Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/07/18 00:00

EN MANOS DE DIOS

Carta manuscrita de Gómez y comunicados de los secuestradores, certifican que está vivo y plantean marco de la negociación.

EN MANOS DE DIOS

El salón era un verdadero horno. Más de 70 personas entre periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos habían llegado muy puntuales a las 4:30 del miércoles 15 a las instalaciones del diario El Siglo. Rodeado de micrófonos, el ex ministro de Justicia, Felio Andrade Manrique, leyó tres documentos enviados por el llamado grupo Colombianos por la Salvación Nacional del M-19 que, por primera vez, aclaraban realmente la situación del ex candidato conservador Alvaro Gómez Hurtado.
El primero, y seguro el más impactante de los tres documentos, era también el más breve: la carta manuscrita de Gómez a su esposa Margarita. "Un ejemplo magnífico del poder de síntesis que caracteriza al doctor Gómez", según dijera Andrade Manrique. Aparte del poder de síntesis, agregó el ex ministro, la familia reconoció en la carta, la califrafía de Gómez. Pero... ¿qué decía la carta? Poco y mucho, dependiendo de cómo se analizara. La primera frase: "Hace 15 días te vi por última vez", certificaba que a la fecha, 13 de junio, el director de El Siglo estaba vivo. El segundo párrafo revelaba aún más detalles: "Mi destino no está en tus manos, ni en las de nuestros hijos. ¡ Tranquilízate! Está en las manos de Dios". Esto que a primera vista parecía un simple mensaje tranquilizador para la familia, tenía más implicaciones. La primera, dejar en claro que la vida de Alvaro Gómez no depende de una negociación entre sus secuestradores y la familia, sino de un proceso de mayores dimensiones. La referencia a Dios en el final de este párrafo fue interpretada por los "alvarólogos" como un homenaje a su padre Laureano Gómez, quien siempre mencionaba la frase de Kempis según la cual: "Los hombres somos como briznas de hierba en las manos de Dios".
El segundo documento era una breve carta de los secuestradores a Felio Andrade. Para todo el mundo fue claro que el ex ministro había sido escogido como mensajero de las cartas para la familia Gómez, por sus declaraciones una semana antes, según las cuales la situación nacional era tan crítica que era necesario "hablar hasta con el diablo". Sin embargo, en esta selección también había mar de fondo. Felio Andrade no era solamente uno de los más allegados a Gómez ni un ex ministro de Justicia más, sino precisamente el ex ministro de Justicia bajo cuya gestión se concibió, aunque no se dictó, el famoso Estatuto de Seguridad de la administración Turbay Ayala. Todo esto podía explicar por qué el M-19 en lugar de hacer llegar directamente sus mensajes a la familia, decidió que hicieran escala en las manos de Felio Andrade.

