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| 7/17/2015 11:00:00 AM

En operación ‘Rumba’ caen los “discotequeros”

La Policía Metropolitana capturó a 13 personas señaladas de distribuir los estupefacientes en Chapinero.

La vida diurna y nocturna en el conocido sector de Chapinero, en el centroriente de Bogotá, es agitada por el alto flujo de personas que allí entran y salen. El comercio es alto y los bares y discotecas pululan en el sector. Eso hace que el lugar sea apetecido por los vendedores de estupefacientes, que encuentran un mercado dinámico y libre.

Esas condiciones eran inmejorables para los ‘discotequeros’, una red de 13 personas dedicadas al microtráfico de estupefacientes liderara por alias el 'Chulo', un hombre reconocido por las autoridades ya que tenía antecedentes por venta y porte de drogas. A él se le señala de ser el encargado de manejar las entregas.

Desde diciembre del 2014, los investigadores de la Policía de Bogotá iniciaron las pesquisas para determinar cómo funcionaba y quiénes hacían parte de la red de microtráfico que controlaba el mercado de drogas ilícitas entre las calles 57 y 59 y las carreras 11 y 13.

La red no era sólo un expendio de drogas ilícitas de los llamados 'jíbaros' que distribuyen en la calle los estupefacientes. La especialidad era la venta en una discoteca ‘Music Express’ y las entregas a domicilio.

Dentro del establecimiento y con la complacencia del administrador, se vendía marihuana y cocaína. Incluso, en el allanamiento del local se encontró una gran cantidad de estupefacientes. También desde allí se dirigían los pedidos que eran entregados a clientes en apartamentos cercanos.

El negocio era redondo, un viernes podían generar ventas a más de 600 personas, entre universitarios y oficinistas, que acudían al lugar para divertirse. El cálculo de la Policía es que en un buen día podrían tener utilidades de siete millones de pesos.

Como el sitio de rumba sólo abría los fines de semana, los integrantes de la red tomaron la decisión de vender bazuco en el día. Lo hacían a los habitantes de la calle. Entre 50 y 60 personas compraban la peligrosa droga.

Para no ser detectados en las requisas de la Policía, los jíbaros escondían las dosis en alcantarillas y huecos en paredes. En una vivienda cercana la droga era empacada para que se distribuyera entre los vendedores.  

Pero ¿cómo se pudo llegar a esta red? Las denuncias de los vecinos hicieron que en diciembre se activara una investigación. Durante los seguimientos los policías se hicieron pasar por estudiantes universitarios y compradores para determinar específicamente quién distribuía las drogas, los jefes y la forma de comercializarlas.

El director de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Humberto Guatibonza, aseguró que los presuntos integrantes de la red de microtráfico ya fueron presentados ante un juez, “quien ordenó que estas personas deberían estar en centro carcelario debido a su peligrosidad”.

Los 13 señalados de pertenecer a la red tendrán que responder por los delitos de concierto para delinquir agravado, porte y tráfico de estupefacientes. 
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