspiración a la Gobernación de Antioquia. Solo con el paso del tiempo se sabrá si el alivio que sintió Andrés Felipe Arias la semana anterior era real y duradero.

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