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| 6/29/1998 12:00:00 AM

Y EN LA SEGUNDA VUELTA QUE

La clave del éxito depende de un debate en TV y de qué harán los seguidores de Noemí Sanín.

Pase lo que pase tendrá que haber un debate en televisión entre Horacio Serpa y Andrés Pastrana. La explicación de porqué tiene que darse ese debate es simple: los 2.800.000 colombianos que votaron por Noemí Sanín tendrán que ser seducidos por uno u otro candidato para que tomen partido en la segunda vuelta. Y el mejor mecanismo para lograrlo es un debate por televisión. Como se ven las cosas, no será una tarea fácil para ninguna de las dos campañas.A juzgar por los expertos Pastrana arranca la carrera con cierta ventaja. A pesar de que Serpa ganó la primera vuelta por escasos 20.000 votos la verdad es que la mayoría de los analistas políticos reconoce que los casi tres millones de votantes que sufragaron por Noemí son más cercanos a Andrés Pastrana que a Horacio Serpa. En primer lugar, porque por lo menos la mitad de ellos son pastranistas que desertaron en la última semana para apoyar a Noemí cuando vieron que su candidatura sí era viable. Por eso es mucho más probable que regresen a las toldas pastranistas a que se vayan con el candidato liberal. Esto lo confirma el hecho de que todos los sondeos que se han realizado hasta ahora muestran que aproximadamente dos de cada tres votantes de Noemí dicen que van a votar por Pastrana en la segunda vuelta y tan sólo uno por Serpa. El hecho de que tanto Noemí como Pastrana hubieran basado su campaña en tratar de canalizar el anticontinuismo refuerza esta tesis. Pero a pesar de esto no todo el camino es un lecho de rosas para Pastrana. Serpa ha demostrado que es un político muy hábil y que la fidelidad de sus seguidores es a toda prueba. El Partido Liberal y su maquinaria no sólo han probado que funcionan bien sino que pueden crecerse en la segunda vuelta. Esa colectividad logró aumentar su votación hace cuatro años entre primera y segunda vueltas en 1.200.000 votos. Esta vez el reto será el mismo, aunque tendrá que hacerlo sin contar con el dinero del narcotráfico. No obstante hay un fuerte triunfalismo entre las huestes rojas por los resultados del domingo y el recrudecimiento de la polarización se ve venir y puede motivar todavía más el trapo rojo. Con la expectativa de una derrota de Serpa la maquinaria liberal no funcionó a toda máquina. Ahora, con la posibilidad de su triunfo, está calentando motores. El resultado final depende en buena medida de lo que pase en el debate por televisión entre los dos candidatos. En este terreno cada uno de ellos tiene ventajas y desventajas. A favor de Pastrana juega el hecho de que es considerado un buen comunicador con excelente registro en pantalla. Pero la experiencia de hace cuatro años, cuando se enfrentó a Samper, no fue buena. Sus respuestas fueron poco convincentes y la mayoría de los televidentes consideró que Ernesto Samper había ganado en esa oportunidad, lo que contribuyó a la derrota del candidato de la Nueva Fuerza Democrática en la segunda vuelta presidencial. No obstante, puede capitalizar esa experiencia para ponerla a su favor. Pastrana tiene ahora más seguridad y está mejor preparado. En cuanto a Horacio Serpa, es un hombre que se desenvuelve muy bien ante las cámaras y tiene un estilo espontáneo y frentero. Pero para ganar un debate en televisión no basta la facilidad de expresión. A pesar de su trayectoria y de que es un político fogueado hay temas que no maneja y, además, podría verse en problemas al tener que justificar frente a un panel de curtidos periodistas el papel que jugó en uno de los gobiernos más controvertidos de la historia reciente. A diferencia de 1994, esta vez no se espera que la votación aumente entre la primera y la segunda vueltas. En la última campaña, tanto Pastrana como Serpa aumentaron un millón de votos cada uno, lo que dio un total superior a los siete millones de votos. Ahora, con una votación inicial de casi 11 millones de votos y la existencia de una tercería de la dimensión que alcanzó Noemí hace prever que ya no queda mucho de dónde raspar la olla. De los casi tres millones de sufragios conseguidos por ella habrá un sector que definitivamente no vote por ninguno de los dos candidatos que se disputan la Presidencia.
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