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| 3/22/2014 3:00:00 AM

"En estas elecciones el sistema hizo crisis"

Guillermo Rivera, uno de los mejores representantes de la legislatura pasada, dice que la política electoral tocó fondo.

María Jimena Duzán: Una de las sorpresas de estas elecciones es  que usted, reconocido por ser uno de los mejores congresistas, esté perdiendo su curul  por solo 390 votos en el preconteo. ¿Qué explicación tiene?

GUILLERMO RIVERA:
Desde el inicio de esta contienda yo alerté a la ciudadanía diciendo que esta era una campaña de billeteras y no de ideas. Dije que había demasiado dinero en las campañas, demasiada compra de votos.

M. J. D.: En estas elecciones lo que ha sido evidente es que por cuenta del voto preferente la pelea es entre candidatos de un mismo partido. Unos a otros terminan canibalizándose…

G. R.:  
Lo que yo creo es que en estas elecciones el voto preferente hizo crisis. La propia Constitución señala que las decisiones dentro de los partidos tienen que ser democráticas. Y si eso es así, pues no hay razón para pensar que la lista cerrada sea a bolígrafo. Una lista cerrada les permitiría a los ciudadanos identificarse con una organización política y se evitaría que personas muy distintas entre sí terminen disputándose los votos. Imagínese posiciones como las que yo he defendido siempre, la del matrimonio igualitario, la sentencia de la Corte Constitucional frente al aborto, posiciones que podríamos decir liberales, al lado de las posiciones como las de Viviane Morales que es senadora electa y cristiana. ¿Qué va a hacer Vivian Morales al interior de la bancada liberal cuando el proyecto de ley del matrimonio igualitario vuelva a discutirse? El Partido Liberal a mi juicio debería ser uno de los mayores defensores de los derechos de última generación, sobre todo ahora que José Darío Salazar y sus amigos quieren promover un referendo para que se desconozca el fallo de la Corte que permite el aborto en tres casos específicos.

M. J. D.: Con su salida del Congreso el liberalismo no solo pierde uno de sus mejores congresistas sino el gran abanderado del tema de las víctimas. ¿Quién puede tomar esa bandera en el liberalismo?  

G. R.:
Yo espero que esos liderazgos surjan. Sobre todo porque esa ley todavía tiene vigencia de ocho años y hay que estar controlando desde el Congreso que lo consagrado en ella se cumpla. Pero además creo que hay que seguir acompañando al gobierno en el tema de la paz. Esa es la garantía de la no repetición de los hechos que victimizaron a la sociedad. Y esa no repetición es la base de la Ley de Víctimas. Siento que todavía la sociedad colombiana no es lo suficientemente consciente de la responsabilidad que tiene con las víctimas y los resultados electorales así lo indican: Carmen Palencia sacó casi 3.000 votos en Antioquia en un departamento que tiene cerca de 1 millón de víctimas. Pero hay algo más: si se suma el número de votos que obtuvo el Centro Democrático, más el del Partido Conservador, el porcentaje de las personas que creen en la derecha es de 34 por ciento. Y ese es un mensaje desalentador para las víctimas y de preocupación para las esperanzas de paz que tenemos la mayoría de los colombianos.

M. J. D.: ¿Si el presidente lo hubiera llamado para pedirle consejo sobre si debía acatar o no las medidas cautelares a favor de Petro, pedidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, qué le habría dicho?

G. R.:
Le habría dicho varias cosas. La primera es que el estatuto disciplinario está desconociendo el artículo 23 de la Convención Americana que dice que solo una autoridad judicial puede suprimir los derechos políticos. El artículo 23 de la convención es previo al estatuto disciplinario cuya última modificación se hizo en el 2002.

M. J. D.: ¿Y por qué no se ha actualizado si es un mandato constitucional?

G. R.:
Porque no ha existido una voz de alerta que indique que hay ese desfase. Cuando se discutió la reforma a la Justicia el tema sí se alcanzó a plantear pero de manera muy tangencial. Yo le diría al presidente que presentara un proyecto de ley haciendo ese ajuste o demandaría la ley disciplinaria ante la Corte Constitucional. Eso ‘despetrizaría’ la discusión y la pondría en el nivel que debe tener. En cuanto a las medidas cautelares, considero que estas no son obligatorias ya que la Comisión Interamericana no es un organismo jurisdiccional. Ese papel lo cumple la Corte cuyas medidas preventivas sí son obligatorias. Lo que pasa es que la Comisión ha dicho que hay que tener un instrumento previo para evitar la irreparabilidad de un eventual daño. Pero esa discusión no ha tenido consenso y Colombia planteó tres criterios para acatar o no esas medidas: la necesidad de que estén justificadas, que tengan un término de tiempo y que sean revisables periódicamente. Me imagino que el presidente evaluó esas tres causales y tomó su  decisión. Pero como no he leído la solicitud de medidas, me abstengo de opinar. Ahora, sí acepto que es la primera vez que hay una toma de distancia de una decisión del sistema interamericano, pero eso no significa ninguna ruptura.

