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| 3/1/2014 1:00:00 AM

"Este país ha sido construido a lomo de negro, y somos insignificantes"

Ray Charrupi, director de Chao Racismo, habla de su trabajo por superar los prejuicios y la discriminación en Colombia.

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Qué pretende Chao Racismo?

RAY CHARRUPI:
Chao Racismo está por la erradicación de prácticas racistas y discriminatorias socialmente aceptadas y reproducidas. Para lograr ese objetivo trabajamos en dos vías: lo urgente y lo importante. Lo urgente, es el respeto por el otro, sea del color que sea. Lo importante es la inclusión. Consideramos que es el arma más eficiente para el desarrollo social de este país.

M. J. D.: Según un informe de Usaid, nos rajamos en la inclusión de población afro en las empresas. Usted ha dicho que la exclusión va de la mano del subdesarrollo. ¿Cómo se puede romper ese círculo vicioso?

R. C.:
Usted recibió de sus padres una carrera y a su vez sus padres recibieron la posta de sus padres. Nosotros los afrodescendientes estamos corriendo en esa carrera solo hace 160 años. Cuando nos liberamos de la esclavitud, salimos de ella desnudos y nos tocó primero ver cómo comíamos, luego cómo nos vestíamos y después procurarnos otros bienestares. Por eso digo que solo estamos corriendo en la carrera del bienestar hace 160 años. Eso genera una desigualdad y la desigualdad genera pobreza. Hoy el problema de las comunidades afrodescendientes es la pobreza o las secuelas de la misma. Es decir, ya hay negros como yo que hemos superado la pobreza con solvencia pero aun arrastramos el estereotipo propio de la pobreza. Y cuando usted se parece a la pobreza se parece a lo feo, a lo inseguro, a lo poco educado, a lo poco saludable, a lo peligroso. ¿Qué hace Chao Racismo? Romper esa ecuación social de racismo: la de que negro igual a pobre, o latino igual a mano de obra barata. ¿Y cómo se debe hacer? Mostrando otros referentes distintos a esa ecuación perversa.

M. J. D.: ¿En materia de liderazgo político cuáles son esos referentes que los inspiran para cambiar esa ecuación perversa? …lo pregunto porque hay casos lamentables como el del Negro Martínez.  

R. C.:
En esa materia los afrocolombianos estamos muy mal. Pero hay unos líderes que están apareciendo que quisiera resaltar:  la gran Zulia Mena, alcaldesa de Quibdó, Paula Marcela Moreno, nuestra exministra, Nigeria Rentería nuestra alta consejera presidencial. Líderes como el exgobernador del Chocó Luis Gilberto Murillo destituido por el Consejo de Estado porque utilizó un dinero de un contrato para hacer una escuela cuando era director de la corporación autónoma del Chocó. A ese hombre le aplicaron un tecnicismo y dejaron al Chocó sin esperanza. Las cifras de ese hombre en su gestión fueron impresionantes y es equiparable a un Fajardo, con la diferencia de que este último sí pudo continuar. Mire, el establecimiento blanco por muchos años ha puesto un muro al Pacífico colombiano y solo se va allá a sacar, a extraer, no a invertir. Desafortunadamente muchos de nuestros líderes afros aprendieron de ellos. Esas prácticas excluyentes son el resultante de una política que Chao Racismo ha calificado de terrorismo de Estado: que es el abandono sistemático a un sector o a una determinada población.

M. J. D.: ¿Y por qué no se movilizaron en ese momento frente al caso del exgobernador del Chocó?

R. C.:
En parte esa apatía tiene que ver con nuestra idiosincrasia. A nosotros nos enseñaron que negro no confía en negro y que negro no vota negro. Somos muy unidos en materia de necesidades primarias, pero cuando se trata de cuestiones que tengan que ver con desarrollo nos desperdigamos. Eso tiene un origen histórico: el blanco nos decía cuando éramos esclavos, “negro no confie en otro negro” . ¿Por qué lo decía? Para que nunca nos uniéramos ni nos subleváramos. Y ese lastre persiste 160 años después por la pobreza y por la educación tan precaria que tenemos. Ahora bien, nosotros sí protestamos, lo que pasa es que los medios en Bogotá no nos escucharon. A pesar de que este país ha sido construido a lomo de negro, los afrodescendientes somos insignificantes. ¿tenemos medios? No. ¿Los medios nos registran? Solo en momentos trágicos. ¿Usted cree que si hubiera habido eco de las protestas que hubo, otro no hubiera sido el cantar? Que sea esta la oportunidad para decirles a los medios que ya no se meten allá, que por lo menos registren a aquellos que a pesar del pantano, crecen como flor hermosa. Lo difícil en esas condiciones es ser un buen líder. En el hambre nadie es bueno, pero a pesar de eso hay gente como Luis Gilberto o como Óscar Gamboa, alto consejero de Asuntos Afro, quien organizó un evento que también pasó de agache y en el que estuvo invitado Jesse Jackson: la Cumbre mundial de mandatarios afrodescendientes. La empresa privada dijo que era una reunión de negros y no nos acompañó.

