Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1998/11/30 00:00

EN TIERRA DERECHA

La reforma política del gobierno tendrá esta semana una prueba de fuego ante la plenaria de la Cámara.

EN TIERRA DERECHA

Para este martes está programada una citación al ministro del Interior, Néstor Humberto Martínez, por parte de la senadora independiente Ingrid Betancourt. La polémica parlamentaria piensa aprovechar la ocasión para exigirle al funcionario que precise el alcance de sus palabras cuando afirmó la semana pasada en la plenaria del Senado que ante un nuevo agravio de Betancourt, "yo cuento, yo hablo".Pero el Ministro del Interior no podrá asistir a la citación de la senadora. La razón para que se excuse de comparecer al llamado es bastante poderosa. Ese mismo día la plenaria de la Cámara de Representantes aprobará, muy seguramente, el articulado que contiene la reforma política propuesta por el gobierno con el respaldo de la mayoría de las bancadas del Congreso. Es probable que la plenaria de la Cámara apruebe sin mayores contratiempos los artículos de la reforma, pero especialmente aquellos que tienen que ver con otorgarle al Presidente de la República plenos poderes para el manejo del proceso de paz y los relacionados con el fortalecimiento de los partidos políticos tradicionales.Este último punto se ha convertido en la piedra en el zapato entre el gobierno y los sectores independientes del Congreso. Y es que al disciplinar a los partidos tradicionales para fortalecerlos, mediante propuestas como la lista única, el voto preferencial y el umbral electoral, se estaría debilitando a aquellos movimientos políticos minoritarios que no cuentan con la infraestructura suficiente para mantenerse vigentes en el escenario político nacional. Si a ello se suma el hecho de que algunas propuestas realizadas por la senadora Betancourt, como la de establecer el voto obligatorio y el derecho a elegir a partir de los 16 años, no quedaron consignadas en la reforma, no resulta difícil entender porqué la parlamentaria decidió abrir rancho aparte de la Gran Alianza. Para nadie es un secreto que la reforma política no sólo fortalece a los partidos tradicionales sino que, en el caso del liberalismo, deja en posición privilegiada en el partidor para 2002 a Horacio Serpa, quien al ser el jefe de su partido hará sentir el poder de su bolígrafo al diseñar la lista única. Y es muy posible que otros posibles candidatos, como Juan Manuel Santos y Alvaro Uribe, tengan que seguir en la cola. Los independientes, por su parte, tendrán la posibilidad de sobrevivir siempre y cuando se unan en una lista única. Y en este caso ese movimiento independiente tiene nombre propio: Opción Vida, que se convirtió en el fenómeno electoral en las pasadas elecciones y que muy seguramente sacará adelante una lista única. Los demás movimientos, como los de Betancourt y Carlos Moreno de Caro, por ejemplo, no tienen su supervivencia asegurada. De cualquier manera todo hace pensar que la reforma política del gobierno no tendrá tropiezos al dar el primer paso en firme esta semana en la Cámara.

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