EL ESPIRITU DE BATEMAN
Golpear duro y hablar blando. Así podría definirse la táctica del M-19 en el caso de Alvaro Gómez. Según le dijo a SEMANA una fuente de los organismos de seguridad del Estado que lleva varios años estudiando el comportamiento del M-19, "el comunicado del 13 de junio enviado a la familia Gómez encaja muy bien con el M-19 de los primeros años: un golpe audaz y espectacular que despertaba la atención de todo el mundo, para luego hacer exigencias que, dadas las circunstancias, no parecían descabelladas, salvo en el atroz secuestro y asesinato de José Raquel Mercado. Por ejemplo, un caso típico fue el de la Embajada Dominicana, en el que la calidad de los rehenes no tenía antecedentes en la historia del terrorismo. Sin embargo, las exigencias no fueron nunca realmente imposibles de cumplir y, además, en el curso de las negociaciones hubo gran flexibilidad". Pero así no ha sido siempre el M-19. Y el caso típico en este punto fue la toma del Palacio de Justicia, en la que una de las peticiones era la de que el Presidente, ni más ni menos, se hiciera presente para ser juzgado públicamente con todo y transmisión de radio. En este caso, por razones de sobra conocidas, no se pudo saber nunca qué tan flexibles habrían podido ser los guerrilleros en la negociación. En lo que se refiere al secuestro de Alvaro Gómez, y a juzgar por el comunicado del 13 de junio, esta etapa parecia haber sido superada y todo indicaba que había un regreso al espíritu inicial del movimiento, cuando Jaime Bateman era su cabeza visible.
Había incluso en el mismo tono del comunicado un deseo casi de pedir excusas por tener cautivo a Gómez: "Tengan la certeza que, pese a las circunstancias, está en las mejores condiciones". También era clara la intención de presentar como cordial la relación cautivo-captores. No en vano se referían siempre a Gómez como "Alvaro". En el texto, por otra parte, no aludian al ex candidato como a un rehén y aclaraban: "No vamos a negociar una vida por la publicación de un comunicado, cuando lo que está en juego es el destino del país..." Resultaba evidente de la cuidadosa lectura del documento, que éste no podria haber sido escrito ni por el ELN, ni por las FARC, ni por los narcotraficantes. Cada palabra, cada frase, cada párrafo tenía un mensaje explícito y otro implícito, todos ellos calculados. Además, la referencia al documento del ministro de Defensa, general Rafael Samudio Molina sobre la necesidad de reforzar las finanzas del Ejército, no sólo contenía una opinión expresada sin el acaloramiento tradicional, sino que daba una clave que ratificaba que la fecha del documento si era la del 13 de junio, un día después de que se hiciera pública la carta de Samudio al Presidente.
Finalmente, y quizás lo más importante, era que en todo el planteamiento del M-19 expuesto en el comunicado no había ninguna referencia al gobierno del presidente Barco, como si éste no tuviera papel alguno qué cumplir en el desarrollo y desenlace del episodio. Analistas de fino olfato consideran que esta omisión no es gratuita. Al fin y al cabo, la experiencia del movimiento negociando con un gobierno -el de Belisario Betancur- no fue la mejor. "Es como si el M-19 se hubiera dado cuenta de que no tiene sentido montar de nuevo el mismo rollo de Diálogo Nacional si la contraparte es solamente un gobierno que no puede garantizar que la clase política y otras fuerzas lo apoyen en la apertura política y las reformas". Este mensaje, entonces, pareceria haber sido lanzado hacia un interlocutor más amplio que el propio ejecutivo, es decir, a la clase política y a otros sectores de la sociedad. Y así pareció entenderlo el ex presidente Misael Pastrana, quien después de una larga reunión con el Directorio de su partido hizo público un comunicado en el cual proponía un diálogo sin exclusiones (ver recuadro).
A pesar de las graves circunstancias, los comunicados del M-19 que se conocieron la semana pasada dejaron una sensación de alivio. Alvaro estaba vivo y el M-19, en tono conciliador, no lo presentaba como cabeza de la oligarquía en quien había que expiar todos los males de la guerra sucia, sino casi como un interlocutor al que ya se referían por su nombre de pila. Sin embargo, nada de esto excusa ni justifica la atrocidad del delito del secuestro ni tampoco algo igualmente grave, el hecho de tener al país en vilo, corriendo el riesgo de polarizar aún más las fuerzas, independientemente de los mensajes de reconciliación.

CESE AL FUEGO
El impacto mayor del anuncio que hizo el Partido Social Conservador a través del ex presidente Pastrana fue el del "cese el fuego" al gobierno, expuesto desde el primer párrafo del documento leido el jueves 16 a las 6:10 de la tarde: "Sobran las razones para la crítica por los graves errores, desaciertos, confusiones del gobierno en los días recientes, pero es en tan alto grado inquietante la situación que atraviesa el país que queremos abstenernos de hacer más dolorosa herida que es manifiesta en el cuerpo de la nación". Para obviar cualquier duda Pastrana dejó en claro que esto no se hacia exigiendo contraprestación burocrática alguna.
Pero a pesar de que fue en este punto en donde se centraron los grandes titulares de la prensa, en el comunicado de los conservadores había más de un destinatario. Más allá de los mensajes al gobierno y al Partido Liberal, había otro, concentrado en el penúltimo párrafo, en el cual parecía recogerse el guante que lanzara el M-19 en su comunicado a la familia Gómez el 13 de junio. Aparte de invitar no sólo al liberalismo, sino también a la Unión Patriótica y a las "demás fuerzas sociales y económicas a meditar sobre los males que circundan la nación", aclaró que el acuerdo que resultare de esas conversaciones "no puede ser contra sector alguno de la nación porque carecería de toda grandeza y de la necesaria viabilidad".
En este punto, tanto el M-19, que en su comunicado reiteró la necesidad de un acuerdo "entre todos", como el Partido Social Conservador, iban más alla de la propuesta de "salvación nacional" que, días atrás, hiciera el presidente de la Dirección Nacional Liberal, Hernando Durán Dussán, que tenía más bien un tinte bipartidista. Por ahora no son más que declaraciones de buena voluntad, pero tal y como estan las cosas, algo es algo y peor es nada.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.