M. J. D.: ¿Cuánto le costó su campaña?

G. R.:
305 millones de pesos, cifra irrisoria comparada con lo que gastaron otras campañas. Yo solo pude pautar en RCN Radio porque me donaron esa pauta, pero no tuve cómo pautar en Caracol Radio porque la plata no me alcanzaba. La pauta que tuve en televisión fue el comercial en el que salimos todos los senadores liberales y que me la dio el partido, pero nunca pude tener una cuña individual  porque la plata no nos alcanzó. Le doy más datos: en Bogotá solo pude tener una valla que me donó el partido. Las otras fueron compartidas con candidatos a la Cámara. En cambio hubo candidatos que tenían vallas en todas las ciudades importantes del país. Esa competencia es muy desigual. Si el país quiere que las campañas sean de ideas y no de billeteras, debería existir financiación estatal y se debería eliminar el voto preferente.

M. J. D.: Usted ha hecho algunas denuncias en su cuenta de Twitter sobre lo que paso en el Putumayo. ¿Cómo es la historia?

G. R.:
Yo fui el primer sorprendido cuando vi que Sofía Gaviria, senadora electa por el Partido Liberal había registrado 500 votos en Putumayo. Ella no tiene trayectoria política, por lo tanto no hay manera de que tenga voto de opinión y además no fue a Putumayo. Me empecé a preguntar cómo los había obtenido y recordé que cuando fuimos a grabar el comercial de televisión del Partido Liberal, Sofía Gaviria estuvo las seis horas que duró la filmación, acompañada del director de regiones de la Unidad de Consolidación, Fabián Belnavis. Decidí entonces hacer un trino en el que me preguntaba si esta interesante coincidencia explicaba los votos de Sofía en el Putumayo. Acto seguido, empecé a recibir llamadas de concejales y de personas que habían sido abordadas por este funcionario con el propósito de que votaran por Sofía Gaviria. Y hoy recibí una llamada de otra persona que fue abordada por ese mismo servidor público en un aeropuerto y que le pidió que votara por Sofía Gaviria. Ese señor es un servidor público del nivel directivo de una entidad que tiene una fuerte presencia en el Putumayo y que por lo tanto tiene un impedimento para hacer política.

M. J. D.: ¿Y qué tipo de acciones piensa presentar para denunciar a ese funcionario?

G. R.:
Por lo pronto, me llamó la señora de la oficina de Control Interno Disciplinario de la Unidad de Consolidación y me pidió que entregara la información, que es la misma que he publicado en mi cuenta de Twitter.

M. J. D.: ¿Y la Procuraduría ha dicho algo?

G. R.:
No le he elevado ninguna queja a la Procuraduría. Yo esperaría que la oficina de Control Interno Disciplinario de la Unidad de Consolidación evalúe si ellos tienen que asumir la investigación o si la remiten a la Procuraduría. Lo que sí creo es que no puede quedar impune que un servidor público del nivel directivo de una entidad del Estado, participe en política, promueva una candidata y no pase absolutamente nada.

M. J. D.: Pero es que usted no es el úncico político del Putumayo y la señora Gaviria también tiene derecho a tener sus votos en ese departamento.

G. R.:
Nadie está obligado a votar por Guillermo Rivera en el Putumayo. Conmigo había 700 candidatos al Senado, pero la política tiene cierta lógica. Yo obtuve votos en todo el país, pero es que tengo 12 años en la Cámara, una exposición en los medios y reconocimiento en las encuestas. No es extraño que yo tenga votos en departamentos o en municipios que no visité.

M. J. D.: La cola para ser ministro está grande en el Partido Liberal…Simón Gaviria, Cristo…¿Si pierde su curul, a qué se va a dedicar?

G. R.:
No aspiro a nada de eso. Yo quiero seguir trabajando desde donde sea, –incluso desde el periodismo–, por las víctimas y por la paz de Colombia. La razón por la cual quiero acompañar al presidente Santos en su reelección es porque creo que su apuesta por la paz y por las víctimas es seria.
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