M. J. D.: ¿Y la circunscripción especial de negritudes sí los representa?

R. C.:
El espíritu de esa herramienta era que por vía de discriminación positiva llegaran los que no pueden llegar. Por esa circunscripción han llegado personas buenas como María Isabel Urrutia. Pero ahora sí estamos fregados porque se metieron las mafias electorales de la manera más cobarde. ¿Qué rayos hace María del Socorro Bustamante como candidata de los afrocolombianos si no conoce de ningún proceso afro?   

M. J. D.: ¿Qué opina de que el acuerdo del Pacífico se hubiera firmado en Cartagena?

R. C.:
El notablato caleño estaba  feliz  con la cumbre del Pacífico que se realizó en el Club Campestre de Cali y Buenaventura estaba brava porque debió hacerse allá. Ahora el notablato caleño que hizo esa cumbre sin el Pacífico está muy ofendido porque la última fue en Cartagena. Al presidente  le faltó un asesor en materia de inclusión. El problema no era el lugar, sino que no se llevó al Pacífico a ser parte de ese acuerdo. No se convocaron a los gobernadores, ni a los alcaldes ni a las fuerzas vivas. El Pacífico no es la Sociedad Portuaria. Este gobierno tiene buenas intenciones pero carece de la matriz de inclusión.  

M. J. D.: ¿A usted no lo invitaron a ninguna de las dos?

R. C.:
A mí ni me voltearon a mirar.

M. J. D.:  ¿Se ha metido en política?

R. C.:
Fui gerente de Juventudes de Sergio Fajardo en su campaña presidencial y fui secretario de Turismo del Valle. No tengo partido pero desde Chao Racismo participamos en política por fuera de las elecciones.

M. J. D.: ¿Y por qué llega a fundar Chao Racismo?

R. C.:
Porque soy hijo de una persona que consideraron loca. Y la consideraron loca porque hizo la primera acción judicial en Colombia en contra del racismo: entuteló a la Negra Nieves de Consuelo Lago.

M. J. D.: ¿Y por qué la entuteló si es una caricatura?

R. C.:
 A mi papá le decían que por qué se había metido con la Negra Nieves si era una institución de Valle del Cauca y él respondía que lo había hecho porque ese personaje le ponía un techo aspiracional a los afros y reproducía unas estéticas que no nos generaban mayor bienestar. No tenemos nada en contra de las mujeres negras que se han ganado la vida de empleadas del servicio. ¿Pero es con esas imágenes que le vamos a decir a una niña en Aguablanca que se acueste, estudie, sea juiciosa, respete a los demás, porque lo que le espera es ser palenquera? El pleito se perdió en primera y en segunda instancia. Y recuerdo que el fallo decía que la Negra Nieves mostraba en su blanca sonrisa la candidez de las gentes negras frente a los trabajos serviles. El único que salvó el voto fue Carlos Gaviria.  

M. J. D.: ¿Su papá vive?

R. C.:
Murió cuando yo tenía 19 años pero vivo en el sueño de mi papá. Y como dijo Michael Douglas recibiendo su primer Oscar, desde que estoy en Chao Racismo me quité un peso de encima porque es muy difícil ser hijo de un grande. Desde allí hemos logrado cosas de las que mi papá estaría muy orgulloso: logramos la destitución del primer funcionario que incurrió en discriminación. Fue en 2012 que a Paola Mordecay, gerente de Mercadeo de la Corporación de Turismo de Cartagena se le ocurrió la genialidad de que la mejor manera de promocionar Cartagena era mostrando a un negro con taparrabos y encadenado. Nos fuimos con todo y logramos su destitución.

M. J. D.: La primera vez que escuché de Chao Racismo fue cuando protestaron por la foto de la revista ‘Hola’ en la que pusieron como fondo a dos negras vestidas con delantales.

R. C.:
Yo era un abogado de empresas al que no le convenía arrancar con todo un tema de activismo. Estaba haciendo plata, creyendo que desde la empresa privada se podía trasformar este país. Y esa foto me hizo confrontar: esa noche me habló mi padre en sueños, me habló Changó, Luther King, Malcolm X, Mandela, Mohamed Ali. Y al otro día decidí que si nos íbamos a meter lo íbamos a ser con todo. Presenté una denuncia penal por racismo contra la revista. Y ahí nació Chao Racismo. Desde entonces estoy quebrado pero feliz. Entendimos que el racismo es un tema económico y que es en el mercado donde se nos discrimina y que había que utilizar la publicidad para dignificar a las minorías. Y que la vía para lograrlo es la inclusión.    

M. J. D.: De ese país que vivió su padre al de hoy, ¿qué ha cambiado en materia de racismo?  

R. C.:
No es que haya cambiado mucho. Es que hemos estudiado más.  
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