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| 7/12/1993 12:00:00 AM

¿En qué anda Escobar?

La falta de noticias sobre el jefe del cartel de Medellín no quiere decir que no haya actividad.<BR>SEMANA revela lo que está sucediendo.

¿En qué anda Escobar? ¿En qué anda Escobar?
¿En qué anda Escobar?
HACE 11 MESES QUE PABLO Escobar se fugó de la cárcel de la Catedral. Desde entonces, tres mil hombres del Bloque de Búsqueda están tras su huella. En este tiempo prácticamente desmantelaron su infraestructura militar; capturaron y dieron de baja a sus más importantes lugartenientes, lograron cortar sus comunicaciones con sus más inmediatos colaboradores y le han incautado 15 mil millones de pesos depositados en cuentas corrientes. No obstante y a pesar de este asedio, todo parece indicar que las autoridades perdieron el rastro del jefe del cartel de Medellín hace más de un mes.
¿En dónde está Escobar? La pregunta no sólo está en boca de las autoridades sino de todos los colombianos.
La última vez que se tuvo noticias del jefe del cartel de Medellín fue el pasado 15 de abril. En esa oportunidad un carro bomba con 100 kilos de dinamita explotó en la carrera 15 con calle 93, en pleno corazón del norte de Bogotá. Diez ciudadanos murieron y decenas de almacenes comerciales quedaron bajo los escombros. Desde ese día no se volvió a saber nada de él. Se comenzó a decir que Escobar, al sentirse solo y aislado, había decidido "encaletarse".
Sobre su escondite se han tejido toda clase de historias. Unas dicen que el jefe del cartel de Medellín está literalmente enterrado en un socavón equipado con ductos de ventilación, televisor, radio, teléfono inalámbrico y ración de alimentos suficiente para seis meses. Otras historias señalan que su refugio está construido en sus mansiones y que entre paredes falsas, donde apenas cabe una cama y alimentos para unas cuantas semanas, transcurre su vida. Y hay quienes afirman que su escondite es un bunker blindado, construido en una de sus propiedades y donde tiene todas las comodidades para permanecer mucho tiempo sin necesidad de asomar la cabeza. En la vida de Escobar ninguna de estas versiones puede ser tomada como un guión cinematográfico de Steven Spielberg. Y estas teorías se apoyan en los refugios, caletas y escondites que se han encontrado a lo largo y ancho de la cárcel de la Catedral. Baños con puertas falsas que conducían a caletas, toboganes que permitían el paso de un chalet a otro, túneles que comunicaban las celdas entre sí, son suficiente ejemplo para pensar que ninguna de estas historias puede descartarse por fantasiosa.

POCO RUIDO...
Aunque perdieron su huella, las autoridades no descartan ninguna de las teorías anteriores. Pero para ellos lo único cierto en este momento es que Escobar, escondido en un bunker o "encaletado" en un refugio subterráneo, sigue moviendo sus fichas en el tablero de la guerra. "Desde hace dos meses permanece en silencio, pero eso no significa que esté cruzado de brazos. Su silencio es más una estrategia que un signo de debilidad", le dijo a SEMANA una fuente de la Fiscalía General de la Nación.
Y la muestra de que no se ha quedado quieto es el registro que tienen los cuerpos de inteligencia en los que se señala que en el último mes su organización ha realizado cinco secuestros. Todos ellos están relacionados con los antiguos socios del jefe del cartel. Y todos los secuestrados tienen algo en común: han financiado económicamente al grupo los Pepes.
De acuerdo con las autoridades, Escobar decidió hacerle frente al poderío de los Pepes y ante la imposibilidad de enfrentarlos en el terreno militar, decidió golpear su estructura económica. Por esta razón su organización secuestró a la hija de Guillermo Builes, quien desde hace un mes permanece en manos de sus Plagiarios. Por su rescate se exige la suma de cuatro millones de dólares. Builes, según los organismos de inteligencia, fue uno de los primeros socios de Escobar. Hace parte de un clan conformado por nueve hermanos y su poder en el negocio es comparable al que tenían los Galeano y los Moncada.
Entre los antiguos socios de Escobar, que según las autoridades ahora son golpeados por los leales al jefe del cartel, se encuentra un hombre de apellido Agudelo, un empresario del transporte cuya hija fue secuestrada hace dos semanas y por cuyo rescate se exigen también cuatro millones de dólares. "Agudelo ha desmentido el plagio, con el fin de evadir las nuevas normas de la ley de antisecuestro, las cuales dispondrían la congelación de sus bienes", le dijo a SEMANA una de las fuentes de los organismos de seguridad. Pero las autoridades tienen informaciones que demuestran que efectivamente su hija está en manos de la organización del cartel. Otro de los afectados por los secuestros es Juan Fernando Arango, un hombre que colaboró con la Fiscalía General de la Nación.
Uno de sus hermanos está en poder del cartel de Medellín que por su rescate exige la suma de dos millones de dólares.
Sin embargo el hecho más sonado es el del secuestro de la hija de Luis Carlos Molina Yepes, caso en el que terminó involucrado el futbolista René Higuita. Aunque Molina niega que el plagio de su hija haya sido ordenado por Escobar, las autoridades tienen pruebas que demuestran lo contrario.
Pero no sólo los antiguos socios de Escobar están en su mira. Reconocidos empresarios paisas también han sido secuestrados. Es el caso del comerciante Gustavo Toro, quien desde hace varios meses está en poder de los hombres de la organización de Escobar.
Por su rescate exigen sus plagiarios tres millones de dólares. La reactivación del secuestro ha llevado a que en las últimas semanas se haya presentado una huida masiva de narcotraficantes y también de honestos hombres de empresa de Medellín. Según datos de las autoridades por lo menos 40 apartamentos localizados en el barrio El Poblado, han sido abandonados por sus dueños. Muchos de ellos han emprendido su huida para las ciudades de la Costa y otros más decidieron abandonar el país.

