Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1987/11/23 00:00

EN LAS BARBAS

Osado atentado terrorista en el Ministerio de Defensa deja un saldo de 10 heridos y pérdidas por 500 millones

EN LAS BARBAS

Luego del asesinato de Jaime Pardo Leal, el país se puso en guardia, pues se anticipaban reacciones de toda índole. El miércoles 14, un día después del entierro del dirigente de la UP, se registraron 11 muertos por incursiones guerrilleras: fue asaltado un puesto de policía en Santander, donde murieron 2 uniformados; se dieron combates en Córdoba donde 4 guerrilleros fueron dados de baja por unidades de la XI Brigada; en Támara, Casanare, 4 campesinos fueron fusilados por las FARC, acusados de ser informantes. En el Guamo fue asesinado un mayor del Ejército y en Pereira un guerrillero murió al intentar activar una carga de dinamita destinada a destruir la acequia de la ciudad. Pero, sin duda, la acción de mayor repercusión en los últimos días fue la del atentado al Ministerio de Defensa, el lunes 19 de octubre a las 4:28 de la tarde, que dejó un saldo de 10 heridos, dados ya de alta, y pérdidas calculadas en 500 millones de pesos.
Es poco lo que hasta ahora saben la Policía Judicial y los organismos de Inteligencia militar sobre la autoría material e intelectual del atentado. Aunque al principio se trabajaba sobre 2 hipótesis básicas: la de un carro bomba introducido al parqueadero del Ministerio, y la de la colocación de una carga explosiva a través del ducto del alcantarillado hasta dejarla bajo tierra en el sitio de la explosión, es esta última la que parece confirmada por el grupo Marte de investigadores del Ejército. "Cualquier otra cosa que se diga es paja", aseguraron miembros del cuerpo técnico de la policía antiexplosivos desde el día del atentado, en tanto que recogían partículas del piso y señalaban el alto poder destructivo de la bomba.
El estudio del grupo Marte asegura que la tapa de alcantarilla del interior del parqueadero fue encontrada fuera de su sitio y que su ubicación original era muy cerca del vehículo donde fue la explosión. De igual forma se asegura que si el artefacto hubiera sido colocado en la parte trasera o delantera de uno de los vehículos, estos habrían volado en átomos, lo cual no sucedió. Al parecer la bomba era un artefacto compuesto por 20 kilos de dinamita, programada por relojes. Estos son los puntos de partida de la investigación que están ya en poder del juzgado primero de instrucción criminal especializado.
Las autoridades militares y de policía coinciden en asegurar que este es el atentado terrorista más osado perpetrado en una instalación militar colombiana, por lo menos en los últimos 7 años. Quizá le pueda anteceder en magnitud el asalto nocturno al batallón Cisneros, donde un comando especial del M-19 intentó destruir las instalaciones, a finales de 1985, días antes de la toma del Palacio de Justicia.
Desde el 22 de julio de 1981 hasta la fecha, han sido 15 los atentados conocidos a instalaciones militares en Bogotá. Estos han dado evidencia de que los sistemas de seguridad no son muy efectivos.
La verdad es que el país se ha salvado de catástrofes mayores por ataques terroristas, no propiamente por la eficacia de la seguridad militar. En muchos casos, han sido los operativos terroristas y guerrilleros los que han fracasado: a la escuela militar entró un mortero el 18 de julio de 1982 y dio contra el pavimento, cuando en realidad iba dirigido a la planta eléctrica. En el batallón Cisneros no explotaron las cargas con dinamita que los guerrilleros colocaron en el polvorín, y en el cerro del Cable, en agosto de 1985 (centro de comunicaciones de la policía Bogotá) también falló el hombre encargado de hacer volar la edificación.
En el Ministerio de Defensa, en 1982, y en el propio comando del Ejército explotó un petardo que acabó con los ventanales.

Finalmente, el 19 de octubre explotó la bomba que estuvo a 2 minutos de matar a 300 personas adscritas al Ministerio de Defensa, que se disponían a regresar a sus hogares en 7 buses que la dependencia pone a su servicio. Y a 2 minutos estuvo Colombia de figurar en las estadísticas de los atentados terroristas más sangrientos de los últimos tiempos.
Sobre la autoría del "bombazo" pronto se escuchó en sectores de izquierda que se trataba de un "autoatentado", cuyo fin era el de voltear la mala opinión frente a los militares luego de la muerte de Jaime Pardo Leal. Pero también se rumoró que el atentado fue una respuesta de rechazo de la coordinadora guerrillera por el asesinato del líder de izquierda. Hasta ahora son sólo rumores y las hipótesis de siempre. Pero apareció un comunicado del movimiento Insurgencia Comunera (?) atribuyéndose el hecho, al que poca atención se ha puesto, aunque los organismos de inteligencia aseguran que está escrito por elementos urbanos de las FARC.--

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