REACTIVANDO CUADROS
La estrategia de Escobar no sólo se ha quedado en el plano del secuestro. En estos dos últimos meses también decidió reorganizar sus cuadros de sicarios, que fueron desmantelados por las acciones del Bloque de Búsqueda. La fuga de varios jefes de bandas de las cárceles de Antioquia así como el operativo de comandos que llegaron a la cárcel de San Quintín, Bello, de donde sacaron a cuatro lugartenientes de Escobar. Todos ellos son criminales con una vasta experiencia en terrorismo. César Echavarría, alias "Temblor", es experto en explosivos. Estaba al servicio de la organización del cartel de Medellín para armar y detonar carros bomba. Fernando León Gómez Mazo, alias "Fercho" y Jhon Jairo Pérez, hacen parte de la temible banda de La Ramada, que era dirigida por Hernando Henao, más conocido como "H.H." y cuya misión era asesinar a los agentes de la Policía Metropolitana de Medellín. Los organismos de inteligencia tienen inrormación de que en otras cárceles del país, donde han sido recluidos sicarios al servicio del cartel de Medellín, también se estaban planeando fugas masivas. Pero la pronta intervención de la autoridad logró que estas no se llevaran a cabo. Las fugas han llevado a los cuerpos de inteligencia a concluir que estas operaciones sóIo tienen el fin de reagrupar los cuadros terroristas al servicio de Escobar. "Los hombres que se fugaron tienen una estrecha relación con Escobar. Son sicarios de confianza que habían participado en asesinatos de policías, así como en la colocación de carros bomba en Medellín", señaló una fuente oficial a SFMANA.
Además de la fuga de presos, las autoridades lograron detectar la infiltración de sicarios en las cárceles con la misión de eliminar a todos aquellos delincuentes que han colaborado con las autoridades. Los directivos de los centros penitenciarios de Bellavista y San Quintín, lograron detectar a tiempo una serie de planes encaminados al asesinato de esos colaboradores. Pero las autoridades no descartan que estas acciones se vuelvan a repetir. "El problema que tenemos que enfrentar es el de recuperar la confianza de los delatores. Y ahora más que nunca, cuando en este campo hemos dado pasos importantes. No podemos permitir que toda esta labor se eche a tierra por la intimidación", señaló a SEMANA un funcionario de la Fiscalía.
Para las autoridades es bien claro que existe una preocupación por parte de Escobar sobre las cosas que han contado sus antiguos aliados y que hoy están colaborando con la justicia.
Una ayuda que hoy se puede cuantificar. Cuando el jefe del cartel de Medellín fue recluido en la cárcel de la Catedral, no había ningún cargo sólido que lo vinculara con los magnicidios y actos terroristas que enlutaron al país en su última década. Hoy las cosas son a otro precio. La Fiscalía General de la Nación ha logrado conformar 25 expedientes que comprometen a Escobar como autor intelectual de asesinatos como el de Luis Carlos Galán, Guillermo Cano, el atentado al DAS y la voladura del avión de Avianca, entre otras muchas más acusaciones.
Si bien la huella de Escobar está perdida por el momento, el Bloque de Búsqueda no ha cesado en sus operaciones. Por el contrario, en las últimas semanas los operativos se extendieron al eje cafetero donde se han realizado cerca de 400 allanamientos. Sin embargo la persecución no se ha limitado al plano militar. También la Fiscalía continúa en su labor de recoger pruebas contra el jefe del cartel de Medellín. El último golpe jurídico que se le dio fue la orden de decomiso de la hacienda Nápoles, una de las propiedades más amadas por Escobar , símbolo por excelencia del momento cumbre del boom del cartel.
También se le dictó, junto con otros siete hombres de su organización, una nueva resolución acusatoria por la violación de la ley 30 de 1988 o Estatuto de Estupefacientes. Por lo pronto, como lo dijo un funcionario de la Fiscalía, la persecución de Pablo Escobar se ha convertido en un trabajo de carpintería que hay que seguir paso a paso "porque en cualquier momento saltará la liebre". Y mientras salta, el país debe saber que el riesgo de que su organización vuelva a golpear siempre está presente.

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